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El mandatario venezolano, Nicolás Maduro, llamó a la derecha a que no intente sacarlo de la calle o se encontrará con el pueblo para defender la Revolución (Foto: @tmaniglia)

El mandatario venezolano, Nicolás Maduro, llamó a la derecha a que no intente sacarlo de la calle o se encontrará con el pueblo para defender la Revolución (Foto: @tmaniglia)

Publicado 22 abril 2014

Lo incierto frustra, desalienta y hace que las dudas emerjan como una obsesión. La esperanza de recuperar los restos del Boeing 777 de Malasya Airlines agoniza ante el estupor de todo el mundo. Todos nos preguntamos si existen realmente los misterios en nuestro mundo actual, pues nos hemos acostumbrado –en correspondencia con el alto desarrollo científico y tecnológico que hemos acumulado-, que siempre existirá una respuesta lógica a nuestras inquietudes.

La gente, desencantada los más, recibe a diario nuevas esperanzas que se deshacen luego. Amanecimos con la noticia de que el satélite tailandés Thaichote captó imágenes de 300 objetos al sur del Océano Índico, pero nada nos obliga a creer que ello resuelva el misterio. Tampoco los operadores de Thaichote se lo creen con certeza. La razón es que nos vamos acostumbrando a dudar día tras día de lo que nos dicen, sabedores de que todo lo que ocurre alrededor de la desaparición del vuelo HM370 se ha convertido en una deliberada manipulación.

El destino final de las 239 personas que viajaban en dicho avión es conocido solo por unos pocos, precisamente por los involucrados en su “desaparición”. La confirmación del gobierno malasio de que el avión se precipitó en un lugar remoto del Índico, tampoco es creíble y se erige en una tapadera para esconder la verdad.

La especulación sobre las señales submarinas detectadas, tampoco arroja otro resultado que no sea la burda especulación. ¿Valdría la pena creer que las cajas negras aún funcionan, cuando pocos saben que las mismas fueron manipuladas o extraídas del avión por técnicos de la CIA o del NSA? De no ser cierto esto, ya las cajas negras no emitirían señal alguna al habérseles agotado sus baterías luego de 38 días.

Tampoco es creíble que el avión pueda ser encontrado en las profundas aguas en que se manipula que pudo haber caído. Por tanto, la búsqueda de los restos por un sumergible es otra parte del complot para encubrir la verdad. El Bluefin 21 ha realizado dos infructuosas inmersiones sin encontrar pista alguna. Mientras tanto, en la superficie, 14 aviones y 11 barcos continuaban hoy la infructuosa búsqueda, en una amplia franja de 62 mil kilómetros cuadrados. Lo absurdo de esta conspiración es que todos los implicados en la millonaria búsqueda saben qué ocurrió realmente con el avión y se suman a ella para esconderla y desviar la atención de la opinión pública sobre lo sucedido. Los enfrentamientos entre militares y la aviación civil de Malasia es parte de ese rejuego, culpándose unos a otros con hipocresía.

También son manipulaciones las supuestas investigaciones internas en curso o el intento de frenarlas hasta que no aparezcan las cajas negras. Lo cierto es que el Boeing de Malaysia Airlines maniobró para eludir los radares militares malasios y de otras naciones. Hasta el momento, la compleja red satelital parece no haber detectado el Boeing 777, ni la ruta seguida por él aquel fatídico 8 de marzo, lo que resulta un absurdo a todas luces. Hasta el momento la hipótesis más aceptable implica a EE UU en una oscura operación de espionaje, realizada con absoluta rapidez y la cual dejó mal parados a los servicios de inteligencia de otros países. Según informes filtrados y compartidos entre agencias, existía un arma nuclear o biológica en dicho vuelo y resultaba una alta prioridad la recuperación de la misma. Fue el propio Obama quien autorizó el secuestro del Boeing y su traslado al atolón de Diego García para recuperar dicho artefacto. Era preocupación suya, como de otros gobiernos, que la misma fuera detonada en alguna ciudad norteamericana, en Beijíng, Moscú, Tel Aviv o en otro sitio urbano.

