Francia, la protesta que nació sin profesores y llegó hasta la universidad
Más de 5.000 detenciones, 4.400 de ellas de menores, y más de mil heridos en dos semanas. Todo empezó el 17 de septiembre en un liceo de Créteil sin profesores suficientes y hoy llega a las universidades, con un reclamo que incluye la plataforma que reparte las plazas. Según Odoxa, 62% de los franceses ve justa la movilización.
Los sindicatos estudiantiles resumieron sus reclamos en diez medidas, entre ellas un plan de urgencia para renovar edificios escolares y universitarios, plazas nuevas en la educación superior, y poner fin a las violencias policiales y a la selección algorítmica de Parcoursup, la plataforma que reparte las plazas universitarias. Foto: EFE
6 de octubre de 2026 Hora: 20:56
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El 17 de septiembre, alumnos del liceo Saint-Exupéry, en Créteil, a las afueras de París, se unieron a la huelga de sus profesores y bloquearon la entrada con cubos de basura y vallas de obra. «Los profesores nos explicaron las razones de su descontento y decidimos unirnos a ellos», contó un estudiante de primer año. Cuatro días después llegaron al liceo los diputados Louis Boyard y Clémence Guetté, de La Francia Insumisa, el partido de izquierda que fundó Jean-Luc Mélenchon, y una publicación de Boyard en la red X sumó cerca de 520.000 visualizaciones.
Desde el 21 de septiembre, el Gobierno contabiliza más de 1.000 heridos, según el entorno del primer ministro, Sébastien Lecornu. Son 715 policías y gendarmes (estos últimos, policías de estatuto militar), 215 alumnos y 85 trabajadores de la educación. El Ministerio de Justicia registra más de 5.000 personas puestas bajo custodia policial, 4.400 de ellas menores de edad, y la Inspección General de la Policía Nacional (IGPN), el organismo que investiga a los propios agentes, abrió una decena de pesquisas.
El Ministerio de Educación Nacional registró alguna acción en 416 establecimientos al cierre del 29 de septiembre; en las cifras que compara a la misma hora del día, fueron 610 el 1 de octubre, 564 el 2 y 413 el 5. El Ministerio del Interior, con otro criterio, contó 1.027 liceos «concernidos» en toda la jornada del 1 de octubre. Este martes 6, en la tercera jornada nacional, cientos de miles de personas, según la AFP, se manifestaron junto a liceístas, universitarios y docentes, con el apoyo de la intersindical que forman CFDT, CGT, FSU, FO y UNSA. Una treintena de campus universitarios estaba movilizada a comienzos de octubre, y el ministro de Educación Superior, Philippe Baptiste, admitió que teme que el movimiento se encienda en todo el país.

Un liceo sin profesores
En Créteil faltaban, según el recuento de los huelguistas, un profesor de matemáticas, uno de francés, uno de letras e historia, un docente adjunto, la enfermera, de baja, y medio puesto de trabajadora social. A escala nacional, cifras ministeriales indican que 9,8 % del tiempo de enseñanza previsto no se aseguró en la secundaria pública durante el curso 2024-2025. Ryad Rani, presidente de la Unión Sindical Liceísta (USL), la organización que convocó las jornadas nacionales, cuenta que hay liceístas que pasan meses sin profesor de francés el mismo año en que rinden esa materia en el bachillerato, el examen que cierra la secundaria. Lo atribuye a los dos mandatos de Emmanuel Macron.
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Los sindicatos estudiantiles resumieron sus reclamos en diez medidas, entre ellas un plan de urgencia para renovar edificios escolares y universitarios, más enfermeros, psicólogos y orientadores, plazas nuevas en la educación superior (las versiones publicadas hablan de 150.000 y de 250.000), y poner fin a las violencias policiales y a la selección algorítmica de Parcoursup, la plataforma que reparte las plazas universitarias. «Nuestra lucha es digna, luchamos por nuestra dignidad», dicen, y miden esa dignidad por la distancia entre un liceo del distrito 7 de París, uno de los más ricos de la capital, y uno de la periferia. Las pancartas incorporaron el clima, algo que, según el profesor de filosofía Gabriel Pérez, se suma por primera vez a las causas de la ira. «35 grados, 35 por clase», dice una.
