Red de Cerimedo adaptó e insertó discurso del ecosistema MAGA en la política de América Latina
Una investigación del Observatorio de Medios de Cubadebate revela cómo la red de Cerimedo adaptó e insertó el discurso del ecosistema MAGA.
El análisis de miles de publicaciones en redes sociales demuestra la territorialización de narrativas de la guerra cultural estadounidense en diversos contextos nacionales latinoamericanos. Foto: EFE.
2 de septiembre de 2026 Hora: 10:12
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Una exhaustiva investigación publicada por el Observatorio de Medios de Cubadebate el 24 de agosto de 2026 ha reconstruido la compleja trama de relaciones empresariales, comunicacionales y políticas que vincula al consultor argentino Fernando Cerimedo con los centros de poder de Miami y Washington.
A través del análisis de registros societarios, expedientes de lobby, consultores, medios ideologizados y conexiones con figuras del ecosistema republicano estadunidense, el informe logró identificar la infraestructura subyacente que sostiene estas conexiones transnacionales.
Este segundo trabajo analítico se centra en examinar el extremo receptor de este circuito: el impacto y la adaptación del discurso cuando el nombre de Cerimedo irrumpió en la conversación pública latinoamericana.
El objetivo es comprender cómo una red de consultores, tecnologías, medios y operadores vinculados al ecosistema MAGA adapta y amplifica en América Latina los marcos políticos surgidos en Estados Unidos, presentándolos como expresiones aparentemente autóctonas de cada realidad nacional.
El perfil del operador y su contexto jurídico
Para comprender la magnitud de la operación, es fundamental establecer quién es Fernando Cerimedo. Consultor político, empresario de la comunicación y estratega digital argentino, es el fundador del medio La Derecha Diario y directivo de la consultora Numen.
Su participación activa en campañas políticas asociadas a figuras como Javier Milei en Argentina, Jair Bolsonaro en Brasil, Rodrigo Paz en Bolivia y Nasry Asfura en Honduras, sumado a sus conexiones con actores del ecosistema MAGA estadunidense, lo consolidó como uno de los operadores más visibles de las nuevas derechas latinoamericanas.
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Paralelamente a su carrera política, diversas investigaciones periodísticas y judiciales lo han relacionado con estrategias de desinformación y manipulación de la conversación digital. En la actualidad, Cerimedo se encuentra bajo detención preventiva en Bolivia, donde fue imputado por la presunta tentativa de feminicidio contra su expareja, Nadia Beller.
Además de este proceso, enfrenta investigaciones por supuesto enriquecimiento ilícito y por presuntos vínculos con actividades de narcotráfico y encubrimiento, lo que añade una capa de controversia judicial a su perfil de estratega digital.
Marco teórico: Del imperialismo al absolutismo cultural
El análisis de los datos recolectados se sustenta en el marco teórico desarrollado por las investigadoras Olga Rosa González Martín e Hilda Saladrigas Medina en su artículo de 2026: “El complejo militar industrial cultural: sus ramificaciones entre el imperialismo y el absolutismo cultural”. Las académicas del Centro de Estudios Hemisféricos y sobre Estados Unidos de la Universidad de La Habana proponen una ampliación del concepto clásico de Complejo Militar-Industrial.
Su teoría incorpora las articulaciones de este complejo con los medios de comunicación, Hollywood, los deportes, los videojuegos y las redes sociales. Para describir esta fase, desarrollan la noción de «absolutismo cultural», la cual va más allá de la simple exportación de productos culturales. Se trata de la homogeneización de las narrativas y la colonización de los marcos mediante los cuales una sociedad interpreta la realidad.
El caso Cerimedo permite trasladar esta reflexión teórica al terreno de la comunicación política digital. La hipótesis central del trabajo sostiene que un sistema transnacional de producción del sentido político opera bajo la lógica del absolutismo cultural, logrando que los discursos de la guerra cultural norteamericana parezcan expresiones locales.
Como señalan las investigadoras: “El absolutismo cultural alcanza su mayor eficacia cuando ya no necesita presentarse como estadunidense”. Cuando un discurso puede aparecer como argentino, brasileño, hondureño o boliviano, aunque circulen actores, tecnologías y símbolos semejantes, se evidencia la construcción de un sistema que establece las categorías desde las cuales se identifican los problemas y se legitiman los actores.
Metodología del Observatorio de Medios
Para medir este fenómeno, el Observatorio de Medios de Cubadebate diseñó una metodología rigurosa basada en el análisis de macrodatos. Se exportaron las publicaciones de páginas públicas de Facebook que mencionaban a Fernando Cerimedo o a su empresa, Numen. Tras eliminar duplicados y filas de resumen, la base de datos quedó integrada por 5.286 publicaciones únicas, fechadas entre el 1 de enero de 2022 y el 30 de agosto de 2026. En conjunto, estas publicaciones acumularon 4.716.893 acciones (comentarios, reacciones y compartidos) y 38.956.924 vistas de video hasta la fecha de extracción.
