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Partidiarios del Frente Amplio celebran en la Rambla de Montevideo la victoria en primera vuelta de su partido durante las elecciones de 2009. (Photo: Pablo Pérez)

Partidiarios del Frente Amplio celebran en la Rambla de Montevideo la victoria en primera vuelta de su partido durante las elecciones de 2009. (Photo: Pablo Pérez)

Publicado 13 octubre 2014

Con un candidato de izquierda que va por su segundo periodo y dos candidatos de derecha con importantes historias familiares, se decidirá el futuro de la república que fuera llamada "La Suiza de América".  

El 26 de Octubre los ciudadanos de la República Oriental del Uruguay (ROU) vuelven a las urnas para elegir quien será presidente los próximos cinco años, se pone sobre la mesa la continuidad de un proyecto socialista que ha logrado algunos pasos firmes pero también ha recibido críticas y las promesas de un modelo de derecha “renovada” que pretende dejar de lado los apellidos de los dos principales candidatos de oposición.

En el país que dió origen al tango y las melancólicas milongas de Zitarrosa, sorprendentemente las elecciones son una fiesta. Con un índice de participación de padrón electoral del 89.9 por ciento en 2009 (en las pasadas elecciones de México solo participó el 63, y en Colombia el 49 por ciento), la justa electoral no está velada por la desconfianza tan común en otros países, sino por el humo de las parrilladas que los uruguayos sacan a la calle y la banderas que ondean como si se tratara de un esperado partido de fútbol.

Partidiario del Partido Nacional durante el día de elecciones 2009.

Partidiario del Partido Nacional el día de elecciones 2009. (Foto: Pablo Pérez)

El furor electoral no es de extrañar, la huella de más de una década de la dictadura militar está fresca en la memoria uruguaya desde el golpe militar de 1973 que impuso como presidente de facto a Juan María Bordaberry.  

Con el golpe vino un modelo político que prohibió los partidos políticos y los sindicatos al tiempo que aplicó duras medidas de control y censura que orillaron al exilio a personajes de la talla de Eduardo Galeano, Mario Benedetti y Alfredo Zitarrosa. El exilio de cientos de miles por los crímenes del gobierno impuesto por las fuerzas armadas popularizó la frase de un graffiti en la Ciudad Vieja: “El último [en irse] que apague la luz”.

En 1984 se celebraron elecciones democráticas por primera vez en 12 años, ya en esa ocasión el pueblo se volcó a las urnas en un 88 por ciento, pero eligiendo como presidente a Julio María Sanguinetti, actor importante en la transición hacia la paz, con tan solo el 30 por ciento del total de los votos.

“En general se siente como un ejercicio de la democracia que entusiasma a casi todos, sobretodo a la gente que le tocó vivir la dictadura” comenta Alejandra Flores, maestra de educación básica, “después están los otros, los más jóvenes, a los que parece que no les importa demasiado”.

El de las nuevas incorporaciones al padrón electoral es el sector al que se vuelcan los actuales candidatos, pues asciende a 250 mil votantes que nacieron en una era digital y para quienes no queda del todo claro que el padre del candidato del partido Colorado, Pedro Bordaberry, propició el golpe militar; y que el del candidato Nacional, Luis Lacalle Pou, estuvo implicado en la venta irregular del Banco Pan De Azucar que le costó al país más de 400 millones de dólares y benefició directamente a su madre, Julia Pou.

Llegando a votar a Uruguay

Expatriados partidiarios del FA llegan a Uruguay para votar (Foto: Pablo Pérez)

El tercer candidato compite con los tres colores del partido oficial Frente Amplio (FA) y ya se sentó una vez en el sillón presidencial, el oncólogo Tabaré Vázquez dirigió al que los uruguayos llaman afectuosamente el paisito de 2004 a 2005, tras ganar en primera vuelta con un 51 por ciento de los votos y hacer famosa la frase: “Festejen uruguayos, festejen que la victoria es de ustedes”.

Las pasadas elecciones, que tuvieron como ganador al Frenteamplista José Mujica, resultaron históricas al ser las primeras en las que los tres principales partidos ya habían ocupado la presidencia. Si bien el FA no se logró la victoria en primera vuelta, en el ballotage (que entró en la constitución Oriental en 1994) Mujica logró un 54 por ciento contra el 45 del Nacionalista Luis Lacalle, padre del actual candidato del mismo partido.

