Hidrovía: El nuevo «negocio del siglo» que enciende alarmas geopolíticas

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Actualmente, la red troncal de la Hidrovía incluye 79 puertos. Foto: Perfil


Por: María Fernanda de la Quintana

17 de mayo de 2026 Hora: 09:43

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La licitación de la vía navegable Paraná-Paraguay —la arteria principal por donde circula el 80% de las exportaciones agroindustriales del país— se ha convertido en el epicentro de un escándalo político y económico. El proceso de privatización a 30 años impulsado por el gobierno de Javier Milei pone al descubierto una trama de intereses cruzados, favoritismos y una feroz interna de poder que ya trasciende las fronteras nacionales. El proceso quedó envuelto en sospechas de direccionamiento y acuerdos reservados para beneficiar a socios locales vinculados al círculo oficialista; un movimiento doméstico que, en paralelo, busca complacer las exigencias de Washington para desplazar definitivamente a los capitales estatales chinos de la región.

El punto más sensible de la denuncia recae sobre la figura de Santiago Caputo, el asesor presidencial de máxima confianza. El Grupo Neuss, con un crecimiento exponencial desde la llegada de Caputo al vértice del poder, logró posicionarse en sectores estratégicos como la red eléctrica y, ahora, apunta al control de la administración de la Hidrovía. El holding no registra trayectoria previa en operación fluvial o dragado, y su expansión reciente se concentró en energía e infraestructura. Aun así, el grupo avanza en su intención de quedarse con la concesión del dragado y balizamiento —presumiblemente mediante alianzas operativas—, alimentando los señalamientos sobre una captura del Estado por «capitalismo de relaciones» antes que por competencia técnica.

La gravedad de las denuncias escala a paso firme. Recientemente, legisladores opositores pidieron frenar el proceso tras denunciar la presunta falsificación de un respaldo técnico. Si la acusación prospera, la licitación podría suspenderse inmediatamente o derivar en una causa judicial de consecuencias impredecibles.

Esta dinámica evidencia una profunda contradicción ideológica: detrás de la retórica gubernamental de la libre competencia y el desmantelamiento de los privilegios, el diseño de la licitación se perfila como un mecanismo de captura corporativa. Lejos de desregular para liberar el mercado, la praxis política expone un proceso de cartelización institucionalizada; un «traje a medida» diseñado para beneficiar a un empresariado prebendario o «de amigos», donde la proximidad al poder político reemplaza por completo a la idoneidad técnica.

La licitación no solo enfrenta al gobierno con la oposición, sino que ha abierto una profunda brecha con sus aliados más cercanos. El expresidente Mauricio Macri estaría ejerciendo una fuerte presión para influir en el pliego de bases y condiciones, favoreciendo en particular a las gigantes del dragado Boskalis y Van Oord. La tensión diplomática no es nueva: en enero de 2025, la diplomacia de los Países Bajos llegó a manifestar formalmente su preocupación ante la Jefatura de Gabinete por un presunto direccionamiento del pliego. Desde Balcarce 50 respondieron acusando a Macri de intentar trabar el proceso para beneficiar a Boskalis, mientras que su entorno habría presionado para evitar la exclusión de las firmas europeas. Esta disputa por un «negocio gigantesco» revela que la Hidrovía es, en realidad, el botín principal en la reconfiguración del poder y la supervivencia financiera dentro de la derecha argentina.

La Hidrovía Paraná-Paraguay no es solo un río argentino; es un corredor logístico clave para América del Sur y el escenario de una intensa disputa geopolítica donde las potencias globales compiten por la influencia en la región.

La ofensiva diplomática de Estados Unidos: El gobierno estadounidense, buscando activamente contener la presencia económica de Pekín en la región, firmó a través del Cuerpo de Ingenieros de su Ejército un memorándum de entendimiento con la AGP. Washington justifica esta cooperación técnica y militar bajo el argumento de la «seguridad hemisférica», utilizando su peso político para presionar por la exclusión de empresas estatales chinas en la infraestructura crítica del continente.

