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Tsipras agradeció el respaldo del pueblo griego

Tsipras agradeció el respaldo del pueblo griego | Foto: EFE

Publicado 29 septiembre 2015
La gestión de la crisis es lo que se puede esperar, y todo lo que se puede esperar de Syriza.

El antiguo centro de Atenas es un laberinto de pequeñas calles que se recortan entre ellas, donde densamente se respira los cafés de la calle, y nuevas construcciones, consecuencia arquitectónica de la concentración posguerra de la población griega en la ciudad.

El Gran Pireo y la Gran Atenas cuentan con unas 5 millones de personas. La mitad de Grecia. Lo que pasa en Atenas marca el rumbo para el resto del país.

Y Atenas ha preferido nuevamente a Syriza. En la principal zona metropolitana, recibió 314 mil votos, ó 35 por ciento. Su competidor más cercano, el partido de centro-derecha, Nueva Democracia, obtuvo 244 mil votos, ó 27,4 por ciento, seguido por el KKE, el Partido Comunista, con el 6,79 por ciento y 60 mil votos, y luego el fascista Amanecer Dorado en 5.64 ciento y 50 mil votos.

Atenas se inclina ligeramente a la izquierda del país en su conjunto. Pero los porcentajes básicamente se mantienen a nivel nacional, donde Syriza llegó en primer lugar, con 1.922 millones de votos - 35 por ciento. Nueva Democracia tenía el 28 por ciento. Amanecer Dorado quedó en tercer lugar, con un 7 por ciento. El KKE llegó en quinto lugar, con 5,5 por ciento.

Sin embargo, ésta fue una victoria tranquila. La abstención alcanzó el 45 por ciento. Los niveles de no participación son históricos, y reflejan también el estado de ánimo popular.

El día antes de las elecciones me senté con la dueña de una cafetería. Ella estaba decepcionada de Syriza. "Esperábamos el cambio", me dijo - un estribillo que se repite. Ellos no lo entienden. Ella ahora votará por Nueva Democracia y su promesa de restauración económica impulsada por el mercado. El cambio tuvo su oportunidad. Ella quiere retornar a la vieja manera de tratar de gobernar - invertir e innovar para sacar al país de la crisis.

El día de las elecciones, había una sensación de energía política ya gastada. Líderes activistas me dijeron que una atmósfera no sólo de pasividad, sino de agotamiento cubrió Grecia. Ésta es efectivamente la tercera elección de este año. La glamorosa llegada de Syriza al poder, los fascinados observadores internacionales que habían venido a Atenas para presenciar el surgimiento de la "Coalición de la Izquierda Radical," se había desvanecido para caer en la decepción.

Muchos menos periodistas estuvieron presentes para observar esta vuelta de las elecciones, y la atención internacional ha estado en otros lugares.

El día de elección, caminé alrededor de los centros de votación en el distrito histórico anarquista de la ciudad, sus calles bordeadas de edificios de hormigón ascendiendo bruscamente en la topografía angular de Atenas. Una escuela que tenía pegado anuncios de Antarsya, Syriza y KKE era uno de los centros de votación del barrio.

Un flujo de votantes se movía dentro y fuera de la escuela. Casi ninguno quería ser entrevistado - el comportamiento general fue de cumplir un deber desagradable.

Como una mujer joven comentó: "Yo voté por Syriza. Pero, por supuesto, la gente no quiere hablar. Estamos agotados. La política no lleva a ninguna parte".

Entonces le pregunté, por qué votó a favor de Syriza. "Tengo miedo de Amanecer Dorado, ésa es la única razón - es necesario votar por alguien que sea capaz de ganar, y hacer algo".

En cuanto a quién realmente sentía ella que representaba sus intereses.

"Ninguno de ellos", respondió.

La victoria de Syriza es en efecto una afirmación del voto de Syriza aprobando el masivamente impopular memorando del parlamento. A pesar de la impopularidad de este memorando la credibilidad de Syriza apenas se ha visto afectada. La gestión de la crisis es lo que se puede esperar, y todo lo que se puede esperar. Hay una sensación de que no había más remedio que poner en marcha el memorando.

Parte de la confianza en Syriza es atribuible a la petición personal de Tsipras y una campaña centrada en su personalidad. Su cara estaba en el centro de la campaña electoral de Syriza - un agudo contraste con las banderas del KKE, con su rojo, blanco, negro y amarillo, marcado con la hoz y el martillo.

En cuanto a la crisis, se siente en todas partes de Atenas. Se ve a personas de mediana edad y ancianos arrimados contra las paradas de autobús y en las puertas, sosteniendo tazas con los brazos extendidos, durmiendo en las aceras. Los trenes se llenan de mendigos. Los vendedores de flores abundan dentro y fuera de cafés y bares.

