Chile: la base trasandina de la ultraderecha

En Chile asume su nuevo Presidente José Antonio Kast, lo que representa un avance de la ultraderecha en el continente, y los limites del progresismo.

chile presidente ultraderecha jose antonio katz foto efe

Katz utilizó en su banda presidencial el escudo nacional bordado, imagen icónica utilizada por el dictador Augusto Pinochet. Foto: EFE


11 de marzo de 2026 Hora: 15:47

    🔗 Comparte este artículo

  • PDF

El Chile que ofició de base a las fuerzas de la ultraderecha en el continente, hoy se encuentra de fiesta, participando en la ceremonia oficial del nuevo presidente chileno, José Antonio Katz, quién utiliza en su banda presidencial el escudo nacional bordado, imagen icónica utilizada por el dictador Augusto Pinochet.

photo 5010473238399748986
Presidente de Chile, José A. Kast y el escudo bordado en la banda presidencial, imagen heredada del dictador Augusto Pinochet, y cuya utilización está siendo que se defina, por parte de las fuerzas políticas democráticas, como inconstitucional. Foto Presidencia Chile

Entre la delegación de mandatarios que asistieron al acto de asunción, la presencia de su vecino cordillera mediante, Javier Milei, da cuenta del mapa que la ultraderecha viene logrando configurar; el presidente paraguayo Santiago Peña que definió la presencia de tropas norteamericanas en su país, termina de completar el tablero geopolítico en el sur del continente.

Al acto, que se realiza en la capital chilena, asisten algunos presidentes representantes de una derecha que ha ido avanzando como el de Ecuador, Daniel Noboa, de Bolivia, Rodrigo Paz, de Panamá, José Raúl Mulino y de Honduras, Nasry Asfura.

photo 5010473238399748982 y
Acto de Asunción de José A. Kast

Dirigentes de la ultraderecha latinoamericana como María Corina Machado también formaron parte de la actividad oficial, que tiene un perfil sesgadamente ideológico, pero que también es una expresión del rol geopolítico del Gobierno de Kast.

Pocas horas antes del traspaso de mando, un incidente con el Gobierno saliente de Gabriel Boric, por las controversias generadas por las diferentes versiones sobre el proyecto chino de un cable submarino para unir la región de Valparaíso con Hong Kong, es la señal clara del posicionamiento del nuevo Gobierno.

photo 5010473238399748984 y

Hay otros rostros triunfantes de esta victoria, que no salen en las fotos oficiales; Kast es articulador de la red internacional «Coordinación Internacional Anti-Radicales de Izquierda”, una coordinación impulsada por los miembros de la «Carta de Madrid», un foro internacional de extrema derecha, bajo el paraguas político de VOX de España.

El triángulo ideológico de la nueva extrema derecha chilena está compuesto por Andrés Barrientos, director ejecutivo de la no muy conocida Fundación Ciudadano Austral, Vanessa Kaiser, académica y hermana del activista Axel Kaiser, y José Antonio Kast.

Axel Kaiser Barents-Von Hohenhagen es conocido por su defensa de los principios de la escuela austriaca de economía, reivindicada por Javier Milei en Argentina; es presidente del laboratorio de ideas, Fundación para el Progreso (FPP). Hasta febrero de 2025 aparecía como subdirector de la Fundación Faro de Argentina, vinculada a las pérdidas millonarias y posible fraude de criptomonedas que promovió Javier Milei en ese país.​

En la Carta de Madrid, VOX mediante, se van a encontrar las firmas de Andrés Pastrana y Eduardo Bolsonaro,hijo del expresidente brasileño, Jair Bolsonaro, quien además es parte de The Movement, la otra gran red de derecha radical que opera en América Latina, pero con base en las fuerzas evangélicas de Estados Unidos, bajo la conducción de Steve Bannon. Y por supuesto, María Corina Machado.

whatsapp image 2025 02 26 at 8 49 19 am
Expresidente de Chile Gabriel Boric . Foto: @GabrielBoric.

El avance y triunfo de la extrema derecha chilena no fue en base a méritos propios; lo que comenzaron estudiantes secundarios cuestionando todo el modelo, hizo tambalear a Sebastián Piñera y golpeó profundamente al régimen de los 30 años, pero esa irrupción popular fue rápidamente canalizada hacia una salida institucional.

Esa salida institucional fue el Acuerdo por la Paz y la Nueva Constitución firmado el 15 de noviembre de 2019, que logró descomprimir la revuelta ofreciendo una válvula de escape y encauzar la crisis en los márgenes de la institucionalidad, logrando que la nueva Constitución mantuviera un respeto obligatorio a los tratados internacionales, manteniendo el negocio del extractivismo, el negocio de las AFP, el modelo privatizador del agua y la lógica del capital transnacional.

El “Acuerdo por Chile”, introdujo un Comité de Expertos designado por el Parlamento; el plebiscito constitucional de Chile de 2023, con el objeto de determinar el acuerdo con la propuesta de Constitución Política de la República, fue rechazada por el 55.76 % de los votos emitidos.

El mandatario más joven que ha tenido Chile, quien fuera líder del movimiento estudiantil de protesta y, logró llegar a presidente, llevó a la izquierda con el Frente Amplio por primera vez a la Moneda, sumando el bagaje del Partido Comunista.

El líder milenial fue toda una sensación para la izquierda. Representaba para los jóvenes la promesa de una reforma sistémica radical: justicia social, viviendas asequibles, transporte público gratuito y derechos para las minorías. Fue elegido con una enorme cantidad de votos y nombró a un número récord de mujeres en su Gabinete.

Sin embargo, el Gobierno de Gabriel Boric optó por adaptarse al programa político de consenso, abandonando rápidamente las promesas transformadoras y desplazándose hacia una agenda centrada en dos ejes que la derecha venía instalando desde hace años: seguridad y control migratorio.

Su Gobierno impulsó y reforzó medidas que la propia derecha había promovido: militarización del Wallmapu, leyes represivas como la “Ley Naín-Retamal”, ampliación de facultades policiales, endurecimiento del control fronterizo.

En materia económica, no asumió sus promesas de campaña respecto a la salvaguarda frente a los tratados internacionales, la necesidad de llevar adelante reformas estructurales (como acabar realmente con las AFP ), y definió una política económica orientada a dar “certeza” a los mercados.

Se alejó de la tradición en materia de política exterior de los gobiernos de izquierda y progresistas, cuando declaró: «Chile no reconoce el triunfo autoproclamado de Maduro. No confiamos en la independencia ni en la imparcialidad de las actuales instituciones en Venezuela«

El mal humor social con las fuerzas progresistas ya había quedado reflejado en el resultado electoral: La candidata del sector, Jeannette Jara (PC), obtuvo un 41,8% de los votos frente al 58,2% de Kast, resultado que abrió un ciclo de autocríticas y reflexiones internas dentro del bloque gobernante.

Autor: teleSUR - Ricardo Pose- JDO

Fuente: teleSUR - Agencias