Canadá consideró escenario de agresión militar estadounidense ante amenazas de Trump
Mark Carney admitió que su gobierno evalúa planes de contingencia defensivos frente a las amenazas anexionistas de Washington.
La crisis comercial y la imposición de aranceles punitivos llevaron a la administración de Carney a calificar las acciones de Washington como un ataque directo a su soberanía. Foto: EFE.
2 de octubre de 2026 Hora: 12:03
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El deterioro irreversible de las relaciones entre las potencias del Norte global sumó un capítulo inédito tras confirmarse que el Gobierno de Canadá consideró de manera formal un posible escenario de agresión militar por parte de Estados Unidos.
En declaraciones a la prensa estadounidense, el primer ministro canadiense Mark Carney reconoció que su Gabinete evaluó este escenario de conflicto armado directo, impulsado por las reiteradas amenazas de la Administración de Donald Trump de anexionar el territorio canadiense como el «estado número 51» y la profundización del cerco arancelario contra Ottawa.
Esta admisión pública corrobora las revelaciones sobre simulaciones estratégicas realizadas por las Fuerzas Armadas Canadienses para contemplar esquemas de resistencia táctica y guerrillera frente a una invasión relámpago del Pentágono.
La crisis comercial y la imposición de aranceles punitivos llevaron al Gobierno de Carney a calificar las acciones de Washington como un ataque directo a su soberanía, marcando el colapso definitivo del viejo esquema de alianzas intercapitalistas en la región.
La Doctrina Monroe
La fractura geopolítica entre Washington y Ottawa se enmarca en la reactivación unilateral de la Doctrina Monroe por parte de la Casa Blanca, orientada a someter a todo el hemisferio occidental bajo el dominio indiscutido del capital estadounidense.
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Esta política de chantaje e injerencia que ya se tradujo en agresiones contra la soberanía de Venezuela, el recrudecimiento del bloqueo a Cuba y presiones territoriales sobre Groenlandia busca consolidar una retaguardia continental cerrada frente a la consolidación del bloque multipolar liderado por China y Rusia.
En este escenario de confrontación, las pretensiones de Washington para controlar recursos estratégicos, minerales críticos y rutas en el Ártico chocan con las ambiciones del propio imperialismo canadiense.
Frente al chantaje económico de la Casa Blanca, Ottawa responde con un rearme y la búsqueda de alianzas con las potencias europeas, distanciándose del dólar y acelerando un gasto militar que alcanzará el 5 porciento del Producto Interno Bruto para disputar espacios de influencia global.
Rearme militar y ofensiva interna contra la clase trabajadora
La búsqueda de «autonomía estratégica» por parte del régimen canadiense incluye el desarrollo de capacidades militares autóctonas, la expansión de la infraestructura tecnológica del norte y la reconfiguración de sus acuerdos defensivos.
Sin embargo, este giro belicista de la burguesía se financia mediante un feroz ajuste interno sobre la clase trabajadora, traducido en privatizaciones de infraestructura pública, recortes masivos de impuestos a las grandes corporaciones y la restricción del derecho a la huelga.
La admisión de planes de contingencia para una guerra entre Canadá y Estados Unidos evidencia el agotamiento del orden capitalista regional.
Mientras las élites dominantes en Washington y Ottawa conducen al continente hacia un espiral de militarismo y despojo para dirimir sus apetitos corporativos, los pueblos de América del Norte enfrentan la urgencia de articular una respuesta unificada en defensa de la paz, la soberanía de las naciones y los derechos fundamentales de las mayorías.
Autor: teleSUR - lf - JDO
Fuente: Agencias