De gran relevancia para las victorias electorales Uruguayas es el papel que juega la cultura popular en un pueblo que está acostumbrado a estar siempre en competencia. En una de las canciones más populares todavía se brinda por Zelmar Michelini, político ultimado por el gobierno golpista de Juan María Bordaberry.

Cada verano durante el carnaval “más largo del mundo” (dura aproximadamente un mes y medio) el tema político es principal protagonista de los cantos de las murgas, quienes alaban y critican los hechos políticos del año. Desde 1985 ya se escribían letras en las que el carnaval tocaba a las elecciones, como la letra con la que la murga “La Mueca”

“los orientales
no se doblegan
ni con turturas
ni con cadenas”

 

 

Las elecciones de la última semana de Octubre parecen presentar un panorama cada vez más reñido ante el lento pero seguro aumento de popularidad de Luis Lacalle Pou frente a Tabaré Vásquez quien aún así tiene una preferencia de voto de 42 por ciento contra 32 del Nacionalista, lo que indicaría una reñida segunda vuelta en la cual el 15 por ciento de los votos que originalmente obtendría el candidato Colorado definirán la contienda.

Ya en 2009 el Colorado Pedro Bordaberry declaró que su partido apoyaría la fórmula Lacallista en la segunda vuelta, sin embargo el Frente Amplio se adjudicó una estrecha victoria con el 54 por ciento.

“En parte se debe a que algunos colorados no votarían a blancos, pero son los menos. Para mí se debe a que ya durante el programa [del primer mandato] de Tabaré Vázquez se demostró que la política económica al menos no les iba a ser perjudicial y muchos blancos y colorados adhirieron al FA: tenían mayor seguridad impositiva y económica que con sus propios programas”, comenta Alfredo González, periodista con más de treinta años de experiencia.

El jóven Lacalle Pou, a pesar de haber reducido distancia con respecto al puntero Vázquez, ha enfrentado algunos problemas de campaña como la ocasión en la que tuvo que contradecir a un par de sus asesores principales en cadena nacional, aceptando públicamente que la gestión económica de los presidentes del FA ha beneficiado a la Nación y que no pretende dejar de lado el innovador plan de educación digital a nivel primario Plan Ceibal, pionero en América Latina al otorgar a cada alumno una computadora personal.

Escolares con sus laptops en una escuela rural Uruguaya (Foto: OEI)

El segundo mandato de Tabaré enfrenta la desmemoria del sector de recién incorporados al padrón electoral, y la idea de algunos sectores de la izquierda de estar alineado al centro, específicamente refiriéndose al veto presidencial con el cual Vázquez detuvo la iniciativa de ley de despenalización del aborto que posteriormente sería aprobada durante el mandato de Mujica, a su favor juega que se le considera congruente con sus posturas y un médico responsable que incluso ocupando la casa de gobierno nunca dejó de atender pacientes en su clínica, aunque competir con la imagen de Mujica a veces parece imposible.

“Lo de Pepe fue un milagro que no se volverá a repetir, a muchos no nos gusta Tabaré, pero vamos a votar al Frente [Amplio] porque cualquier otra opción es el acabose”, dice Paola Gericke, diseñadora quien tras estar exiliada en México volviera al país durante el periodo presidencial de Mujica.

Otro factor importante es el plebiscito, el día de las elecciones nacionales pueden someterse a voto popular propuestas de reformas de la Carta Magna si se cuenta para ello con la firma previa del 10 por ciento del padrón.

En esta ocasión se votará, junto con la presidencia, el reducir la edad de la imputabilidad penal a 16 años a partir de una insistente campaña mediática de los medios opositores que califican la inseguridad en Uruguay de insostenible, a pesar de que el índice de criminalidad es el segundo más bajo del continente, la percepción de seguridad, gracias a la manipulación de los medios, llega a ser la segunda más alta.

En medio de una serie de campañas de descalificaciones y con dudosas acusaciones, como la del Nacionalista que afirma que el “Reducir la cultura Uruguaya a Benedetti y Galeano empobrece nuestro panorama cultural”, y un electorado que considera que es difícil que el centroizquierdista Tabaré pueda igualar la labor de José Mujica, va acercándose el día que los mediotanque (parrillas improvisadas con un tonel metálico) salgan a la calle, ondeen las banderas y los Uruguayos vuelvan a introducir en las urnas de madera el voto que decidirá quién será su próximo presidente.

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