Estados Unidos supera los 4.400 casos de sarampión en 2026 

El desplome en las coberturas de vacunación desata en Estados Unidos el mayor brote de sarampión desde 1991.

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Los casos totales suman 4.410, siendo el más afectado Pensilvania con 1.260 casos, y lo siguen Carolina del Sur con 670, Utah con 535, Wisconsin con 256 y Texas con 192. Foto: EFE.


18 de octubre de 2026 Hora: 14:07

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Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) contabilizaron en lo que va de 2026, 4.410 casos confirmados de sarampión en territorio estadounidense; duplicando de esta manera el registro total del año anterior, situando al país con ello, en «su nivel de contagios más elevado desde 1991». Para los expertos, esta realidad refleja «el deterioro en las coberturas de inmunización a escala nacional». 

De acuerdo con el informe sanitario oficial presentado al finalizar la semana epidemiológica, las infecciones se distribuyen en 47 jurisdicciones, afectando predominantemente a la población infantil y juvenil.  

«Los infantes y adolescentes con edades comprendidas entre los 5 y 19 años concentran el 42 por ciento de los contagios», sumando 1.856 pacientes. Asimismo, las autoridades médicas reportan «451 hospitalizaciones, equivalente al 10 por ciento de los infectados», mientras que «el 96 por ciento de los casos corresponde a pacientes cuyo esquema de inmunización no figura registrado». 

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Foto: Control y la Prevención de Enfermedades (CDC)

En el desgrávame epidemiológico se detalla que «el Estado de Pensilvania se posiciona como el foco epidémico más severo de la nación». Donde la autoridad sanitaria estatal confirmó «1.260 casos distribuidos en 43 condados, acumulando 238 hospitalizaciones y cinco fallecimientos asociados a la enfermedad».  

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Foto: Control y la Prevención de Enfermedades (CDC)

En Carolina del Sur, que «registra 670 contagios totales, las autoridades sanitarias contabilizan 67 hospitalizaciones, cero fallecimientos confirmados y un impacto demográfico donde los jóvenes de 5 a 19 años concentran el 42 por ciento de los diagnósticos, mientras los adultos mayores de 20 años contabilizan el 40 por ciento, y los menores de 5 años representan el 17 por ciento de los casos».  

Por su parte, Utah acumula «535 casos confirmados, 53 pacientes hospitalizados y ningún deceso reportado, manteniendo la misma distribución de afectación con el 42 por ciento en el segmento de 5 a 19 años, 40 por ciento en mayores de 20 y 17 por ciento en menores de 5 años».  

En Wisconsin, la cifra asciende a «256 contagios totales, 25 hospitalizaciones y cero muertes, presentando a la población de 5 a 19 años como la más afectada con el 42 por ciento de las infecciones, seguida por el grupo de 20 años o más, con el 40 por ciento, y los niños menores de 5 años, con el 17 por ciento».  

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En cambio, Texas contabiliza «192 casos totales, 19 hospitalizados y cero decesos», replicando el patrón demográfico anterior. Finalmente, el estado de Nueva York «suma 103 casos confirmados (combinando el registro estatal y la ciudad de Nueva York), 10 hospitalizaciones y cero fallecimientos, manteniendo las proyecciones del mismo patrón de grupos etarios y sus percentiles.  

Ante el incremento de contagios en las zonas, el organismo federal, el CDC determinó el despliegue de especialistas del Servicio de Inteligencia Epidemiológica para apoyar las labores de rastreo de contactos y contención comunitaria en el territorio golpeado con el actual brote. 

Según la información oficial, «la proliferación del virus» en Pensilvania y otros estados con alta incidencia, como Nueva York y Ohio, ha llevado a las instituciones de salud a «exhortar a la población a completar las dos dosis requeridas de la vacuna contra el sarampión, las paperas y la rubéola».  

Asimismo, el organismo sanitario federal recuerda que «se requiere una cobertura superior al 95 por ciento en las comunidades para sostener la inmunidad colectiva y frenar la propagación de una afección caracterizada por su elevada transmisibilidad en la población más joven». 

Por otro lado, frente al avance del brote en el continente, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) evaluó el riesgo de propagación regional como muy alto, tipificando este apartado dentro de sus informes semanales como una alerta importante de seguimiento epidemiológico.  

En este sentido advirtió que «la caída continua en las tasas de cobertura vacunal en las Américas vulnera la protección poblacional conquistada en décadas pasadas, exponiendo a las comunidades a crisis sanitarias recurrentes y aumentando la presión sobre las redes asistenciales de la región». 

En síntesis, el contexto epidemiológico actual estadounidense «exige reforzar la vigilancia epidemiológica en los puntos de ingreso, acelerar las campañas masivas de inmunización y asegurar el abastecimiento de dosis en los centros asistenciales», indicaron diferentes expertos.  

La articulación entre las agencias federales y los departamentos locales resulta decisiva para contener la expansión del virus en las jurisdicciones afectadas, mitigar los riesgos de complicaciones severas en la población infantil y reorientar las estrategias de salud pública destinadas a recuperar los niveles de inmunidad comunitaria exigidos a escala internacional. 

El repunte del sarampión en Estados Unidos responde a la pérdida paulatina de la inmunidad colectiva, provocada por el descenso continuo en la administración de la vacuna contra el sarampión, las paperas y la rubéola.

Tras la eliminación formal de la transmisión endémica del virus alcanzada en el año 2000, la proliferación de exenciones escolares no médicas, la desinformación impulsada por grupos antivacunas y la desconfianza institucional erosionaron las coberturas de inmunización en múltiples comunidades, situándolas por debajo del margen de seguridad del 95 por ciento. 

Esta vulnerabilidad estructural facilita que contagios importados desencadenen brotes epidémicos extensos, afectando prioritariamente a niños no vacunados. La presencia continuada del virus ha derivado en incrementos sustanciales de internaciones hospitalarias, complicaciones severas y fallecimientos evitables en estados como Pensilvania.

La realidad sanitaria actual evidencia las consecuencias de la desinformación en la salud pública, al tiempo que compromete el estatus de eliminación de la enfermedad en el país. Ante este escenario, la Organización Panamericana de la Salud ha instado a las naciones del hemisferio a fortalecer sus programas de inmunización masiva, contener la expansión comunitaria y restablecer los esquemas de vacunación en las poblaciones prioritarias. 

Autor: teleSUR - dm - JML

Fuente: CDC - Agencias