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Fernando Buen Abad
Fernando Buen Abad

Fernando Buen Abad Domínguez es mexicano de nacimiento, (Ciudad de México, 1956) especialista en Filosofía de la Imagen, Filosofía de la Comunicación, Crítica de la Cultura, Estética y Semiótica. Es Director de Cine egresado de New York University, Licenciado en Ciencias de la Comunicación, Master en Filosofía Política y Doctor en Filosofía. Miembro del Consejo Consultivo de TeleSur. Miembro de la Asociación Mundial de Estudios Semióticos. Miembro del Movimiento Internacional de Documentalistas. Miembro de la Red de Intelectuales y Artistas en Defensa de la Humanidad. Rector-fundador de la Universidad de la Filosofía. Ha impartido cursos de postgrado y conferencias en varias universidades latinoamericanas. Ha obtenido distinciones diversas por su labor intelectual. Actualmente es Director del Centro Universitario para la Información y la Comunicación Sean MacBride

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Notas recientes
“Frida-Sofía” fue posible en un espacio de comunicación, concesionado por el Estado, a empresas privadas para que sirvan al pueblo, le ofrezcan la información de mayor veracidad y de calidad para entender y atender de la mejor manera cada uno de los desafíos diarios de la vida en sociedad. 
En una situación de emergencia, de consternación y miedo como la que se produce con un sismo, la información es un aliado o es un enemigo según los intereses de quien la genera o manipula.
Aunque fueron derrotadas las “dictaduras militares”, operan hoy por adentro de las democracias (incluso las burguesas) las tendencias más anti-democráticas. 
En el mapa ideológico complejo que el capitalismo ha desarrollado, se registran híbridos y mutaciones de trepadores, arribistas y vividores que envuelven y penetran a los pueblos -y a los individuos- para cumplir las ambiciones supremas del mercado.
Hay víctimas mediáticas de todo tipo y hay que hacerse cargo de ese tema con todo rigor y con toda precisión.
El carácter desencadenante de la Asamblea Nacional Constituyente incuba una nueva Filosofía Política Socialista desde sus bases: Comuna o nada.
No hay mayor poder que el poder popular y soberano decidiendo su ser y su modo de ser social. La Constituyente es el pueblo salvando al pueblo.
Los moralistas miran a la clase trabajadora como seres de otra dimensión, como enemigos del “orden”, del “respeto” y del “bien común” urbano o rural. 
Con la “pos-verdad” y la “plus mentira” ya no habría rumores “falsos”… todo es “verdadero” mientras sirva para obturar la realidad. Se la usa para destruir al rol del Estado, para invisibilizar escenarios de represión y crimen, para ocultar fraudes electorales de todo tipo. 
Los mass media educan al “público”  para adquirir una risa o sonrisa que opera como defensa psicológica para conjurar cargas de angustia que, cuando se generalizan las defensas, pierden estructura y se convierten en gesto neurótico, perverso o psicópata lleno de culpa, vergüenza o asco