Parcoursup, la plataforma
El 11 de julio, al cerrar la fase principal de Parcoursup, 126.000 candidatos seguían sin propuesta de plaza universitaria, más de uno de cada siete entre unos 866.000 inscritos. Quedaban 83.000 plazas en la fase complementaria, que se extendió hasta el 10 de septiembre. Parcoursup es la plataforma digital con que Francia asigna desde 2018 los cupos de educación superior a partir del expediente de cada bachiller.

Parcoursup sustituyó a APB (Admission Post-Bac), vigente desde 2009. En el verano de 2017, APB dejó a 87.000 bachilleres sin propuesta, más de uno de cada diez candidatos, y desempató con sorteos las plazas más disputadas, un mecanismo que la ministra Najat Vallaud-Belkacem había autorizado por circular antes de dejar el cargo. Macron había prometido en su campaña fijar requisitos previos para cada carrera, y la ley de Orientación y Éxito de los Estudiantes, de marzo de 2018, cambió el sorteo por el examen de expedientes, que sus impulsores presentaron como una evaluación más justa, con respuestas progresivas y acompañamiento.
El sistema opera en dos niveles. El algoritmo nacional no selecciona a nadie. Cruza las preferencias de cada candidato con las listas que envía cada formación, y su código se publicó en 2018. La selección ocurre antes, en las comisiones de cada universidad, instituto técnico o clase preparatoria, que ordenan los expedientes con criterios propios, y esa parte es la opaca. La Cour des comptes, el tribunal que fiscaliza las políticas del Estado, señaló en 2020 un «déficit de transparencia» en las clasificaciones. El Consejo Constitucional aceptó ese año que las deliberaciones de los equipos pedagógicos se mantengan en secreto mientras dura el proceso, aunque exigió publicar los criterios al terminar. Un informe del Senado de 2023 observó que el esfuerzo de transparencia sobre las ponderaciones «es muy variable de un establecimiento a otro» y recomendó sustituir el criterio del liceo de origen, que juzgó discriminatorio, por un indicador objetivo.
Pérez, profesor de filosofía, sindicalista y psicólogo del trabajo, sostiene en un análisis publicado este 6 de octubre que la plataforma instauró la selección en la universidad, engordó la enseñanza privada con fines de lucro y creó una deuda estudiantil ajena a la tradición francesa de universidad pública y barata. «Ya endeudados a los 20 años», repiten las marchas. En América Latina la palabra deuda tiene un eco conocido, pues los estudiantes chilenos de 2011 hicieron del crédito universitario el centro de su protesta. Pérez ubica el origen en las reformas de Jean-Michel Blanquer, ministro de Educación entre 2017 y 2022, y retoma la «estrategia del rompecabezas» del investigador Xavier Pons, según la cual el macronismo presentó como ajustes técnicos medidas que, juntas, responden a un proyecto político.
Según Pérez, la reforma del bachillerato redujo el peso del examen nacional, creado en 1808, y lo reemplazó en buena parte por las notas que cada profesor pone a lo largo del año. Un 12 sobre 20 con un docente puede valer 14 con su colega y 16 en el liceo vecino, ejemplifica, y el algoritmo procesa esas notas como si midieran lo mismo. De ahí su tesis de una desigualdad estructural de trato entre los estudiantes. Recuerda que Sciences Po, la escuela de élite de ciencias políticas de París, dejó de considerar esas notas. Los estudiantes citan el caso de una liceísta admitida en Psicología que mandó una receta de brownies en lugar de su carta de motivación, y tras la licenciatura espera Mon Master, la plataforma que asigna las maestrías con el mismo método y que a muchos les devuelve un aviso automático de que ninguna solicitud prosperó. Así se rompe, en su lectura, el vínculo entre esfuerzo y recompensa.
