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La Esclavitud Capitalista del Algodón y un Caso (uno pensaría) Para Reparaciones Económicas

| Foto: Archivo

Publicado 9 marzo 2015
En el importante libro de Edward Baptist, parecería plantearse la pregunta, lo que la América Negra es hoy, en luz del hecho de que Estados Unidos debe su surgimiento como un Estado capitalista rico y poderoso gracias a los esclavos negros.

Edward E. Baptist, La mitad nunca se ha dicho: La esclavitud y el auge del capitalismo estadounidense (Nueva York: Basic Books, 2014).

Nunca he sido un fan de la convención cultural de los Estados Unidos llamada Mes de la Historia Negra (BHM). Por tres razones. En primer lugar, siempre parecía insultante para mí, que a los negros estadounidenses les dan el mes de febrero - el mes más corto del año y uno con poco significado particular para la experiencia histórica del Negro - en honor a su pasado.

En segundo lugar, las representaciones oficiales de BHM de ese pasado, rara vez parecen reconocer el horror completamente atroz y criminal, impuesto por los Blancos como gran parte de esa experiencia. El horror incluye dos siglos y medio de esclavitud Negra, seguida por la re-imposición de la esclavitud en todos lados, menos en parte de la ex Confederación; muchas décadas de la feroz segregación Jim Crow en los estados del Sur; y una larga historia de desigualdad racial salvaje y relacionada de facto con el apartheid racial que continúa hasta la actualidad, cuando la riqueza media de los hogares estadounidenses blancos es 22 veces mayor que la riqueza media de los hogares negros de Estados Unidos y más del 40 por ciento de la nación, S2.4 millones de prisioneros, son Negros.

En tercer lugar, puede ser peligrosamente engañoso sugerir que la historia Negra puede ser significativamente aislada durante parte del año, y 239 años de registro de la historia de Estados Unidos segregada a un mes. La experiencia Negra siempre ha estado en el corazón y el alma de la historia Estadounidense, mucho más que una nota a pie de página o un apéndice de la historia nacional "más grande".

Cada método moderno de la Tortura

Un antídoto útil para todo esto, no puedo pensar en un mejor punto de partida que el libro del historiador Edward Baptist. ’La mitad nunca se ha dicho: La esclavitud y el auge del capitalismo estadounidense’ (Nueva York: Basic Books, 2014). Nadie debe acusar a Baptist de infravalorar la terrible experiencia histórica de los Estados Unidos Negro. Entre otras cosas, su volumen, notable y ricamente investigado, narra la cruda y sorprendente violencia y el terror infligido a millones de Estadounidenses Negros que sufrieron la esclavitud durante ocho décadas, entre la independencia nacional (1783) y la Guerra Civil de Estados Unidos (1861-1865).

Baptist está molesto, y con razón, por los que dicen que, "lo peor de la esclavitud, como experiencia, fue que se les negó a los esclavos Afroamericanos los derechos liberales y la subjetividad liberal de los ciudadanos modernos". La esclavitud niega estos derechos notoriamente, por supuesto, pero también asesinó Negros en gran número y les "robó todo" a los esclavos sobrevivientes, a través de "la ingeniería masiva y cruel requerida para extraer un millón de personas de sus hogares, brutalmente conducirlos a nuevos lugares plagados de enfermedades, y hacer que vivan en terror y hambre, ya que continuamente construían y reconstruían un imperio de generación de productos básicos..." (Baptist. pp. XVIII-XIX).

‘La mitad nunca se ha dicho’, cuenta una historia desagradable. Hace más de una generación, el pequeño Sur de Estados Unidos creció de ser una franja costera fina de plantaciones de tabaco quemado, a convertirse en un gigante Imperio de Algodón. Esta notable expansión estaba arraigada en la violencia Blanca, regular y feroz. La brutalidad y derramamiento de sangre incluyen la genocida Remoción India (la esclavitud del algodón requirió constante extensión territorial hacia el Oeste), las migraciones forzadas de esclavos, la fractura endémica de las familias de esclavos, y, por último pero no menos importante, la tortura sistemática de esclavos negros: la aplicación regular de tormentos extremos para extraer cada vez más producción de una población mercantilizada. Como Baptist observa:

"En las fuentes que documentan la expansión de la producción de algodón, se puede encontrar en un momento u otro que casi todos los productos vendidos en tiendas de Nueva Orleans, servían como un instrumento de tortura [utilizado en esclavos]: herramientas de carpintería, cadenas, prensas de algodón, plumas del cuello, sierras de mano, mangos de azada, hierros para la marca de ganado, clavos, atizadores, alisadores, romanas, pinzas. Cada método moderno de tortura se utilizó en un momento u otro: la humillación sexual, la mutilación, choques eléctricos, confinamiento en solitario en "posiciones de estrés”, quema, incluso el submarino...las descripciones de esclavos fugitivos estaban adornados, por su esclavizadores, con descripciones de cicatrices, quemaduras, mutilaciones, marcas y heridas "(p. 141)

Una historia de gran éxito capitalista

Otro principal argumento de Baptist, e íntimamente relacionado, es con la "tendencia de los Estadounidenses de ver la esclavitud como una pintoresca y arcaica “institución pre-moderna” que no tuvo realmente nada que ver con la obtención de los Estados Unidos de riqueza y poder. En esta tendencia, la esclavitud se convierte en algo "ajeno a la Historia de Estados Unidos" (xix), incluso un "lastre" anticuado en esa Historia. Esa tendencia se replica en un malentendido fundamental, curiosamente compartido por los abolicionistas contra la esclavitud y por los defensores de la esclavitud, antes de la Guerra Civil. Mientras que a los dos lados del debate difirieron en la moralidad del sistema, los dos vieron la esclavitud como un sistema inherentemente poco rentable y que estaba fuera de contacto con el ritmo de la industrialización y los requisitos de beneficio de la empresa comercial capitalista moderna.