Esta teoría apunta a que el plan inicial fue manejado por un operativo CIA que carecía de autorización para realizar esta operación. Tanto es así, que han surgido evidencias sobre la pertenencia del piloto, otros tripulantes y pasajeros a la CIA. Lo interesante del caso es que Rusia, a través del GRU y el FSB, tuvo conocimiento en tiempo real de lo que sucedía y alertó a los órganos de seguridad chinos, quienes a su vez trataron de monitorear al aparato en pleno vuelo y evitar su ingreso a su espacio aéreo. ¿Cómo supo Rusia la presencia de esa bomba sucia en el vuelo HM370 tres días antes y poco se hizo para detenerlo? Es una de las preguntas sin respuesta. ¿Por qué China, al ser advertida, solo tomó medidas preventivas y no tomó acción directa contra la amenaza? Todo parece indicar que Obama se había comprometido y dado garantías para desviar el avión y conducirlo hacia un lugar seguro. Rusia y China, vigilantes, fueron espectadoras del desvío hacia Diego García. No resulta descabellado el informe filtrado, aunque lleno de lagunas, sobre el hecho de que el GRU había rastreado la presencia de la bomba sucia en un carguero norteamericano, el MV Maersk Alabama, matriculado en Norfolk, Virginia, rumbo a la República de Seychelles. También se sabía que esa peligrosa carga era custodiada por dos operativos de los Navy Seals, nombrados Mark Daniel Kennedy y Jeffrey Keith Reynolds, quienes fueron asesinados luego de que la carga explosiva fuera ya colocada en el Boeing 777. Esta historia lleva a varias preguntas: ¿Por qué esa bomba sucia era trasladada en la ruta Seychelles-Malasia-Beijing? ¿Contra qué objetivos iba a ser utilizada? ¿Por qué era custodiaba por agentes al servicio de EE UU? ¿Por qué no se tomó acción en tiempo real para detener la operación de traslado de la bomba sucia en Seychelles?

¿Por qué EE UU pidió el 20 de febrero –tres días después del arribo de la bomba sucia a Seychelles-, la urgente entrega de 1,200 juegos de trajes del tipo Equipo de Protección Personal (PPE) a la Agencia de Reducción de Amenazas de la Defensa (DTRA), los cuales fueron despachados en la Base Kirkland, de la USAF, ubicada en Nuevo México? ¿Quiénes asesinaron a Kennedy y a Reynolds? ¿Por qué se dijo que en el vuelo viajaban dos iraníes con pasaportes falsos, presumiblemente con las falsas identidades de los dos norteamericanos asesinados y no se tomó acción para detener el vuelo y recuperar la bomba sucia? ¿Por qué se quiso involucrar a Irán y luego surgió el rápido desmentido de que ambos iraníes eran simplemente personas que huían de su país? ¿Por qué no se ha dado información sobre los pasaportes falsos o robados a un ciudadano australiano y a otro italiano? ¿Dónde están los dueños de los mismos o los falsificadores? ¿Por qué tampoco los sistemas de vigilancia no detuvieron la bomba sucia al ser descargada en Seychelles, donde permaneció desde el 17 de febrero hasta el 7 de marzo, y en su tránsito por Dubái, en un vuelo de Fly Emirates que la trasladó a Malasia? Lo cierto es que el vuelo MH370 recorrió impunemente los 3,447 kilómetros hacia el atolón de Diego García, donde se encuentra una base secreta operada por el Pentágono y la CIA. Todos los satélites monitorearon esta ruta y los gobiernos callan al respecto. Rastros no divulgados de radares ocultan que la nave fue escoltada por aviones militares norteamericanos. Zaharie Ahmad Shah, el piloto a cargo del MH370 tenía en su casa un simulador de vuelo, dotado con un Sistema de Terminación de Vuelo (FTS), el cual le permite a una aeronave ser controlada remotamente, así como varias instrucciones de aterrizaje en Diego García e información sobre sus pistas de aterrizaje. Tampoco se dio cobertura al traslado de expertos de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC)  de EE UU y del Centro Chino para Control y Prevención de Enfermedades (CCDCP) hacia  la base de Diego García, días después de la “desaparición” del avión malasio. De la misma manera, también se ocultó que la bomba sucia fue trasladada el 18 de marzo al Campo de Pruebas de Misiles White Sand, en Nuevo México, donde se procedió a su destrucción segura y monitoreada al día siguiente.

El destino incierto de lo que sucedió con el Boeing 777 y sus pasajeros nunca será conocido en realidad. Ante las dudas, todo apunta que fue hecho desaparecer deliberadamente en un remoto lugar donde nunca será hallado. Mientras tanto, los medios especulan y se realiza un circo mediático basado en una búsqueda que siempre será infructuosa. Otra vez la conspiración abre un nuevo capítulo ante nuestras narices, similar al asesinato de Kennedy y los atentados al World Trade Center. Obama se anotó un punto similar a Johnson y a George W. Bush, en eso de crear engañifas descaradas y crueles. ¿Qué agenda llevó a Michelle Obama a China, sola y sin delegación? Espero que las naciones implicadas, más temprano que tarde, saquen a la luz los vericuetos de esta nueva conspiración global.

Fuente: http://bit.ly/1rj5Nvl


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