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Quienes hoy tienen entre 15 y 19 años vivieron de niños el confinamiento por la covid y atravesaron un verano en el que, según Pérez, aparecieron adolescentes entre las víctimas de las olas de calor. Bajo los bloqueos, plantea como hipótesis, late una pregunta que no se atreven a hacer en voz alta a sus mayores, la de cómo dejaron llegar las cosas hasta aquí.
Represión a las puertas del liceo
En el liceo Paul-Éluard, de Saint-Denis, al norte de París, los profesores enlazaron los brazos y formaron un cordón entre sus alumnos y los antidisturbios. La imagen recorrió las redes como expresión, según una crónica educativa, del acercamiento entre docentes y alumnos y de la desconfianza hacia las fuerzas del orden.
El 28 de septiembre, en el bloqueo del liceo profesional Château d’Épluches, en Saint-Ouen-l’Aumône, un adolescente de 14 años recibió un impacto en la cara. Su abogada, Elsa Marcel, describió una fractura doble de mandíbula y graves daños dentales, y sostiene que un policía disparó a corta distancia un lanzador de proyectiles de goma. El Defensor de Derechos, el organismo independiente que vigila los abusos de las autoridades, abrió una investigación el 1 de octubre, y la IGPN examina el uso del arma. Una pesquisa aparte indaga la violencia que el alumno habría ejercido contra un agente.
En Lens, un adolescente de 15 años perdió una mano por una granada lanzada cerca de su liceo, y el fiscal de Béthune anunció una investigación de la IGPN. Rani denunció que en Tours un liceísta perdió un ojo. En Toulouse, un video que difundió el diputado Hadrien Clouet, también de La Francia Insumisa, muestra a un agente que asegura haber dejado ciegos de un ojo a tres personas; hasta el 3 de octubre, ni la fiscalía ni la IGPN habían confirmado su autenticidad. En Pamiers, a 60 kilómetros de allí, los profesores de un liceo firmaron una declaración que concluye que fue la intervención de las fuerzas del orden la que «creó el desorden».
El ministro del Interior, Laurent Nuñez, rechaza esa lectura. El 28 de septiembre dijo que los bloqueos se asemejan a «violencias urbanas» y que «no se pueden tolerar los desbordamientos». En France Inter, la radio pública, afirmó que no dio a la policía instrucción de contención ni de renunciar al armamento intermedio, que en Francia agrupa lanzadores de balas de goma, granadas y gases, y rechazó hablar de represión. Las intervenciones, dijo, se rigen por «la mayor proporcionalidad», y hay 10 investigaciones de la IGPN sobre más de 6.000 arrestos.
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El sociólogo Sebastian Roché, especialista en policía, sitúa la raíz en la cadena de mando. Francia llama mantenimiento del orden a lo que buena parte de Europa denomina gestión de multitudes, y según Roché es la actividad más política de la policía francesa, porque el gabinete del ministro la dirige minuto a minuto a través de los prefectos, los representantes del Estado en cada departamento, la división administrativa equivalente a una provincia. El marco actual no tolera nada, explica, y basta un contenedor en llamas para intervenir y detener. Rani agrega que, por primera vez, una circular firmada por los ministros del Interior y de Educación autoriza la intervención policial en las inmediaciones de los liceos. «El ministro del Interior habla más que el propio ministro de Educación, él da la consigna», dijo.
Macron habló el 30 de septiembre desde Madrid, durante una visita de Estado. «Entiendo y comprendo las angustias, a veces las cóleras, que nuestra juventud puede tener», dijo, y agregó que «ninguno de estos debates y ninguno de estos temores legitima la violencia». El ministro de Educación, Édouard Geffray, puso el foco en la violencia contra el personal escolar, como la del director herido por un mortero de pirotecnia en Altos del Sena, y escribió que «plantear reivindicaciones es un derecho. Golpear, amenazar, quemar o impedir que otros estudien no lo es».