Sobre este universo de datos, se identificaron las referencias al movimiento MAGA y a su repertorio político e ideológico asociadas con Cerimedo y Numen. Para ello, se emplearon grupos reproducibles de palabras clave relacionadas con Donald Trump, la confrontación entre “libertad” y “comunismo”, las denuncias de fraude electoral, el rechazo a la izquierda y otros encuadres recurrentes de la guerra cultural estadunidense.
Es crucial precisar que estas categorías permiten medir la presencia de términos y asociaciones, pero no constituyen un análisis de sentimiento, no determinan la posición política de cada publicación ni prueban adhesión ideológica.
El país consignado en la base corresponde al atribuido por el proveedor a la página que publicó el contenido, lo que permite estudiar cómo las menciones se relacionan con marcos interpretativos del ecosistema MAGA en diferentes espacios nacionales, aunque no refleje necesariamente la ubicación geográfica de la audiencia.
La explosión de visibilidad: Cinco años comprimidos en trece días
El análisis de la curva de tiempo revela una concentración extraordinaria de la visibilidad, diferenciando claramente entre actividad operativa y exposición pública. Entre 2022 y 2025 aparecen 690 publicaciones; entre enero y junio de 2026, apenas 42; y entre julio y agosto de 2026, se registran 4.554. Más específicamente, 4.545 publicaciones (el 85,98% de toda la base) se difundieron entre el 18 y el 30 de agosto de 2026.
Este comportamiento demuestra que, durante gran parte del período analizado, Cerimedo operó con una exposición pública relativamente limitada. La escasez de menciones no significa inactividad; su trabajo se desarrollaba detrás de candidatos, medios digitales y dispositivos de intervención en redes sociales. Mientras conservaba ese bajo perfil, su infraestructura empresarial y comunicacional (Numen, La Derecha Diario, alianzas con otros consultores y conexiones con el ecosistema MAGA) funcionaba como una red capaz de prestar servicios políticos, producir contenidos y trasladar métodos de campaña entre distintos países. A esto se suman sus propias declaraciones sobre el empleo de trolls y la creación de cuentas artificiales, así como denuncias sobre posibles granjas de bots.
El salto registrado en agosto de 2026 coincide con la detención de Cerimedo en Bolivia y las denuncias públicas en su contra. El acontecimiento judicial funcionó como un revelador: no creó de repente las conexiones transnacionales, sino que hizo visibles relaciones locales que ya existían.
Lo que en Argentina parecía una estructura vinculada al mileísmo; en Brasil, un dispositivo asociado al bolsonarismo; en Bolivia, una consultoría integrada a la política nacional; y en Honduras, una intervención electoral específica, comenzó a percibirse públicamente como parte de un entramado regional más amplio. El pico de menciones no mide la fecha de nacimiento de la red, sino el momento de su exposición pública.
Conversación transnacional con acentos nacionales
La distribución geográfica de las publicaciones atribuidas a páginas específicas muestra la pluralidad de los escenarios donde operó la red: Argentina publicó 2.264 piezas (42,83%); Bolivia, 1.480 (28,00%); México, 402 (7,61%); Brasil, 243; Chile, 188; y Honduras, 128.
Lo significativo no es el volumen, sino la localización narrativa y la adaptación del discurso a cada contexto. En Argentina, Cerimedo aparece ligado a Milei y a La Derecha Diario; en Bolivia, al caso judicial y a la política local; en México, a declaraciones sobre una eventual intervención electoral; en Brasil, a las narrativas de fraude posteriores a 2022 (cuyas afirmaciones infundadas no hallaron evidencia que invalidara la elección); en Chile, a controversias sobre campañas digitales y cuentas de “troleo”; y en Honduras, a la elección disputada de 2025.
Los conteos de palabras refuerzan esta adaptación: términos como “Bolivia” o “Rodrigo Paz” aparecen en 2.313 publicaciones; “Milei”, “Argentina” o “libertario”, en 1.532; “Bolsonaro” o “Brasil”, en 411; términos de fraude o elección, en 327; Honduras y nombres asociados, en 115; y Trump o MAGA, en 63. Esta plasticidad narrativa demuestra que un actor relevante del entramado puede insertarse en escenarios nacionales diferentes y ser reinterpretado de manera funcional en cada contexto político.
La traducción local del discurso y el «caudillo courtship»
El punto decisivo del análisis no es que todas las publicaciones repitan un mensaje estadunidense; de hecho, muchas cuestionan a Cerimedo. El hallazgo fundamental es que un repertorio político nacido en la guerra cultural norteamericana (fraude electoral, antipolítica, líderes plebiscitarios, “libertad” contra “comunismo”) puede ser traducido por actores locales hasta dejar de parecer importado.
