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En 1994 fue galardonado con el Premio Nóbel de la Paz.

En 1994 fue galardonado con el Premio Nóbel de la Paz. | Foto: Archivo

Publicado 24 noviembre 2015



Hoy en día los palestinos se están levantando otra vez contra el Estado colonial israelí bajo las mismas condiciones que cuando Arafat asumió el liderazgo en 1960.

Una nueva ola de protestas de los palestinos en Jerusalén Este, Cisjordania, Gaza, y dentro de las fronteras del Israel de 1948, contra las políticas israelíes de represión, restricciones y robo de tierras está capturando la atención del mundo y llevando a algunos a calificar los recientes acontecimientos como el comienzo de una "Tercera Intifada".

Las protestas y actos de resistencia, que se han caracterizado por su carácter espontáneo, la falta de conexiones con los partidos políticos y el liderazgo, llegan al conmemorar el 11 aniversario de la muerte del icónico líder palestino, Yasser Arafat.

Para escribir sobre cualquier líder, especialmente líderes del Tercer Mundo, y en especial los que son objeto de condiciones coloniales, sin contextualizar sus acciones, decisiones y su legado, no nos ayuda a apreciar el trabajo que estos líderes han hecho.

Así, al escribir sobre Yasser Arafat en la conmemoración del 11 aniversario de su fallecimiento, sostengo que para reflejar mejor su vida y su legado, es crucial contextualizarlo en la Historia de la cuestión palestina.

Hacerlo requiere enmarcar y dar un contexto histórico a la empresa colonial sionista en Palestina, junto con las condiciones locales, regionales y globales que han dado forma al movimiento inicial que pretendía establecer a judíos europeos en la Palestina histórica. La formulación de la cuestión Palestina como una colonia, como articula la ideología Sionista, nos ayuda a comprender la naturaleza del conflicto.

Se trata de un conflicto entre la comunidad palestina nativa y una comunidad colonial invasora que ha sido apoyada desde el principio por las potencias imperiales occidentales que también tuvieron éxito en la creación de Estados y líderes de la región en complicidad con sus intereses.

Durante el dominio británico en Palestina después de la Segunda Guerra Mundial, el Movimiento Sionista fue apoyado para crear instituciones económicas, políticas y militares, mientras que al mismo tiempo los intentos palestinos para crear algo similar fue aplastado por el Gobierno colonial británico.

Así es como se creó Israel en 1948. Poco después de la creación del Estado de Israel en Palestina y el desplazamiento del 85 por ciento de su población nativa, los palestinos comenzaron nuevamente a organizarse. Y así, en la década de 1950 varios grupos políticos palestinos se formaron, incluido el grupo que Arafat lideró, Fatah.

Estos grupos y sus líderes tuvieron que operar dentro de un marco de alianzas regionales, ya sea con la Unión Soviética en su momento, o con los Estados Unidos, que estaban envueltos en la llamada Guerra Fría, una guerra que duró hasta finales de la década de 1980 y que fue pagada con la sangre de los pueblos del Tercer Mundo.

Fatah y Arafat, al igual que otros grupos palestinos, pidieron resistencia al colonialismo de los colonos israelíes en Palestina con la esperanza de queun país liberado pueda surgir en base a un estado laico con igualdad de derechos para todos sus ciudadanos, además de la repatriación de los refugiados palestinos de vuelta a su país- Palestina.

Sin embargo, la llamada comunidad internacional sólo admite al Estado de Palestina en las zonas conquistadas por Israel en 1967, que es alrededor del 22 por ciento de la tierra de Palestina. Esta propuesta internacionalmente sancionada fue adoptada por la Organización de Liberación de Palestina a partir de finales de 1980, debido a los cambios y las condiciones regionales y mundiales.

En resumen, grupos políticos y dirigentes palestinos, incluyendo a Arafat y su lucha por la autodeterminación, fueron limitados por la estructura de poder internacional, por el poderoso ejército israelí y sofisticadas armas que eran el resultado del apoyo Occidental, por alianzas regionales a los poderes mundiales y por factores internos resultantes de la desmembración del pueblo palestino a manos del ejército israelí desde 1948, cuando fueron dispersos en diferentes ubicaciones geográficas con diferentes derechos legales en cada lugar, y con diferentes condiciones sociales, económicas y políticas.

