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Los hombres imaginan a sus Dioses conforme a sus vivencias y sueños.

Los hombres imaginan a sus Dioses conforme a sus vivencias y sueños. | Foto: EFE

Publicado 31 agosto 2017
En los Himnos se describen la creación de la tierra y los demás elementos, comenzando por la auto-generación o auto-encarnación del mismo Dios guaraní: ÑANDERUGUASU.
El escritor Girala Yampey recurre a los Cantos Sagrados, rescatados por los antropólogos León Cadogan y Kurt Hunkel, para penetrar en la visión guaraní del cosmos y sus creencias religiosas

En los Himnos se describen la creación de la tierra y los demás elementos, comenzando por la auto-generación o auto-encarnación del mismo Dios guaraní: ÑANDERUGUASU (Nuestro Gran Padre) que, según el relato, llega desde las tinieblas primigenias (para nosotros del Caos), aunque Él nunca sufrió la oscuridad porque le iluminaba su propio resplandor (su sabiduría) El Gran Padre ahuyentó a los MBOPI KUÉRA (los murciélagos), que se apiñaban en su rededor y reñían entre sí, en aquellos oscuros espacios, queriendo devorar la luz. Son los eternos enemigos de toda Claridad, de todo Conocimiento y toda Sabiduría.

Esos seres malignos no vencerán jamás al Poder divino de ÑANDERUGUASU El Gran Padre, llegó acompañado del URUKURE'A (lechuza) que, durante el viaje sideral, batía sus alas produciendo neblina (noche), a fin de que tuviese asiento el sueño de Nuestro Padre. El Dios guaraní, también es nombrado como: ÑANDERUGUASU TENONDE (Nuestro Gran Padre Primero), o ÑANDERU PA-PA TENONDE (Nuestro Padre último-último, primero), conforme a la parcialidad guaraní de que se trate. Algunas pronuncian: ÑANDERUVUSU, o lo nombran: ÑAMANDU.

Nuestro Gran Padre, viajó en su APYKA'I APU'A (pequeño asiento redondo), bote celestial que boga por el universo. Al llegar al lugar donde decidió instalar la tierra, iluminado por su propia sabiduría y omnipotencia, en el desarrollo de su propia evolución, creó su propio cuerpo, tomando las formas que les daría a sus futuros numerosos hijos. Creó las divinas plantas de los pies, los brazos con las manos de ramas florecidas (dedos y uñas), creó los ojos para verlo todo, y los oídos para escuchar todo.

Luego, creó la Palabra, dándole Alma, para fundamento del lenguaje de sus hijos. Creó un fragmento de Himno Sagrado, que debían desarrollar sus futuros hijos, para que tengan fervor y sigan la buena senda. Creó una porción de Amor al prójimo que debían cultivar los hombres para ennoblecer sus vidas y elevar sus sentimientos.

Después, trajo dos columnas indestructibles, palmeras eternas de pindó HOVY (azul) y, cruzándolos, pisó en su centro y la tierra comenzó a henchirse. Cuando Él lo decida, sacará esos maderos y la tierra se hundirá, irremediable-mente. Hecho todo esto, trajo el agua y creó los bosques, los ríos y las llanuras. El primer ser que "ensució" la tierra, fue MBÓI (víbora), el primero que cantó fue YRYPÂ (cigarra) Después, JU'I (rana) y TUKU (saltamontes), celebraron con sus chillidos la aparición de campos y esteros. Luego, se escucharon los silbidos de YNAMBU (perdiz), mientras TATU (armadillo) excavaba su cueva. Así, todos los demás animales, creados por el Gran Padre, poblaron la tierra.

Los hombres imaginan a sus Dioses conforme a sus vivencias y sueños. Considerándose el AVA (ser humano, en guaraní), una porción de la naturaleza, ÑANDERUGUASU, se encarna a sí mismo simbolizando las formas del árbol. Primero las plantas de los pies, dos poderosas bases-raíces lo sustentan.

Luego las ramas, brazos con puntas florecidas (dedos y uñas) Después la copa, cabeza con oídos, nariz y boca. Sobre la coronilla, el JEGUAKA de flores y plumas. Al presentarlo de pie, han agregado a la metáfora una connotación religiosa. Quienes pronuncian las Hermosas Palabras (Cantos Sagrados), ruegan a los ÑANDERU les concedan mantenerse erguidos (elevados), es decir en estado de santidad. Anhelan estar de pié para acceder a lo divino. Al nacer un niño, ocupa un asiento en los fogones; al ser bautizado, está erguido.

En una de las versiones se, dice que Nuestro Gran Padre, creó cinco palmeras eternas (pindó) para sostener su futura morada terrenal. Una en cada punto cardinal y la quinta en el Centro, en el YVY-PURU'Â (ombligo de la tierra), donde construyó su choza y sembró su chacra. Así fue creada la primera morada terrenal.

Hallándose en soledad, ÑANDERUGUASU, quiso compartir su Obra y decidió crear tres compañeros: ÑANDERU KARAI, ÑANDERU JAKAIRA y ÑANDERU TUPÂ, con sus respectivas esposas. Les otorgó poderes divinos y les asignó funciones específicas para las futuras relaciones con sus hijos. Según otra versión, eran cuatro los semidioses, agregándose: ÑANDERU ÑAMANDU. Como vemos, también el Gran Padre tuvo su momento de Soledad. A todo ser humano le llega, alguna vez, o de tanto en tanto, la Soledad. El Dios guaraní no pudo sustraerse a esa aflicción.

