¿Por qué los progresistas demócratas ganan terreno en las primarias de EE.UU.?

El Partido Demócrata propone una mayor contribución fiscal de las grandes fortunas y las corporaciones, junto con inversiones en vivienda, educación y energía limpia.

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El Partido Demórata sitúa la defensa de la democracia, los derechos civiles y el acceso al voto entre sus principales prioridades. Foto: Redes Sociales


17 de septiembre de 2026 Hora: 19:35

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De un sistema que funciona para el capital a otro que funcione para la gente. Quizá esa elección permita explicar el ascenso de los candidatos progresistas demócratas en la contienda de las elecciones de medio término en los Estados Unidos, que tendrán lugar el 3 de noviembre próximo. Pese a enfrentarse a rivales con mayores recursos para financiar sus campañas, continúan imponiéndose en las primarias ante figuras vinculadas al establishment.

Una de las principales razones del interés que despiertan en las familias trabajadoras radica en los asuntos que sitúan en el centro de sus propuestas. Los demócratas progresistas ponen el foco en las dificultades que las afectan de manera directa y plantean medidas para hacerles frente. En contraste, el sector tradicional del Partido Demócrata no estaría ofreciendo respuestas capaces de conectar de la misma manera con esas preocupaciones.

Diversas encuestas reflejan el malestar de una parte de la población estadounidense con el funcionamiento del sistema económico. Mientras las grandes fortunas continúan aumentando, millones de familias trabajadoras enfrentan crecientes dificultades para cubrir sus gastos. Alrededor del 60 por ciento de los estadounidenses vive al día mientras la riqueza acumulada por los multimillonarios alcanza niveles récord y cada vez pagan menos impuestos, lo cual repercute en la abultada deuda pública del país.

Las familias trabajadoras no quieren dedicar sus vidas a una lucha permanente para llegar a fin de mes ni asumir las consecuencias que el estrés económico puede tener sobre su salud. Aspiran a que sus hijos puedan disfrutar, al menos, de un nivel de vida similar al alcanzado por generaciones anteriores.

Otro cuestionamiento de los sectores progresistas está dirigido al sistema de financiación de las campañas electorales, que consideran perjudicial para la democracia. Las grandes fortunas resultan clave en este ámbito. A guisa de ejemplo, Elon Musk destinó 290 millones de dólares a respaldar la candidatura presidencial de Donald Trump, mientras multimillonarios de ambos partidos canalizaron recursos ilimitados hacia las campañas mediante los llamados Super PAC (Comités de Acción Política, por sus siglas en inglés).

Frente a este modelo, los demócratas progresistas proponen modificar las reglas de financiación electoral y, entre otras propuestas, revertir la decisión de la Corte Suprema en el caso Citizens United, que en 2010 eliminó restricciones al gasto electoral independiente de empresas y sindicatos. También enarbolan prohibir los Super PAC y establecer mecanismos de financiación pública de las elecciones. Ellos parten de una concepción de la democracia en la que el peso del voto no dependa de la capacidad económica de los grandes donantes.

Una sanidad inaccesible y con millones sin cobertura

Para los progresistas, el sistema sanitario estadounidense atraviesa graves problemas: es costoso, complejo y deja a millones de personas con una cobertura insuficiente. Consideran difícil de justificar que Estados Unidos destine mucho más dinero por habitante a la atención médica que otros países desarrollados, mientras unos 85 millones de personas carecen de seguro o cuentan con una cobertura insuficiente.

A ello se suma el elevado precio de los medicamentos con receta, que se encuentra entre los más altos del mundo. Frente a esta situación, defienden que la atención sanitaria sea reconocida como un derecho y proponen avanzar hacia un sistema público de cobertura universal inspirado en Medicare para todos los ciudadanos.

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Estados Unidos registra actualmente una concentración de los ingresos y la riqueza que alcanza niveles sin precedentes. El uno por ciento más rico posee más patrimonio que el 93 por ciento restante, mientras Elon Musk concentra por sí solo una riqueza superior a la de la mitad de los hogares estadounidenses con menores recursos.

