De piratas, pelotas y petróleo: Argentina y una nueva revancha frente a Inglaterra
Detrás del encuentro por semifinales del Mundial entre Argentina e Inglaterra hay 193 años de usurpación británica de las Islas Malvinas, una guerra que dejó 649 combatientes argentinos muertos y un partido épico que, de la mano de Diego Maradona, nos dejó en 1986 dos de los goles más memorables en la historia del fútbol.
«Era mentira que no pensábamos en los pibes muertos, claro que pensábamos. Era como ganarle a un país, no a un equipo de fútbol», escribió Diego Armando Maradona años después de convertirle dos goles a los ingleses. Foto: @MaradonaPICS
14 de julio de 2026 Hora: 17:09
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“El fútbol siempre da revancha” es una de las máximas que acompaña este deporte desde su creación y fue lo que sintieron los 11 argentinos liderados por Diego Armando Maradona el 22 de junio de 1986 en el Estadio Azteca de Ciudad de México, cuando enfrentaron a Inglaterra en los cuartos de final. Cuatro años antes, la Guerra de Malvinas contra el ocupante ilegal se había cobrado prematuramente la vida de 649 jóvenes argentinos.
Este miércoles 15 de julio, 40 años después de aquella hazaña que arrojó un 2-1 un 22 de junio y culminó con la segunda estrella mundialista para la Albiceleste una semana después ante Alemania, seremos testigos de una nueva página dorada en la historia del fútbol. Las selecciones de Argentina e Inglaterra volverán a verse las caras en la cancha, nada más ni nada menos que en semifinales de la Copa del Mundo.
En el estadio de Atlanta, tendrá lugar un encuentro clave para las aspiraciones de ambos conjuntos en la máxima cita del balompié internacional, a tan solo un paso de la final. Pero además, carga con un fuerte trasfondo simbólico por el reclamo permanente de Argentina sobre las Islas Malvinas.
“Es solo fútbol”
En 1986, el técnico argentino Carlos Salvador Bilardo se pronunció en la antesala del duelo de cuartos de final y dijo: “No hay política, es solo un partido de fútbol”, mientras que en otra intervención agregó: “Mezclar el fútbol con aquella guerra sería una falta de respeto a nuestros muertos que están enterrados en las islas”.
Casi como un calco, en la previa del encuentro de este miércoles, el técnico Lionel Scaloni buscó quitarle el peso histórico a la cita y afirmó que “es un partido de fútbol, no hay nada más que eso”.
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Tanto ayer como hoy, las declaraciones de ambos seleccionadores se justifican bajo la premisa del “aislamiento cognitivo”, un escudo para proteger a los jugadores de la sobreactivación emocional ante un partido de tanto peso.
Sin embargo, la afición argentina espera este duelo desde siempre. Es un clásico dentro y fuera de la cancha: en casi toda canción que suena en calles, escuelas y bares argentinos hay alguna referencia a Las Malvinas o a la eterna rivalidad con los ingleses. Desde el histórico “el que no salta es un inglés” hasta “los pibes de Malvinas que jamás olvidaré”.
Hace días resuena un nuevo himno: “Quiero volver a robarle un gol al ladrón”, exclama una canción en la voz de Pauli, una niña que canta acompañada de su padre en la guitarra, el payador Pedro Saubidet. La referencia es ineludible: La Mano de Dios del 86’ con la que “El Diego” marcó el primer gol contra los ingleses en el minuto 51 y cobró revancha a siglos de piratería y usurpación de nuestras Malvinas. El mismo Maradona afirmó años más tarde: «Fue como robarle la billetera a los ingleses».
Cuatro minutos después de aquella manifestación divina, vendría una obra maestra: el “Gol del Siglo”. Usando el Azteca de potrero, el capitán argentino recibió un pase detrás de la mitad de la cancha y recorrió 61 metros en 10 segundos, burló a media defensa rival y dejó desparramado al impotente arquero Peter Shilton, mandando la pelota al fondo de la red para el 2-0 parcial.
“Barrilete cósmico… ¿De qué planeta viniste para dejar en el camino a tanto inglés?”, inmortalizó Víctor Hugo Morales, en el relato futbolístico más famoso de la historia. Desde el año 2021, cada 22 de junio se celebra el Día del Futbolista Argentino en homenaje a la obra maestra del Pelusa.
Años más tarde, Maradona confesaría en su libro «Yo soy el Diego»:
«Era mentira que no pensábamos en los pibes muertos, claro que pensábamos. Era como ganarle a un país, no a un equipo de fútbol. Aunque nosotros decíamos antes del partido que el fútbol no tenía nada que ver con la Guerra de las Malvinas, sabíamos que habían muerto muchos pibes argentinos, que los habían matado como a pajaritos… Y esto era una revancha«.
En esta línea, José Luis “El Tata” Brown relató que a punto de iniciar los 90 minutos y tras entonar las estrofas del himno nacional, el capitán argentino exclamó: “¡Vamos eh, vamos que estos hijos de… nos mataron a nuestros pibes, a nuestros amigos y vecinos!”
