Carta abierta a la DAIA

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Por: Gustavo Itzcovich

14 de mayo de 2026 Hora: 17:15

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Desde hace más de una década, la Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas (DAIA) viene impulsando la persecución ideológica y política contra quienes se expresan críticamente contra las políticas represivas y criminales del gobierno israelí. Las atrocidades cometidas contra el pueblo palestino y la decisión de Israel de imposibilitar su soberanía plena han generado una profunda empatía con las víctimas y un simultáneo repudio a quienes provocan dicha barbarie. 

Las muestras de solidaridad hacia el pueblo palestino, enunciadas por varios referentes políticos, sociales y culturales de Argentina, se suman a los múltiples repudios contra las autoridades gubernamentales israelíes y a sus políticas de ocupación, desplazamiento étnico, robo de tierras y apartheid. Muchos de esos cuestionamientos políticos tienen como destinatario al primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, sobre quien pesa una orden de captura impulsada por la Corte Penal Internacional. 

Cabe destacar que las masivas violaciones a los derechos humanos cometidas contra la población civil de Gaza, que incluyen el asesinato masivo, la destrucción de infraestructura, confiscaciones de tierras, desplazamientos forzados y el bloqueo de ayuda humanitaria, han sido calificadas por la Corte Penal Internacional (CPI) como crímenes de lesa humanidad. En ese mismo sentido, la relatora especial sobre la situación de los derechos humanos en los territorios palestinos ocupados, designada por las Naciones Unidas, Francesca Albanese, instó al Fiscal de la Corte Penal Internacional a que investigue la comisión de los crímenes por parte del Estado de Israel como apartheid y genocidio. A su vez, la Comisión Internacional Independiente de Investigación sobre los territorios palestinos ocupados concluyó, luego de una pesquisa exhaustiva, que Israel está cometiendo un genocidio contra el pueblo palestino, y urgió al Estado a poner fin a tal atrocidad, además de castigar a los responsables.

De acuerdo con la información publicada por la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo, entre el 7 de octubre de 2023 y el 1 de abril de 2026 habían muerto 72.289 palestinos y 172.040 habían resultado heridos. Asimismo, UNICEF informó que al 3 de febrero de 2026 habían sido reportados 21.289 niños muertos y 44.500 niños heridos en Gaza. Además, relevó que al menos un millón 300 mil personas –la mayor parte de la población de Gaza– seguían desplazadas. En abril de 2025, de acuerdo con información difundida por Naciones Unidas, el 92 por ciento de las viviendas de la Franja de Gaza habían resultado dañadas o destruidas, y había 11 mil personas desaparecidas bajo los escombros. 

Frente a estos espantosos datos, el camino elegido por la DAIA ha sido la tergiversación tendenciosa de dichos cuestionamientos y críticas políticas, asociando a quienes denuncian las masacres como portadores de juicios judeofóbicos y/o antisemitas. Para ese cometido han apelado a la complicidad con periodistas acólitos, medios de comunicación y estrados judiciales, que le son funcionales para llevar a cabo sus intentos de disciplinamiento y censura. 

La persecución contra el pueblo judío ha provocado millones de víctimas a lo largo de la historia, especialmente durante el Holocausto (Shoá). Esgrimir ese pavoroso tormento colectivo, inscripto en la memoria universal de la infamia, para legitimar o justificar las políticas coloniales de Netanyahu contra el pueblo palestino supone una banalización imperdonable. La memoria del Holocausto debe servir de guía para rechazar cualquier acto de exterminio contra cualquier pueblo. Para confundir aún más a la sociedad argentina, se ha catalogado a los críticos de las políticas del gobierno israelí como defensores de la organización Hamás, que produjo una feroz masacre, absolutamente condenable, contra la población civil israelí en octubre de 2023. 

Ejemplos de esta «caza de brujas» impulsada por la DAIA son las denuncias penales realizadas contra el músico Roger Waters y contra dirigentes políticos como Alejandro Bodart, Leopoldo Moreau, Vanina Biasi, Horacio Pietragalla y el senador José Mayans. La DAIA –que se presenta de forma fraudulenta como representante de toda la colectividad judía argentina– también promovió denuncias contra Norman Briski, Marcela Feudale, Alejandro Bercovich, Tomás Rebord, el docente Federico Puy, la organización Amnistía Internacional y la regional de ATE de Rosario. Frente a estos reiterados intentos de confusión y desvirtuación de la realidad impulsados por la DAIA, los abajo firmantes expresamos con claridad y profunda convicción que: 

● Posicionarse contra toda forma de colonialismo no es antisemitismo. 

● Repudiar el bombardeo sobre la población civil gazatí, que generó el asesinato de 70 mil personas –20 mil de ellas niñas y niños–, no puede ser utilizado para catalogar de judeófobos a quienes se oponen a dichas masacres. 

● Reivindicar el derecho de los palestinos a contar con un Estado soberano, junto a Israel –como lo dispuso Naciones Unidas en 1947–, no puede ser asociado a ninguna forma de judeofobia. 

● Denunciar a Netanyahu no puede ser asociado a una forma de odio contra los judíos.

En su estatuto vigente, la DAIA afirma que su objetivo prioritario es «luchar contra toda forma de discriminación».  Al perseguir a quienes decidimos ser solidarios con las víctimas, traicionan sus propios postulados, transformándolos en letra muerta. Luchar contra toda forma de discriminación es oponerse a cualquier tipología de estigmatización e inferiorización social. La lucha contra el racismo, la aporofobia (rechazo hacia las personas pobres o desposeídas), el ultraje a los pueblos originarios, la xenofobia, la misoginia, el ultraje hacia las disidencias sexuales, la discriminación religiosa, la islamofobia, la judeofobia y toda forma de odio, son banderas indelegables de quienes seguimos luchando por una democracia plena, enarbolando las banderas de Memoria, Verdad, Justicia y Soberanía. Sepa la DAIA y sus medios de propaganda acólitos que sus insistentes persecuciones no van a lograr que se confundan nuestros posicionamientos políticos con la judeofobia. Ningún tipo de denuncia, calumnia o detracción logrará silenciar a quienes nos ubicamos en el lugar íntegro y digno de la historia.

Autor: Gustavo Itzcovich

Fuente: Change.org

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