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¿Por qué el apuñalamiento de Turquía a Rusia por la espalda?

| Foto: EFE

Publicado 3 diciembre 2015
El obstáculo hasta ahora insalvable para Turquía, para llegar a su zona de exclusión aérea es, como era previsible, Rusia.

Es absolutamente imposible entender por qué el Gobierno turco podría participar en la estrategia suicida del derribo de un avión ruso Su-24 sobre territorio sirio - técnicamente una declaración de guerra de la OTAN a Rusia - sin poner en contexto el juego de poder de Turquía en el norte de Siria.

El presidente Vladimir Putin dijo que el derribo del avión de combate ruso era una "puñalada por la espalda". Así que vamos a ver como los hechos sobre el terreno permitieron que esto sucediera.

Ankara utiliza, financia y arma militarmente a un grupo de extremistas en el norte de Siria, y necesita por todos los medios mantener abiertas para ellos las líneas de suministros desde el sur de Turquía; después de todo lo necesitan para conquistar Alepo, lo que abriría el camino para el Santo Grial de Ankara: el cambio de régimen en Damasco.

Al mismo tiempo, Ankara está aterrorizadadel YPG - las Unidades Kurdas de Protección del Pueblo Sirio - una organización hermana del izquierdista PKK. Estos deben ser contenidos a toda costa.

Así que el grupo Estado Islámico - contra el cual las Naciones Unidas han declarado la guerra - es un mero detalle en la estrategia general de Ankara, que esencialmente es luchar, contener o incluso bombardear a losKurdos; apoyar a toda clase de Yihadistas - Takfiris y Salafistas, entre ellos el grupo Estado Islámico; con el fin de obtener un cambio de régimen en Damasco.

Como era de esperar, el YPG kurdo-sirio estáterriblemente demonizado en Turquía, acusado de al menos tratar de limpiar étnicamente a los pueblos árabes y turcomanos en el norte de Siria.

Sin embargo, lo que los kurdos sirios están intentando –y para alarma de Ankara, apoyados por los EEUU - es vincular lo que por el momento son tres parcelas de tierra kurdas en el norte de Siria.

Una mirada a un mapa imperfecto de Turquía, al menos revela cómo dos de estas parcelas de tierra (en amarillo) ya están vinculadas, en el noreste. Para lograr esto, los kurdos sirios, ayudados por el PKK, derrotaron al grupo Estado Islámico en Kobane y sus alrededores. Para llegar a la tercera parcela de tierra, tienen que llegar a Afryn. Sin embargo, en el camino (en azul) hay una variedad de pueblos turcomanos en el norte de Alepo.

La importancia estratégica de estas tierras del Turkmenistán no se puede enfatizar lo suficiente. Es exactamente en esta área, hasta unos 35 km hacia el interior, que Ankara quiere instalar su denominada "zona de seguridad", que será de hecho una zona de exclusión aérea, en territorio sirio, aparentemente para albergar a los refugiados sirios, y todo pagado por la UE, que ya ha desbloqueado 3 millones de euros a partir del 1 de enero, a través de la Comisión Europea (CE).

El obstáculo hasta ahora insalvable para Turquía, para llegar a su zona de exclusión aérea es, como era previsible, Rusia.

El uso de los turcomanos

¿Quiénes son los turcomanos? Aquí tenemos que sumergirnos de nuevo en la Historia antigua de la Ruta de la Seda. Hay aproximadamente 200 mil turcomanos viviendo en el norte de Siria. Son descendientes de las tribus turcomanas que se instalaron en Anatolia en el siglo 11.
Villas turcomanas también brotan al norte de la provincia de Idlib, al oeste de Alepo, así como al norte de la provincia de Latakia, al oeste de Idlib. Y es aquí donde encontramos un grupo raramente discutido: una bandada de milicias turcomanas.

El mito de inocentes civiles del Turkmenistán siendo sacrificados por el "régimen de Assad", es eso, un mito. En Washington estas milicias son consideradas como "rebeldes moderados" –pese a lo mucho que se han fusionado con todo tipo de yihadistas, desde el cada vez más flexible Ejército Libre de Siria hasta el Jabhat al-Nusra, también conocido como al-Qaeda en Siria (al que Viena, finalmente lo calificó como grupo terrorista).

Como era de esperar, los medios de comunicación turcos califican a todos estos grupos del Turkmenistán como "luchadores por la libertad", al estilo de Ronald Reagan en la yihad afgana en la década de 1980. Los medios de comunicación turcos transmiten la noticia que su territorio está controlado por una "inocente" oposición del Turkmenistán, y no por el grupo Estado Islámico. Ciertamente, no es el grupo Estado Islámico, pero son al-Nusra, que es prácticamente lo mismo.
Para Rusia, no hay distinción, sobre todo porque una banda de chechenos, uzbecos y uigures (inteligencia china incluida) han buscado asidero entre estos "moderados". Para Rusia lo que importa es aplastar cualquier posibilidad de una futura carretera de 900 kilómetros de largo entre Jihad, Alepo y Grozny.
Y eso explica el bombardeo ruso de la norteña provincia de Latakia. En Ankara, como era previsible, se volvieron locos. Incluso el Ministerio de Relaciones Exteriores había amenazado a Rusia hace sólo unos días; "Las acciones rusas no eran una lucha contra el terrorismo, sino que bombardean aldeas civiles turcomanas y esto podría conducir a graves consecuencias"

Ankara apoya directamente a las milicias de Turkmenistán con ayuda humanitaria, pero lo que realmente cuenta son las armas; entregas de camiones controlado por el MIT - inteligencia turca.