Malvinas: 193 años de usurpación británica
Gran Bretaña reconoció la soberanía española sobre las Islas Malvinas en 1770 y se retiró en 1774. En 1810, la Primera Junta argentina nacida tras la Revolución de Mayo comenzó a ejercer jurisdicción administrativa sobre las islas, que se encuentran a unos 464 kilómetros de la costa patagónica continental.
En 1816 Argentina declara su independencia de España y toma posesión de las islas en 1820, izando la bandera nacional. En 1829, Luis Vernet fue designado como primer comandante político y militar de las Islas Malvinas. Este hito constituyó un ejercicio efectivo de soberanía que incluyó legislación sobre recursos pesqueros, concesiones de tierras y el establecimiento de una población civil estable, que vivía, trabajaba y construía comunidad bajo autoridad argentina.
Mapa Bicontinental de la República Argentina en su versión satelital. Imagen: Facebook / Museo Malvinas e Islas del Atlántico Sur.
En contraste, el archipiélago perteneciente a la plataforma continental argentina se ubica a más de 13 mil kilómetros de Londres. La ocupación ilegal inglesa comenzó el 3 de enero de 1833, cuando fuerzas militares del Reino Unido, a bordo de los buques HMS Clio y HMS Tyne, expulsaron por la fuerza a las autoridades y a la guarnición argentina en Puerto Soledad, que era comandada por José María Pinedo.
Desde entonces, los sucesivos gobiernos argentinos mantuvieron el reclamo por la soberanía del archipiélago. Desde 1994, la Constitución Nacional incorporó la Disposición Transitoria Primera, que establece que la recuperación de las islas y el ejercicio pleno de la soberanía son un «objetivo permanente e irrenunciable del pueblo argentino».
Pese a que el presidente actual, Javier Milei, se declara admirador de la criminal Margaret Thatcher, se puede decir que el reclamo por las Malvinas es una de las únicas políticas de Estado que Argentina mantuvo en más de dos siglos de historia.
La Guerra de 1982 y el saqueo vigente
El 2 de abril de 1982, la desgastada dictadura cívico-militar argentina, comandada en ese entonces por Leopoldo Fortunato Galtieri, dispuso el desembarco en las Islas Malvinas y dio inicio a la guerra contra Gran Bretaña.
Argentina envió 23.812 combatientes; cerca del 49% eran jóvenes conscriptos (reclutados mediante el Servicio Militar Obligatorio) de entre 18 y 20 años. Los soldados desplegados en las islas enfrentaron condiciones extremas: temperaturas bajo cero, falta de provisiones e inundaciones en sus trincheras.

El conflicto bélico se extendió durante 74 días y dejó 649 combatientes argentinos abatidos. La mayoría de las bajas se produjo tras el hundimiento del crucero ARA General Belgrano, ordenado por la primera ministra británica Margaret Thatcher y ocurrido fuera de la zona de exclusión, que causó 323 muertes. En los años posteriores a la guerra, se estima que entre 350 y 500 veteranos se suicidaron, aunque no existen cifras oficiales.
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En la actualidad el Reino Unido mantiene la ocupación ilegal y militarizada del territorio, además de saquear sus recursos naturales a diario. Según el sitio especializado Agenda Malvinas, la corona británica “roba 250 mil toneladas anuales de recursos pesqueros, proyecta extraer unos 900 millones de barriles de petróleo a partir de 2028 y lanzó una búsqueda de diamantes y oro”.
El expolio de los hidrocarburos del archipiélago argentino está en manos de la empresa británica Rockhopper y la israelí Navitas Petroleum. Las compañías buscan iniciar en 2028 la explotación del proyecto Sea Lion, ubicado a 200 kilómetros al norte de las Islas, confirmando un volumen total de 313,8 millones de barriles como recursos de petróleo económicamente extraíbles.
Un partido aparte
El último cruce en un Mundial entre ambos conjuntos fue hace 24 años, en la fase de grupos de Corea-Japón 2002. En aquella oportunidad, los ingleses se impusieron 1-0 con un gol de penal ejecutado por David Beckham. Luego de ese partido, Argentina conseguiría un empate 1-1 frente a Suecia, quedando sin posibilidades de avanzar a octavos de final, lo que supuso el peor desempeño en una Copa del Mundo desde 1962.
El partido de este miércoles tendrá otro sabor especial, ya que en su último mundial, el capitán argentino, Lionel Messi, enfrentará a Inglaterra por primera vez en su carrera. Por otra parte, evocando la mística de aquel partido de 1986, en esta ocasión Argentina también vestirá la camiseta azul alternativa.
Con el canto «Por Malvinas, por el Diego, por la última de Leo» exclamado por millones de argentinos, la Albiceleste apelará nuevamente a la mística y buscará, una vez más, revancha dentro del campo de juego contra los 11 ingleses en Atlanta. Con el deseo de la cuarta estrella como guía, en el aire estará también, inseparable, el clamor del pueblo y el reclamo histórico por la soberanía de las Islas Malvinas Argentinas.
Autor: teleSUR: Joaquín Brand
Fuente: El Destape - Museo Malvinas e Islas del Atlántico Sur - teleSUR