Salarios insuficientes y disputa por los derechos sindicales

También sostienen que todos los estadounidenses deberían tener acceso a un nivel de vida digno y cuestionan que millones de trabajadores continúen percibiendo salarios insuficientes. En 2026, el salario mínimo federal permanece en 7,25 dólares por hora, una cifra que consideran insuficiente, por lo que plantean elevarlo hasta alcanzar al menos los 20 dólares por hora.

Asimismo, reclaman mayores garantías para que los trabajadores puedan ejercer su derecho a afiliarse a sindicatos. En ese sentido, respaldan la aprobación de la Ley PRO, con la que buscan facilitar la organización sindical y la negociación colectiva de mejores salarios, prestaciones y condiciones laborales.

Los progresistas reclaman una mayor contribución de las grandes fortunas

Ante el incremento de la desigualdad de ingresos y riqueza, los progresistas plantean que las personas con mayores patrimonios deben asumir una mayor carga tributaria. Cuestionan que, mientras Estados Unidos mantiene una elevada tasa de pobreza infantil y millones de personas mayores enfrentan dificultades económicas, los multimillonarios puedan terminar pagando proporcionalmente menos impuestos que trabajadores como los camioneros o el personal de enfermería.

La propuesta pasa por aumentar la contribución fiscal de las grandes fortunas y de las empresas con elevados beneficios, con el objetivo de disponer de mayores recursos para atender las necesidades de las familias trabajadoras, los niños y las personas mayores.

La IA plantea nuevos desafíos laborales y sociales

Los progresistas consideran que la inteligencia artificial y la robótica constituyen algunas de las tecnologías más transformadoras de la historia y que su expansión tendrá consecuencias sobre el conjunto de la sociedad estadounidense.

Entre sus principales preocupaciones figuran el posible desplazamiento de millones de trabajadores, las amenazas a la privacidad, el impacto ambiental, los riesgos para la democracia y las consecuencias que estas tecnologías puedan tener sobre la salud mental de los niños.

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Ante este escenario, plantean que el Gobierno desempeñe un papel central en la regulación de estas herramientas para garantizar que sus beneficios alcancen al conjunto de la población y no se traduzcan únicamente en mayores ganancias para los propietarios de las grandes empresas tecnológicas.

El cambio climático vuelve a situar en el centro el modelo energético

Asimismo, cuestionan la afirmación de Donald Trump de que el cambio climático constituye un “engaño” y advierten sobre los efectos que atribuyen al calentamiento global. Señalan que los últimos 11 años han sido los más cálidos desde que existen registros y que los tres más recientes han superado los récords anteriores de temperatura.

Durante el último año, Estados Unidos y otros países han enfrentado olas de calor, inundaciones repentinas, sequías e incendios forestales de gran magnitud. En ese sentido, sostienen que estos fenómenos reflejan la necesidad de acelerar las medidas frente al cambio climático y advierten que sus consecuencias podrían agravarse en los próximos años.

En ese contexto, proponen reducir el peso de los combustibles fósiles y avanzar hacia un modelo basado en la eficiencia energética y las fuentes renovables. También vinculan esa transformación con la creación de millones de empleos con mejores remuneraciones y representación sindical.

La guerra de Irán reabre las críticas al respaldo de Washington a Israel

Los progresistas plantean una transformación profunda de la política exterior y militar estadounidense y cuestionan el respaldo de Washington al Gobierno de Benjamin Netanyahu en Israel. Dentro de ese planteamiento, rechazan destinar decenas de miles de millones de dólares a apoyar a un Gobierno extremista que ha asesinado a miles de palestinos.

También reclaman una revisión de la política exterior y militar de Estados Unidos y cuestionan el papel del país en conflictos prolongados. En su argumentación, sostienen que las guerras de Vietnam e Irak estuvieron sustentadas en afirmaciones falsas y trasladan ese mismo cuestionamiento al actual conflicto con Irán.

Desde esa perspectiva, consideran innecesario mantener un gasto anual de 1,5 billones de dólares en el Pentágono para sostener guerras prolongadas y respaldar Gobiernos dictatoriales en distintas partes del mundo.

Las demandas de la población marcan el programa de Mamdani

La victoria de Zohran Mamdani en las elecciones para la Alcaldía de Nueva York, celebradas el 4 de noviembre de 2025, llegó después de una campaña en la que su candidatura había ganado fuerza de manera sostenida.