Todo esto encaja en la mitología de que el partido gobernante, AKP, defiende incluso a poblaciones pre-otomanos; después de todo, siempre proveyeron "buenos servicios" al Islam.  Lo turcomanos sirios son tan piadosos como los dirigentes del AKP en Ankara.

La trama se complica

Para Rusia, la zona conocida como Montaña del Turkmenistán - los turcos la llaman Bayirbucak - al norte de la provincia de Latakia, es un importante objetivo. Porque ahí es donde encontramos la Carretera de las Armas - a través dela cual, Ankara, al lado de la CIA, arman a estas milicias.

Para Rusia, cualquier posibilidad de que milicias aliadas con los salafistas y con yihadistas salafistas-traten de hacer un esfuerzo para conquistar abrumadoramente la provincia alauita de Latakia, es una línea roja porque esto pondría en peligro la base aérea rusa en Khmeimim y, finalmente, hasta el puerto de Tartus.

Así que, esencialmente tenemos la militarización de la CIA–con los famosos TOW, misiles antitanque - utilizando una ruta de contrabando a través de territorio del Turkmenistán, que resulta ser un al-Qaeda en Siria, manejado por la base de poder en Ankara. Este es un territorio privilegiado para los Estados Unidos, Turquía y Arabia Saudita para socavar Damasco, y sobre todo el primer territorio de la guerra de poder: la OTAN (EEUU-Turquía) contra Rusia.

La CIA envía los TOWS a 45 grupos "verificados" - de "rebeldes moderados". Disparates; las armas han sido incautadas por los yihadistas más experimentados de al-Qaeda en Siria, así como por el Ejército de la Conquista, que tiene el apoyo de Arabia Saudita.

Así que para derrotaral Jabhat al-Nusra y el Ejército de la Conquista para siempre, Rusia comenzó a bombardear a los contrabandistas del Turkmenistán, que son apenas "moderados"; están totalmente infiltrados porturcos islamo-fascistas - como los que mataron a tiros al piloto ruso, teniente coronel Oleg Pershin, que decidió lanzarse en paracaídas, un crimen de guerra según la Convención de Ginebra.

La apuesta de Rusia no podía ser más difícil, porque mediante el uso de tribus turcomanas, Turquía ya se instaló en el interior del norte de Siria.

Por lo se espera que Rusia aumente sustancialmente los bombardeosen las zonas del Turkmenistán - mucho más allá de la represalia por la muerte del piloto ruso.

Por otra parte, Rusia tiene muchas otras opciones - como la mayor militarización del YPG; que permitiría que tomen finalmente el tramo de la frontera entre Afryn y Jarablus que aún es controlado por el grupo Estado Islámico. Ankara caerá en apoplejía si los sirios kurdos unen su territorio, hasta ahora desconectado, con lo que ellos lo llaman Kurdistán sirio.

La conclusión es que Turquía y Rusia simplemente no pueden ser parte de la misma coalición que lucha contra el grupo Estado Islámico porque sus objetivos son diametralmente opuestos.

El Historiador con sede en Estambul, Cam Erimtan, esboza el panorama:

"El nuevo Gobierno de Turquía tomó las riendas el mismo día en que el avión ruso fue derribado. Y ahora el astuto Primer Ministro Davutoglu y el difícil de manejar,Presidente Erdogan, están participando en el control de daños y movilización interna, por el momento, incluso dejando de lado su retórica a favor de la solidaridad islámica y jugando la carta nacionalista al máximo. A pesar de que la acción militar, sin duda, lleva a grandes ganancias en popularidad doméstica, las consecuencias económicas ya han comenzado a sentirse, Rusia ha disminuido la importación de productos turcos. Esto puede indicar que el gobierno del AKP actuó únicamente como lacayo de la OTAN, haciendo caso omiso de las realidades sobre el terreno y deleitándose con la grandilocuencia bulliciosa".

La grandilocuencia no durará mucho porque Rusia va a reaccionar de una manera calculada, fría, rápida, e inesperada por el derribo del Su-24.

El misil crucero ruso, Moskva - repleto de sistemas de defensa aéreo - está ahora cubriendo toda la región. Dos sistemas S-400 cubrirán todoel noroeste de Siria y la frontera sur de Turquía. Rusia es capaz de interferir electrónicamente todo el sur de Turquía. No hay manera que Erdogan tenga su "zona de seguridad" pagada por la UE, dentro de Siria a menos que vaya a la guerra contra Rusia.

Lo cierto es que la prioridad número uno de Rusia, a partir de ahora, es aplastar la estrategia extremista de Turquía en el norte de Siria para siempre.

Pepe Escobar es un analista geopolítico independiente. Escribe para RT, Sputnik y TomDispatch, y es un colaborador frecuente de sitios web y de programas de radio y televisión que van desde los EEUU a Asia Oriental. Es ex corresponsal itinerante de Asia Times Online, donde escribió la columna La Roving Eye desde 2000 a 2014. Nacido en Brasil, ha sido corresponsal en el extranjero desde 1985, y ha vivido en Londres, París, Milán, Los Ángeles, Washington, Bangkok y Hong Kong. Incluso antes del 9/11 se especializó en cubrir el arco desde el Medio Oriente hasta Asia Central y Oriental, con un énfasis en la geopolítica de la Gran Potencia y guerras energéticas. Es el autor de "Globalistan" (2007), "Red Zone Blues" (2007), "Obama hace Globalistan" (2009) y "El imperio del caos" (2014), todos publicados por Nimble Books. Su último libro es "2030", también de Nimble Books, saldrá en diciembre de 2015. En la actualidad vive entre París y Bangkok.

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