El impacto en los intereses de Pekín: Para China, esta ruta es un canal estratégico vital que garantiza el flujo seguro y eficiente de soja y minerales hacia Asia. A pesar de haber competido legítimamente en las licitaciones (como a través de Shanghai Dredging Co. en 2021), el nuevo pliego de 2024 —influenciado por el contexto geopolítico— introdujo una cláusula que prohíbe la participación de empresas controladas por estados soberanos. Esto marginó formalmente a las firmas asiáticas de la gestión directa del río.

El beneficio para los operadores europeos: Empresas de Bélgica y los Países Bajos (como Jan De Nul, Boskalis y Van Oord), respaldadas por el lobby diplomático de la Unión Europea, aprovechan este vacío y la exclusión de la competencia china. De este modo, la licitación de la Hidrovía se consolida como un reflejo de la presión de Washington para redibujar el mapa de influencias en el Cono Sur.

Lo notable en términos de relaciones internacionales es que la decisión del gobierno argentino excede la mera administración logística; se inscribe en una geopolítica de la dependencia. Al ceder el control de la vía navegable en un escenario de asfixia financiera local, el Estado santifica una renuncia explícita a la soberanía fiscal. La desregulación absoluta y la privatización del cobro de peajes de la Administración General de Puertos (AGP) desmantelan la capacidad estatal de fiscalización en una zona históricamente crítica por subfacturación de exportaciones y elusión de las grandes cerealeras, institucionalizando una ceguera fiscal funcional a los intereses transnacionales.

Esta renuncia al control soberano tiene, además, un inmediato impacto regional. Al tratarse de una vía compartida, la decisión de delegar en manos privadas la gestión operativa y la fijación de tarifas enciende alarmas diplomáticas directas en Paraguay, Brasil y Bolivia. Para los países vecinos, que dependen críticamente de esta salida al Atlántico, la falta de una contraparte estatal fuerte en Argentina introduce un escenario de incertidumbre y vulnerabilidad para sus propias economías.

Plazo de Concesión: Se proyecta una privatización a 30 años, un esquema a largo plazo que compromete la soberanía económica y la planificación logística del país por las próximas tres décadas.

Capitalismo de Relaciones: Se denuncia un proceso direccionado para favorecer a grupos económicos del entorno presidencial que carecen de antecedentes y experiencia técnica específica en operación fluvial o dragado.

Fractura de Alianzas: La Hidrovía expone una disputa abierta y descarnada entre el oficialismo y el macrismo, transformando la principal arteria exportadora del país en el botín central para la reconfiguración del poder en la derecha argentina.

Tensión Geopolítica: La licitación se convierte en un tablero de la Guerra Fría global, evidenciando la presión de Estados Unidos para bloquear a las empresas estatales chinas, mientras las corporaciones europeas aprovechan la disputa para consolidar su control sobre una ruta clave para la seguridad alimentaria mundial.

Desde la perspectiva del pensamiento nacional y el análisis estratégico, la gestión de Milei no busca una mayor eficiencia logística, sino profundizar la entrega de recursos estratégicos a un círculo reducido de empresarios amigos y corporaciones internacionales. La decisión de ceder el control de la vía navegable a tan largo plazo es vista como un retroceso en la soberanía estatal que podría condicionar el desarrollo económico del país por las próximas tres décadas.

La evidencia expone una claudicación estructural: la renuncia a la llave operativa del comercio exterior nacional en favor de intereses alineados únicamente por su proximidad con el vértice del poder. En el marco de la disputa global por las vías navegables de la región, la medida se consolida como el quiebre estratégico más severo de la era libertaria, reduciendo la principal arteria logística del Cono Sur a un enclave privado funcional a intereses transnacionales.

Autor: María Fernanda de la Quintana

Fuente: teleSUR

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