El resultado confirmó el respaldo obtenido por el «demócrata socialista» en distintos sectores de la ciudad y abrió un nuevo debate sobre las tendencias que atraviesan al Partido Demócrata.

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El mapa electoral mostró además una amplia distribución territorial de su respaldo: Mamdani se impuso en cuatro de los cinco distritos municipales de Nueva York. Su campaña había puesto el énfasis en las dificultades económicas que afrontan los residentes de la ciudad, especialmente en cuestiones como el precio de la vivienda, el transporte y el acceso al cuidado infantil.

La jornada electoral también dejó victorias demócratas en las elecciones para gobernador de Nueva Jersey y Virginia, celebradas ese mismo día. Ambos resultados fueron interpretados dentro del partido como parte de un escenario más amplio de disputa política tras las derrotas demócratas de 2024.

Mamdani, inmigrante y musulmán, construyó su campaña alrededor de un conjunto de propuestas centradas en reducir el costo de vida. Entre ellas figuraron la expansión de la atención infantil universal, el transporte público gratuito y la congelación de los alquileres de viviendas reguladas. También planteó aumentar los impuestos a los sectores de mayores ingresos para financiar parte de su agenda.

La cuestión fiscal se convirtió así en uno de los principales puntos de contraste de su programa. Mientras Mamdani propuso elevar la contribución de los residentes con mayores ingresos, sus planteamientos sobre vivienda y servicios públicos lo situaron en confrontación con sectores empresariales y políticos que cuestionaron el alcance y el costo de sus propuestas.

Su plataforma también puso en el centro el problema de la vivienda y la transformación de distintos barrios de Nueva York. La propuesta de congelar los alquileres de las viviendas reguladas buscaba responder al fuerte peso que tiene el costo de la vivienda sobre los hogares de la ciudad, mientras que otras medidas apuntaban a ampliar los servicios públicos y reducir los gastos cotidianos.

Este programa permitió a Mamdani conectar con numerosos votantes jóvenes y con sectores preocupados por el costo de vida. Su campaña convirtió cuestiones como los alquileres, el transporte y el cuidado infantil en ejes centrales de la disputa electoral, en lugar de relegarlas a un segundo plano.

La posición de Mamdani sobre Israel y Palestina constituyó otro de los aspectos más controvertidos de la campaña. El entonces candidato mantuvo una postura crítica hacia la entidad sionista de Israel y su genocidio en Gaza, respaldó el movimiento de boicot, desinversión y sanciones (BDS) y defendió los derechos de los palestinos.

El-Sayed gana apoyo con una agenda centrada en las necesidades sociales

La victoria de Abdul El-Sayed en las primarias demócratas para el Senado por Michigan reforzó la presencia del ala progresista dentro del partido y volvió a colocar en el centro del debate las diferencias sobre el rumbo que debe seguir la formación frente al Gobierno de Donald Trump.

El-Sayed, médico y antiguo director de Salud del condado de Wayne, se impuso a la representante Haley Stevens, quien contaba con el respaldo de importantes sectores de la estructura tradicional demócrata. El resultado fue especialmente ajustado: obtuvo el 48,5% de los votos frente al 47,5% de Stevens, una diferencia de más de 14.000 sufragios.

La contienda atrajo una elevada participación para una primaria estatal y convirtió a Michigan en uno de los escenarios más observados dentro de la disputa por la orientación futura del Partido Demócrata. El-Sayed recibió durante la campaña el respaldo de figuras como Bernie Sanders y Alexandria Ocasio-Cortez.

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Su plataforma incluye la creación de un sistema de cobertura sanitaria universal, mayores impuestos para las rentas más altas y reformas al financiamiento de las campañas. También plantea modificar la política estadounidense hacia Israel, incluida una reducción de la asistencia militar.

La victoria en las primarias no supone todavía su llegada al Senado. El-Sayed se enfrentará en noviembre al republicano Mike Rogers en las elecciones generales de Michigan, en una contienda que trasladará el debate desde la competencia interna demócrata hacia un electorado mucho más amplio.

Autor: teleSUR - idg - JDO

Fuente: Agencias