La revista Foreign Policy denominó “caudillo courtship” al desplazamiento de dirigentes latinoamericanos que buscan acceso y validación en el ecosistema MAGA mediante relaciones personalizadas con Donald Trump. Este concepto describe el gran centro de legitimación. El caso Cerimedo permite observar el nivel intermedio de este fenómeno: consultores, firmas digitales, medios e influenciadores que adaptan los marcos políticos de la transnacional derechista a campañas nacionales.
Aquí radica uno de los rasgos más profundos del absolutismo cultural: el sistema funciona mejor cuando deja de parecer impuesto. A diferencia del imperialismo cultural clásico, donde es visible la relación entre un centro que produce y una periferia que recibe, en esta fase la periferia comienza a reproducir, adaptar y legitimar por sí misma los códigos procedentes del centro.
Washington ya no necesita producir cada mensaje; los actores locales los territorializan, los mezclan con conflictos nacionales y los presentan como respuestas autóctonas. Lo universal no sustituye a lo nacional: aprende a hablar con acento nacional.
Además, surge una segunda audiencia: determinadas acciones realizadas en América Latina están dirigidas simultáneamente al electorado nacional y al mercado político de atención y legitimidad situado en Washington y el ecosistema MAGA. Trump deja de funcionar únicamente como presidente de Estados Unidos y adquiere una función adicional como productor transnacional de legitimidad política para determinados sectores de la derecha regional.
Ingeniería conductual y batalla cultural permanente
La importancia analítica de Cerimedo deriva de encontrarse en la intersección entre consultoría electoral, medios, redes sociales, tecnologías de datos y relaciones políticas transnacionales. Su relación documentada con Brad Parscale, socio de Cerimedo y símbolo de la dimensión tecnológica del ecosistema MAGA, conecta a un operador latinoamericano con capacidades profesionales procedentes directamente del ecosistema electoral de Trump. De este modo, una misma red transporta no solo narrativas, sino también personas, tecnologías, conocimientos electorales, mecanismos de segmentación y relaciones de poder.
Al comparar este modelo con el de Cambridge Analytica, donde Alexander Nix promocionaba el uso de datos para “cambiar el comportamiento de la audiencia” mediante técnicas descritas como “guerra psicológica”, se observan diferencias y continuidades. Cerimedo invoca la narrativa, los datos, la comunicación emocional, los algoritmos y la construcción de sentido común, integrándolo en una estrategia política de largo plazo que denomina “batalla cultural permanente”.
Esta aproximación introduce una diferencia crucial respecto a la propaganda tradicional. En el entorno digital, no es necesario que millones de personas reciban exactamente el mismo mensaje. El proceso funciona a la inversa: audiencias diferentes reciben mensajes adaptados a sus preocupaciones nacionales y locales, pero esos mensajes las conducen hacia un repertorio interpretativo común (libertad frente a comunismo, pueblo frente a élite, patriotas frente a globalistas, elecciones legítimas frente a fraude). La homogeneización no ocurre en el contenido concreto del mensaje, sino en las categorías mediante las cuales se interpreta la realidad.
Conclusiones del análisis de datos
El caso Cerimedo ilumina un sistema transnacional de producción de sentido en el que conviven acceso político, tecnología electoral, medios ideologizados y traducción local. La base de datos analizada (5.286 publicaciones, 635 páginas y una circulación en al menos 25 categorías nacionales) muestra su huella pública de manera inequívoca.
Las conclusiones sólidas del informe son dobles. Primero, el actor fue inteligible simultáneamente en varias arenas nacionales: no apareció como un agente extranjero idéntico en todas partes, sino como pieza de relatos argentinos, bolivianos, mexicanos, brasileños, chilenos y hondureños. Segundo, esa plasticidad narrativa ayuda a explicar cómo un repertorio transnacional puede naturalizarse localmente.
Por otro lado, el análisis es riguroso al descartar conclusiones que los datos no sostienen. No se puede afirmar que las 5.286 publicaciones estuvieran centralmente coordinadas, que las métricas equivalen automáticamente a influencia electoral directa, o que Facebook pruebe una cadena de mando ininterrumpida desde Trump hasta cada teléfono móvil.
Precisamente porque evita esas afirmaciones absolutas, el análisis refuerza la pregunta teórica de fondo: el poder cultural contemporáneo no opera solo diciendo qué pensar; también disputa las categorías con las que se vuelve posible pensar la política. Mientras el imperialismo cultural explica cómo viajan las ideas, el absolutismo cultural, tal como se desarrolla en este trabajo a través del caso Cerimedo, ayuda a explicar cómo esas ideas dejan de parecer importadas para convertirse en el sentido común de las disputas políticas locales en América Latina.
Autor: teleSUR - odr - JML
Fuente: La Jornada