La dispersión de la sociedad palestina en diferentes ubicaciones geográficas sigue teniendo un impacto en la posibilidad de movilización unificada. Esto se agravó aún más por la competencia interna entre los diferentes grupos palestinos que competían por el poder, cada uno apoyado por potencias regionales y globales. Todas estas condiciones llevaron al debilitamiento del Movimiento Nacional Palestino, y Arafat, como el resto de los líderes palestinos, tuvo que lidiar con eso.

Teniendo en cuenta esto nos ayuda a entender mejor por qué Arafat y la OLP se dieron por vencidos en la liberación de toda Palestina y aceptaron un estado en las fronteras de 1967.

Sin embargo, a pesar de eso, Israel continuó desplegando todo tipo de trucos diplomáticas con el apoyo de Estados Unidos y los países de Europa Occidental y otros, lo que retrasó la posibilidad de creación del Estado Palestino, robando más tierras, y reduciendo aún más las comunidades Palestinas en áreas más pequeñas.

Esta arrogancia israelí y la continua agresión desde 1948 sólo fue posible gracias al apoyo Occidental, y sigue siendo el caso.

En cierto sentido, el pueblo palestino, antes, durante y después de Arafat, no ha  estado solamente luchando contra el poder y la agresión israelí, sino también contra las alianzas regionales de los estados y los líderes que se preocupan primero y más de su propia supervivencia en un sistema dominado por el imperialismo Occidental, y ​​en contra de las potencias occidentales que han apoyado el colonialismo israelí desde el principio.

Si Arafat cometió errores o no, al igual que cualquier otro líder en tal estructura regional y mundial, se convierten en temas secundarios.

Es una estructura de dominación global que se intensificó después de la caída de la Unión Soviética, donde Estados Unidos persiguió políticas globales más agresivas en la región y en otras partes, y donde los objetivos han sido cualquier estado independiente, todo en detrimento de los palestinos, así como en perjuicio de todos los pueblos en el Sur Global que se han estado enfrentando ataques económicos, políticos, culturales, y o ataques militares por parte de los países centrales del Norte Global.

Lo que vemos hoy en día, y esto ha estado sucediendo desde hace algunos años, es un debilitamiento del poder global, y el ascenso de los países en el Sur Global. Este cambio tiene el potencial de crear una nueva forma de solidaridad internacional con Palestina, así como con otros pueblos en el Sur, o al menos molestar el dominio sin control del Norte Global con el potencial de abrir un espacio para que los palestinos revivan su lucha, de manera que se pueda hacer más difícil para Israel y sus partidarios Occidentales aplastarlos.

Lo que vemos hoy en Palestina con la gente levantándose de nuevo contra el Estado colonial israelí es signo de una nueva política, donde los jóvenes no están satisfechos con el viejo estilo de la política de todas las organizaciones palestinas, decepcionados por los Estados árabes y su liderazgo, y ya no están dispuestos a esperar el permiso de los países Occidentales para levantarse contra un régimen brutal y racista.

Las mismas condiciones y dinámicas sucedieron cuando Arafat se levantó para liderar al pueblo palestino en 1960.

Mientras que él acompañó las estipulaciones Occidentales para una posible resolución de la cuestión Palestina, debido a las condiciones discutidas anteriormente, murió (o posiblemente fue asesinado), porque nunca estuvo dispuesto a firmar un tratado de completa derrota y humillación.

La esperanza es que esta nueva generación aprenderá la lección del pasado y creará una resistencia organizada que tenga conocimiento de la política interna, del poder de Israel, de la dinámica regional y mundial, y que pueda crear un nuevo discurso que no esté sancionado por estados satélites regionales, ni por potencias Occidentales, sino un discurso que sea más verdadero y honesto hacia el propio pueblo palestino, vivan donde vivan.


teleSUR no se hace responsable de las opiniones emitidas en esta sección

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