Nicaragua: Elecciones soberanas y dignidad
La celebraciones conmemoran el 19 de julio de 1979, cuando se produjo la entrada en la capital, Managua, de las columnas guerrilleras del FSLN. Foto: El 19 Digital
Por: Edwin Montes
24 de julio de 2026 Hora: 15:15
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El pueblo de Nicaragua ha cumplido 47 años desde aquel histórico triunfo revolucionario que puso fin a una de las dictaduras más sangrientas de América Latina, y rompió las cadenas del intervencionismo yanqui en este país centroamericano.
Durante el acto conmemorativo este pasado 19 de julio, la oligarquía vendepatria y los medios de propaganda occidental, estuvieron pendientes al discurso del Comandante Daniel Ortega, para aplicar lo que en estrategia de manipulación y comunicación política se conoce como Framing (teoría del encuadre mediático). La estrategia de estos grupúsculos (enemigos de la patria) y medios de propaganda consistió en “enmarcar” una pequeña fracción del discurso para tergiversar y descontextualizar las palabras del Copresidente de Nicaragua, y así sesgar la opinión pública internacional hacia sus ambiciosos y mezquinos intereses de querer tomar el poder político, y fomentar una nueva escalada de agresión externa e intervención estadounidense en este país, pretendiendo así doblegar la revolución sandinista.
En su discurso el Comandante explicó cómo en la historia nacional los EEUU controlaba los partidos políticos e imponía candidatos, quienes servían a los intereses del imperio y oprimían y mantenían en la miseria al pueblo, “¡aquí se acabó la historia de que los partidos puestos por los yankees, puestos por los somocistas, volverán a llegar al Gobierno. ¡Jamás, jamás, jamás! […] hay que hacer las leyes que les pongan un muro, un bloque, a los golpistas, a los vendepatria, y que, por mucha plata que les den los yankees, no podrán”; expresó el Comandante Ortega.
En Nicaragua habrá elecciones, pero desde “nuestra soberanía, desde nuestra dignidad nacional” donde participen la gente que ame a su tierra y que defienda cada una de las conquistas sociales que ha costado sacrificio, dolor y sangre a este pueblo humilde y trabajador. Los enemigos de la patria “siempre están conspirando”, y lo único que desean es saquear los recursos del Estado y arrebatar al pueblo todos estos avances sociales.
De acuerdo con la CEPAL (2026), Nicaragua se posiciona como líder en el istmo centroamericano, y el quinto lugar en América Latina y el Caribe, en cuanto a dinámica de crecimiento económico, con una proyección de 4.5%. Este país experimenta una reveladora transformación económica y social gracias a su potencial inversión en infraestructura vial; en 19 años de gestión del FSLN la red vial ha experimentado un crecimiento de 932%, en comparación con el año 2007. Mientras los gobiernos neoliberales hacían negocios con la educación; el gobierno sandinista, por su parte, ha garantizado su compromiso con una educación gratuita y universal, creando más escuelas técnicas y universidades. Además, de poseer la mayor red de hospitales públicos en Centroamérica; entre muchos otros logros en el ámbito productivo.
La Revolución Popular Sandinista de 1979 representó una ruptura a los designios del “monroísmo” —término acuñado por Víctor Raúl Haya de la Torre—, y el intervencionismo y entreguismo que había marcado la historia pasada de Nicaragua, donde los EE.UU imponían y decidían los procesos electorales nacionales a través de tratados, pactos, leyes (Ley Dood de 1923 y Ley MacCoy de 1928, por citar algunos ejemplos), situación que había motivado a emprender la lucha al General de Hombres y Mujeres Libres, Augusto C. Sandino, en defensa de la soberanía y dignidad nacional.
Para las elecciones presidenciales —libres y soberanas— de 1984, EEUU había desplegado una serie de estrategias de agresión militar, presión económica, acompañado de una campaña abstencionista de la oligarquía nicaragüense. El minado de puertos nicaragüenses, y los derribos del avión C-47 y el helicóptero UH-500-D, piloteados por agentes norteamericanos, demostraron que las agresiones militares contra la revolución sandinista habían adoptado una “táctica de intervención directa”. No obstante, a pesar de la intensidad de las agresiones, no impidieron que el FSLN, bajo el liderazgo del Comandante Daniel Ortega Saavedra, resultara ganador.
A finales de la década de los 80’s, la constancia e intensidad en las agresiones militares, guerra y bloqueo económico promovido por EEUU, ocasionaron severos daños a la producción, el abastecimiento, el gasto público, el empleo e infraestructura del país, conllevando al desgaste y retracción económica. Aprovechando este escenario nacional, la CIA y la NED organizaron y financiaron la Unión Nacional Opositora (UNO), destinando una cifra aproximada de 17 millones de dólares en la campaña electoral de 1989 para derrotar al FSLN. La llegada de los gobiernos neoliberales al poder en 1990 se tradujo en altos índices de pobreza, desigualdad, desempleo, privatización de servicios sociales y enormes casos de corrupción.
No hay que olvidar que, durante las elecciones presidenciales de 1996, donde resultó ganador el liberal Arnoldo Alemán, muchas boletas y documentos de votación fueron encontrados tirados en vertederos y cauces del país, evidenciando las irregularidades —o mejor dicho fraude— en el cómputo de los votos a nivel nacional.
Con el intento de golpe de Estado en 2018, el gobierno norteamericano quiso replicar nuevamente su estrategia subversiva de los 80´s, pero esta vez bajo un nuevo mecanismo de guerra no convencional, amparándose en su organismo satélite, heredero del gobierno neoliberal de Violeta Barrios de Chamorro, como lo es la Fundación Chamorro. Está más que documentado que, a través de esta entidad, la NED, USAID, CIA y gobiernos europeos, financiaron todo el aparataje de medios, recursos y propaganda contrarrevolucionaria en este país centroamericano, causando graves daños a la economía, promoviendo el odio, muerte de ciudadanos y destrucción de bienes públicos.
La oligarquía vendepatria, junto a los gobiernos fascistas y corporaciones mediáticas occidentales, podrán seguir destilando odio y mentiras hacia la opinión pública internacional sobre la realidad de Nicaragua e imponiendo medidas coercitivas, pero no pueden omitir que, pese a todas esas agresiones, el gobierno sandinista ha sido capaz de alcanzar grandes logros y conquistas en materia económica y social. El pueblo de Nicaragua ha decidido su camino, original y alternativo, de la mano del FSLN, hacia más victorias, para la creación y defensa de una mayor justicia social y dignificación del sujeto histórico —excluido durante años por los gobiernos neoliberales—, en sustento de una democracia popular participativa.
Autor: Edwin Montes
Fuente: TeleSUR
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