Nuestro Gran Padre, había materializado su APYKA'I APU'A, pequeño bote celestial, un elemento simbólico que en el futuro serviría también como portador de las almas de sus numerosos hijos. El URUKURE'A que lo precedía, sabio y buen guía, cuida ahora la entrada del YVÁGA (Paraíso)

Conforme a los Cantos Sagrados, el Gran Padre Primero, al llegar, iluminado por su sabiduría, y en el desarrollo de su propia evolución, creó para sí mismo los miembros de su cuerpo y la Vara Insignia, mágico atuendo llamado JASUKA, un bastón del que fluye la divina fecundación de todas las cosas. La mágica Vara concentra los poderes del demiurgo guaraní. Desde ella mana la neblinita vivificadora, de especial significación en el pensamiento religioso aborigen. ÑANDERUGUASU, es afable, paternal y justo, no vengativo.

Los tres Seres ya mencionados, fueron creados sin ombligo, por no nacer de útero. Les otorgó poderes divinos, y fueron designados ÑANDERU KUÉRA PY'AGUASU (Nuestros Padres de corazón grande) Ellos son los intermediarios entre sus numerosos hijos. Los tres ÑANDERU, sin sujeción a ningún cordón umbilical, secundan al Gran Padre en el manejo del Cosmos. Esos seres divinos son: ÑANDERU KARAI, dueño del fuego. Es quien sopla las llamas sagradas en los corazones para vivir en armonía.

Está presente en las fogatas y rige la intensidad del amor, cuidando de no producir excesivo calor a fin de que los hijos terrenales encuentren la mesura necesaria para establecer equilibradas relaciones. ÑANDERU JAKAÍRA, es el dueño de la primavera, vigila la fuente que engendra la neblinita vivificadora para la perfecta maduración de los frutos. Maneja las palabras inspiradas, soplándolas sobre la coronilla de sus hijos. ÑANDERU TUPÂ, tiene a su cargo el extenso mar, las aguas de los ríos y los arroyos. Controla y regula el periodo de las lluvias, los truenos y los relámpagos. Cuando truena es porque ÑANDESY (Nuestra Madre) lo ha llamado y al desplazarse en su APYKA'I, produce esos ruidos. Cuando hay relámpagos sin truenos es porque Él, está junto a nuestra Madre y su TEMBETA (barbote) se agita. Entonces, relampaguea silenciosamente.

La Vara Insignia, en guarani: JASUKA, es un pequeño báculo mágico y sagrado, de portentosos poderes. Nuestro Gran Padre la utiliza para sus creaciones. Desde el JASUKA salen los efluvios que dan calor a los corazones, la tenue neblinita vivificadora, el fervor para la vida en cooperación y armonía, la moderación en las costumbres. Ella germina el amor al prójimo y el halo de sabiduría para alcanzar la perfección.

Después de crear todo lo señalado, ÑANDERUGUASU encuentra a su lado a ÑANDERU MBA'EKUA'A (Nuestro Padre Habilidoso) - Busca a la mujer, le dice el Gran Padre. -¿Donde?. Preguntó MBA'EKUA'A. Nuestro Gran Padre, el Primero, hace una olla con tapa, utilizando una gran porción de arcilla que amasó en un momento. – Encuéntrala en la vasija, señala. Efectivamente, allí estaba la mujer. ÑANDERUGUASU, sugiere: - Conozcámosla. Cuando MBA'EKUA'A, fue a conocer a la mujer, no quiso mezclar su semen con el de ÑANDERUGUASU, y lo puso aparte. ÑANDESY (Nuestra Madre), tuvo embarazo mellizo. Así se origina la fabulación de los Gemelos, que luego se convierten en héroes culturales. Sus andanzas son paradigmas en el pensamiento guaraní, y ocupan gran parte del texto de los Cantos Sagrados.

El Gran Padre, modeló su propio cuerpo, conforme a lo que serían sus futuros hijos, hizo henchir la tierra y trajo el agua. Creó la Palabra con Alma, un pequeño trozo de Himno Sagrado, el Amor al prójimo, y dio vida a los ÑANDERU PY'AGUASU. Luego construyó la primera choza, hizo la primera vasija, la primera siembra de maíz, la primera MARÁKA, sonaja de calabaza (lagenaria), el TAKUAPU (bastón sonajero de tacuara) para su esposa, y tejió el primer JEGUAKA (diadema), adornado primorosamente con plumas y flores de diversos colores

A pocos días de sembrar la chacra, le pide a ÑANDESY que vaya a buscar choclo. Ella protestó por la idea de que hubiera ya maíz en tan breve tiempo. ÑANDERUGUASU se enojó al advertir que ella no creía en su sabiduría y poder, por lo tanto, tomó su luminoso pectoral, ciñó sobre su frente el JEGUAKA, colgó alrededor de su cuello los JOASA'A (collares) y con la Vara Insignia en una mano y la MARÁKA en la otra, luego de dar una vuelta alrededor de la casa, se marchó rumbo a la morada celestial.

Desde aquellos tiempos, reposa en el YVÁGA (Tierra de frutales - Edén), que es el Paraíso, en la cosmovisión guaraní. Allí, descansa en su KYHA (hamaca) Debajo de su lecho colgante, está acostado el JAGUARETE HOVY (Jaguar azul) sujeto por Nuestro Gran Padre, para que no se lance sobre la tierra a devorar a los ladrones y mentirosos. Pero, un día, cansado de tantas necedades de los hombres, lo soltará, y el Jaguar vendrá cantando su canción de venganza para cumplir su misión de castigos. La entrada al Edén es cuidada por la Lechuza y una enorme Boa constrictora hace de guardián en las afueras. Un MAINUMBY (Colibrí), revoloteando sobre la cabeza de ÑANDERUGUASU, le da de beber, en su propia boca, los néctares libados de las flores de su JEGUAKA. A la vez, en su constante aletear, refresca la frente del Gran Padre.


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