La palabra de los menores, bajo sospecha
El Gobierno acusa a La Francia Insumisa de estar en el origen del movimiento y de instrumentalizarlo. La cronología muestra que el bloqueo de Créteil precedió en cuatro días a la visita de Boyard, aunque la USL, creada en 2023, mantiene lazos con ese partido. Gwenn Thomas-Alves, quien la cofundó y la presidió primero, trabaja hoy en el equipo parlamentario del diputado. El 28 de septiembre, Mélenchon pidió a sus diputados y militantes interponerse entre los estudiantes y las fuerzas del orden, y Lecornu respondió que el partido pone «en peligro a los alumnos». Este martes, Boyard se presentó ante el liceo Michelet, de Vanves, bloqueado, donde lo recibieron con confeti y una ovación.
Rani respondió que «no hay ninguna instrumentalización de ninguna organización» y que «los liceístas son conscientes de lo que hacen». La historiadora Manon Pignot, especialista en la historia de la infancia en Francia, sostiene que atribuir la protesta a supuestos intermediarios es característico de la «negación de expresión» que la sociedad francesa impone desde hace generaciones a los adolescentes.
Las encuestas muestran un público con dos juicios a la vez. Según Odoxa, una firma francesa de sondeos, 62 % de los franceses considera justificada la movilización y 78 % juzga electoralista la actuación de La Francia Insumisa. En la encuesta de CSA, otra firma, 55 % cree que ese partido intenta instrumentalizar la ira de los liceístas, una idea que comparten 82 % de los encuestados de derecha, 34 % de los de izquierda y 16 % de los de La Francia Insumisa. Entre los 18 y los 24 años, 37 % respondió que sí y 41 % que no. Macron, en cambio, llegó en septiembre a 16 % de opiniones favorables según Ipsos, su peor nivel desde que ocupa el Elíseo, el palacio presidencial.

Cinco promesas y un techo presupuestario
Lecornu respondió el 4 de octubre con una hoja de ruta de cinco ejes, coordinada por Geffray, con decisiones prometidas antes de fin de mes. Prioriza cubrir las vacantes docentes, rehabilitar edificios, reorganizar horarios, transparentar Parcoursup y recoger propuestas en Agora, una consulta en línea abierta hasta el 23 de octubre. La vocera del Gobierno descartó suprimir la plataforma y admitió solo «mejoras». El presupuesto de 2027 incluye 1.200 millones de euros adicionales para Educación Nacional, dentro de un esfuerzo de ahorro de 54.000 millones para el conjunto del Estado. En paralelo, el Ejecutivo acelera la ley «quien rompe, paga», que haría responder solidariamente, hasta 10.000 euros, a quienes participen en una concentración donde se cometan daños, sean adultos o menores, y el Senado la examinará a partir del 27 de octubre.
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El 17 de octubre está prevista una convocatoria de bloqueo contra el alza de los combustibles, sin organización oficial detrás, con la que, según medios militantes, una parte del movimiento espera confluir. El lunes 5, según imágenes de esos medios, antidisturbios de las CRS (Compañías Republicanas de Seguridad, la fuerza antidisturbios de la policía nacional) entraron en la Sorbona Nueva, en París, donde más de 500 estudiantes se habían reunido en asamblea.
Los liceístas dicen conocer el final del trayecto porque lo vieron en sus hermanos mayores. Las notas se volvieron números, los números posiciones en una lista y la lista dejó a 126.000 candidatos sin propuesta en julio. Rani les pidió «mantengamos la calma, mantengámonos dignos como nuestras reivindicaciones» mientras denunciaba los golpes. En Saint-Denis los profesores se pusieron delante con los brazos enlazados, y en las pancartas de las marchas se lee «no son solo los adultos quienes pueden defender sus derechos».
Autor: teleSUR - DRB - JDO