Ya no se discute que este es el resultado de la integración griega en la Zona Euro. La Zona Euro era el niño del capital monopolista alemán, volviendo al borde meridional del continente en una zona de libre comercio en el que las industrias alemanas podrían asegurar el dominio industrial. Desde 2007-2013, la competitividad de Alemania aumentó un 9 por ciento, mientras que la de Grecia disminuyó un 9 por ciento. Otros analistas ponen el descenso de hasta un 20 por ciento entre 2000 y 2010, con los sectores agrícola e industrial gravemente afectados.

Los economistas describen la situación como "un ajuste limitado y desigual", con un descenso del nivel de vida de un 13 por ciento a partir de hace dos años. También ha perdido el 25 por ciento de su producción per-capital.

Los analistas de Goldman Sachs abiertamente admiten que hay un equilibrio entre el bienestar de la población griega y el bienestar de los acreedores de Grecia. "Menos austeridad" habría sido posible, anotan, pero "habría implicado un programa de rescate más grande y (en última instancia) mayores amortizaciones para los acreedores de las que hemos visto o de las previstas actualmente". Sin embargo, "Al mismo tiempo, las dificultades económicas que enfrenta la población griega habrían sido menos graves de lo que han sido (y siguen siendo)".

A medida que continúan, "una tensión subyacente se mantiene entre las demandas del pueblo griego como se expresa en los resultados de las elecciones (y el referendo) por menos austeridad y las medidas de política que el Gobierno se ha comprometido a poner en práctica".

Tales tensiones subyacentes e irresolubles explican la falta de contenido en el discurso de victoria de Tsipras: "me siento vindicado, porque el pueblo griego me ha dado un mandato claro para seguir luchando dentro y fuera de nuestro país para defender el orgullo de nuestro pueblo".

Tal imposible postura refleja la composición compleja, díscola, e inherentemente inestable de Syriza. Como Costas Pateras del KKE me explicó, "los maestros, ingenieros... no están apoyando la posición de 'vamos a tener socialismo'". Sino que para esta capa social, en la que se basa Syriza, la mentalidad dominante es más de,“puede que volvamos a la situación que teníamos en 2008". Muchos de los votantes de Syriza, continúa, "tenían cierto estatus económico hace diez años. A ellos les gustaría mantener lo que tienen, o conseguir algunas reformas".

En lo que respecta a la cuestión de que Syriza se vendió, él dijo: "No es una cuestión de traición... No es que Tsipras traicionó al pueblo griego”. Cualquier político que se hubiera comprometido a "permanecer en una situación en la que los monopolios capitalistas controlan la economía hubiera tenido que hacer lo mismo que él hizo".

En cuanto a aquellos que se separaron de Syriza, su partido Unidad Popular tenía grandes expectativas para estas elecciones. Panagiotis Sotiris lo llamó, "una fuerza líder en la resistencia colectiva," con "raíces en los movimientos sociales" y podría "potencialmente ser el punto de partida para la izquierda radical que se necesita con tanta urgencia".

Sin embargo, su sondeo está por debajo del 3 por ciento, que es menor al umbral necesario para entrar en el Parlamento.

Rutinariamente desdeñado como sectario, el KKE logró mantener su presencia parlamentaria. De hecho, sus anuncios cubren la ciudad, y sus cuadros estaban trabajando en los puntos de votación. Está lejos de la mayoría. Pero está claro que el KKE tiene una verdadera base de masas en Grecia.

De hecho, Pateras sugirió en una entrevista previa a las elecciones que las encuestas subestiman la verdadera popularidad del KKE - un destino frecuente de los partidos radicales de menor tamaño. El impulso de votos para ser relevante en un sistema electoral antidemocrático empuja a la gente a votar por el partido que ellos creen que pueden salir primero.

En declaraciones de su secretario general, Dimitris Kutsumbas, "La correlación de fuerzas en el parlamento, en cualquier caso produce un gobierno de coalición. Sus declaraciones programáticas ya están listas. - La implementación del tercer memorándum". En lo que respecta a los reclamos de resistencia de Syriza u otros partidos, el KKE los rechaza, alegando que el capital y la troika "quieren una oposición inofensiva y falsa para que sean libres de emprender su ofensiva contra el pueblo".

Con relación a esto, Pateras explicó por qué Syriza aún es capaz de resistir. "Usted ha visto nuestro programa", me dijo. "No estamos diciendo a la gente, 'Vota por nosotros y resolveremos todos tus problemas mañana".

Como sugirió, "Si decimos que vamos a socializar las refinerías de petróleo, ustedes van a tener que venir con nosotros y ayudarnos a tomarlas. Eso es más difícil para la gente". El total de votos confirma la observación. En todo caso, son testimonios de la magnitud del desafío que queda por enfrentar a los griegos, y de hecho a la gente del continente.


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