Perú vota por 13.000 cargos locales en elecciones regionales y municipales
La violencia política en estos comicios subnacionales demandó desplegar más de 100.000 efectivos. El proceso transcurre bajo críticas por la candidatura del derechista Rafael López Aliaga, que busca eludir la veda constitucional a la reelección.
El proceso electoral, busca renovar los liderazgos locales para los siguientes años. Foto: EFE.
4 de octubre de 2026 Hora: 13:32
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Perú vota este domingo 04 de octubre en unas elecciones regionales y municipales atravesadas por la violencia contra postulantes y por una controversia que pone a prueba la veda constitucional a la reelección. Son más de 26 millones los ciudadanos convocados a las urnas para renovar el poder local en todo el territorio.
Están en disputa 25 gobernaciones regionales, 196 alcaldías provinciales y más de 1.600 alcaldías distritales, un total de 13.000 cargos locales. Un despliegue de más de 100.000 efectivos de seguridad custodia la jornada.
Aunque se trata de comicios subnacionales, su alcance abarca prácticamente todo el aparato municipal y regional del país. La renovación simultánea de Gobiernos locales convierte la jornada en un termómetro del mapa político peruano.
En Lima, la atención se concentra en Rafael López Aliaga, dirigente de Renovación Popular y excandidato presidencial de extrema derecha. La reelección inmediata de los alcaldes está vedada por el artículo 194 de la Constitución. López Aliaga busca sortear esa restricción al postular como primer regidor en una fórmula cuyo postulante a la alcaldía prevé renunciar tras la votación.
El recurso aparece en las listas de más de 130 exalcaldes que buscan repetir mandato, el silencio del Jurado Nacional de Elecciones (JNE) ante el vacío normativo desató duras críticas entre observadores y adversarios políticos.
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La votación comenzó a las 07H00 hora local. Desde Cajamarca y otras regiones del interior, los reportes describen un proceso pacífico y ordenado, lejos de los contratiempos que marcaron los comicios presidenciales de hace tres meses.
El despliegue del material electoral fluyó sin sobresaltos. Las autoridades corrigieron las fallas de distribución que habían afectado la segunda vuelta presidencial anterior, un punto que partidos y observadores seguían de cerca desde el arranque de la organización de estos comicios.
La campaña dejó un saldo de sangre que incluye a comunicadores y postulantes. El JNE contabilizó más de 80 ataques e intimidaciones contra quienes buscaban un cargo, y entre las víctimas figura la periodista Susy Aponte Polo, conocida como La China Polo, abatida por un sicario mientras postulaba a la gobernación de Áncash (centro, en la costa del Pacífico). En la Amazonía murió el candidato indígena Sundi Simon Kamarampi.
Estos hechos se inscriben en una ola de violencia que acompañó toda la campaña. El asesinato de aspirantes y periodistas elevó la alarma sobre las condiciones de seguridad, a pesar del dispositivo desplegado en los centros de votación.
El telón de fondo es una profunda crisis de representación. El Instituto de Estudios Peruanos midió que más de la mitad de la ciudadanía, el 52 %, declara poco o ningún interés en estos comicios, un dato que retrata el desencanto frente a la política.
Compiten más de 97.000 candidatos, repartidos en decenas de siglas políticas. La cifra ilustra la crisis de las agrupaciones, reducidas a simples vehículos electorales sin base social ni programas colectivos. La multiplicación de aspirantes no equivale a mayor representación.
Por su parte, la presidenta Keiko Fujimori ejerció su voto y convocó a la ciudadanía a participar. Los comicios se desarrollan bajo la organización del Ejecutivo y miden la fuerza de los movimientos regionales frente a los partidos tradicionales. Las elecciones regionales y municipales se dirimen en un escenario político fragmentado y sin hegemonía nacional.
Autor: teleSUR-er - JDO
Fuente: Agencias




