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Suiza, los medios de comunicación y la puerta giratoria
Publicado 11 marzo 2015
El brazo bancario Suizo del HSBC ayudó a clientes ricos a eludir impuestos y ocultar millones de dólares de activos. Los reguladores y los ministros de gobierno protegen a los banqueros del escrutinio, mientras que algunos de los principales periódicos ignoran la historia en su conjunto.

Suiza, por mucho, preferiría ser conocida por sus quesos Suizos y chocolates que como el lugar preferido para llevar a cabo actividades bancarias ilícitas. Sin embargo, décadas de práctica sugieren que es el lugar "donde-ir" para individuos y corporaciones ricas que participan en la evasión de impuestos, y ocultar fondos robados.

En 2012, Starbucks tuvo una facturación de £ 400 millones en el Reino Unido, pero no pagó el impuesto corporativo. Transfirió dinero a una empresa hermana de Holanda como pago de regalías, compró los granos de café de una filial de comercio al por mayor en Suiza, y pagó altas tasas de interés para préstamos de otras partes del negocio, y como tal evitó el pago de impuestos.

En la década de 1990, los bancos suizos aceptaron de buena gana dinero de la familia Sani Abacha. Abacha fue el jefe de Estado de Nigeria desde el 17 de noviembre de 1993, cuando un golpe militar lo llevó al poder, hasta su muerte el 8 de junio de 1998. Su régimen estaba plagado de corrupción sistemática y malversación de fondos públicos, así como graves violaciones de los derechos humanos, incluidas las ejecuciones arbitrarias. Desde mayo de 1999, Nigeria ha tratado de recuperar miles de millones de dólares que Abacha acumuló fuera del país, robando fondos públicos y "protegiéndolos" de la población Nigeriana en Suiza y otras cuentas bancarias.

El déficit presupuestario se utiliza para justificar las medidas de austeridad que afectan de manera desproporcionada a los más vulnerables

Más recientemente, a principios de este mes (8 de febrero de 2015) The Guardian, BBC y otros medios informaron que el brazo bancario suizo HSBC ayudó a clientes ricos (estrellas de Hollywood, realeza,  comerciantes de ropa, herederos de algunas de las mayores fortunas de Europa, familiares de dictadores, personas implicadas en escándalos de corrupción, figuras de la industria de armas y otros) a esquivar impuestos y ocultar millones de dólares de activos, repartiendo fajos de billetes ilocalizables y asesorando a clientes sobre cómo eludir a las autoridades fiscales nacionales. Banqueros suizos de HSBC ayudaron a Emmanuel Shallop de esta manera. Shallop fue declarado culpable de negociar con los "diamantes de sangre", que han alimentado conflictos en el continente Africano.

Las revelaciones se basan en archivos filtrados que abarcan el período 2005-2007. El actual ministro de Comercio Británico Lord Stephen Green, dirigía el HSBC como Presidente ejecutivo del banco, y más tarde como Presidente del Grupo hasta el 2010, de ahí salió para unirse al nuevo gobierno del primer ministro Británico, David Cameron.

Dave Hartnett, jefe de la autoridad reguladora Británica, HM Revenue and Customs, voló a Suiza en mayo de 2010 para iniciar la negociación de acuerdo, bajo la cual no habría persecución a los evasores de impuestos en Suiza o sus banqueros.

Richard Murphy, de ‘Investigación Fiscal del Reino Unido’, estima que la evasión fiscal asciende a más de 25 millones de libras al año, y la evasión a £ 70 mil millones, y las deudas pendientes con el servicio de impuestos a £ 28 mil millones: un total de más de 120 millones de libras. Eso es más o menos las tres cuartas partes del déficit presupuestario Británico. Es equivalente al 80% de los ingresos del Reino Unido del impuesto a la renta.

Sin embargo, en lugar de perseguir tal evasión, la prensa Británica y los medios usaron de chivo expiatorio a personas vulnerables que reciben prestaciones sociales del gobierno y que no trabajan para sacar al país de una prolongada recesión económica. Todos aquellos que reciben beneficios (los desempleados, los discapacitados, los sin suerte, y los enfermos) son criminalizados – y carteles en el metro anuncian a gritos que los defraudadores de beneficios serán castigados. El fraude por beneficios llega aproximadamente a sólo el 1,1 millones de libras al año.

El déficit presupuestario se utiliza para justificar las medidas de austeridad que afectan de manera desproporcionada a los más vulnerables. El actual gobierno ha impuesto cambios que han conducido a importantes recortes en los servicios públicos, incluso en viviendas sociales, escuelas, hospitales, servicios para la mujer, y asistencia jurídica. La prensa Británica destaca y repite el mantra de que tales recortes a los servicios públicos son necesarios, y que aquellos involucrados en el fraude de prestaciones sociales deben ser perseguidos, y que no hay otra alternativa.

“El Telegraph ha sido agudamente astuto para no ofender al HSBC, ya que se ha convertido en un anunciante del periódico”

Esta semana, el 17 de febrero de 2015, Peter Oborne, comentarista político para el diario Británico con tendencia conservadora, el Telegraph, renunció a su cargo. Ya no podía soportar las omisiones del  Telegraph para cubrir historias significativas relacionadas con HSBC, el último escándalo de HSBC es el último ejemplo del Telegraph participando en un "engaño a sus lectores" al no arrojar luz sobre el escándalo. El Telegraph optó por no cubrir la historia, enterrándola en la parte inferior de la página dos del diario antes de conceder a la historia una breve aparición en su página web - y antes de desaparecer la historia en su totalidad.

HSBC gasta más de £ 1.000.000 en publicidad con el Telegraph y ha retirado la publicidad del periódico en el pasado. El Telegraph ha sido agudamente astuto para no ofender al HSBC, ya que se ha convertido en un anunciante del periódico, al que, "literalmente, no puede permitirse el lujo de ofender" (véase Peter Oborne en Open Democracy).

En su libro de 1988, ‘Manufacturing Consent: La economía política de los medios de comunicación de masas’, Herman y Chomsky explicaron cómo funciona la propaganda y los sesgos sistémicos en los medios de comunicación. Su Modelo de Propaganda consiste en que los medios privados operan como empresas interesadas en la venta de un producto, que son sus lectores y audiencias, a otras empresas, que son sus (anunciantes), en lugar de presentar noticias de calidad al público. La teoría sostiene que la forma en que la noticia está estructurada (a través de la publicidad, la concentración de propietarios de los medios, por ejemplo) crea un conflicto de intereses inherente que actúa como propaganda en favor de los intereses corporativos no democráticos.

Como el manejo del Telegraph sobre la evasión fiscal del HSBC lo demuestra, el modelo de propaganda sigue siendo relevante hoy en día. Como el mismo Peter Oborne dijo esta semana, "si los principales periódicos permiten a las empresas influir en su contenido por temor a perder ingresos por publicidad, la propia democracia está en peligro".


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