Nada, demuestra Baptist, podría estar más lejos de la verdad. Contrariamente a lo que piensan muchos abolicionistas, el salvajismo y la tortura perpetrada contra los esclavos en el Sur era mucho más que el sadismo y la psicopatía por parte de los traficantes de esclavos, propietarios y capataces. La esclavitud, demuestra Baptist, era un método muy rentable para la extracción de plusvalía de los seres humanos, muy superiores en este respecto al (salario) trabajo "gratis" en la onerosa siembra y cosecha del algodón. Era una forma especialmente brutal de capitalismo, impulsado por despiadadas, aunque, económicamente "racionales" torturas, junto con la ideología deshumanizante del racismo.

El Sur no era solamente la casa de los cuatro Estados más ricos del país en vísperas de la Guerra Civil, donde los inversores se beneficiaron ampliamente de la mano de obra de esclavos Negros. En la década de 1840, demuestra Baptist, que el "trabajo libre del Norte" había "construido una economía industrializada sobre las espaldas de los esclavos y su rentable cosecha de algodón". El algodón recogido por los esclavos del Sur proveía la materia prima barata, importantísima para la industrialización del Norte y la formación de una nueva población asalariada que con el dinero compraba productos nuevos y básicos. Al mismo tiempo, la propia frontera de esclavitud se expandía rápidamente, proporcionando un mercado importante para los primeros bienes manufacturados del Norte: ropa, sombreros, bolsas recolectoras de algodón, hachas, zapatos, y mucho más. Numerosos industrias nacientes, tecnologías y mercados escindieron de la revolución industrial a base de textiles del Norte. Otra ganancia, el envío de algodón a Inglaterra (potencia industrial líder en el mundo) produjo fortunas para los comerciantes del Norte y nuevos e innovadores instrumentos financieros y métodos de obtención de capital para especular con el auge del algodón, basado en la esclavitud.

En total, Baptist calcula, para 1836, casi la mitad de la actividad de la economía de la nación deriva directa e indirectamente de los cerca de 1 millón de esclavos negros (sólo el 6 por ciento de la población nacional) que trabajaban en la frontera Sur del algodón (p. 322). Diferencias seccionales aparte, La mitad no se ha dicho nunca demuestra que "la mercantilización, el sufrimiento y el trabajo forzoso de los Afroamericanos es lo que hizo poderoso y rico a los Estados Unidos" décadas antes de la Guerra Civil. Los EE.UU. debe gran parte de su riqueza y tesoro precisamente a la mano de obra súper-explotada del Negro en el siglo XIX. Mediante la esclavitud capitalista del algodón fue cómo Estados Unidos tomó el control del lucrativo mercado mundial del algodón, la materia prima fundamental para la Revolución Industrial, emergiendo de esa manera como una nación rica e influyente en el sistema capitalista mundial, en el segundo tercio del siglo XIX:

"Desde 1783, al final de la Revolución Estadounidense, hasta 1861, el número de esclavos en los Estados Unidos aumentó cinco veces, y toda esta expansión produjo una nación poderosa...esclavistas blancos fueron capaces de forzar a esclavizados migrantes afroamericanos [empujados cada vez más lejos hacia el oeste] a recoger algodón más rápido y más eficientemente que la gente libre. Sus prácticas transformaron los estados del Sur en la fuerza dominante en el mercado mundial del algodón, que era el producto más comercializado en todo el mundo en ese momento, ya que fue el material clave durante el primer siglo de la Revolución Industrial. Los rendimientos del monopolio del algodón alimentan la modernización del resto de la economía Estadounidense, y para el tiempo de la Guerra Civil, los Estados Unidos ya se habían convertido en el segundo país en someterse a la industrialización a gran escala "(p. Xxi).

La Palabra R

Estas son cosas - el horror de la esclavitud del algodón de Estados Unidos y la centralidad fundamental de ese sistema horrible que llevó al país al "éxito" - que nunca se oyen hablar cuando usted toma uno de esos tours de las plantaciones del "Sur de los viejos tiempos" que se llevan a cabo con regularidad en muchos campos antiguos de trabajo esclavo (plantaciones) a través de la antigua Confederación. Estas excursiones blancas-agradables están dedicadas al mito del esclavo de algodón del Sur como un tiempo encantador y cortés, separado de la principal corriente moderna, capitalista e imperial de la historia Estadounidense.

En el importante libro de Baptist se parecería plantear la pregunta, lo que la América Negra es hoy, en luz del hecho de que Estados Unidos debe su surgimiento como un Estado capitalista rico y poderoso a los esclavos Negros que sufrieron una miseria inimaginable y un calvario bajo los látigos, los hierros, choques, jaulas, enfermedades, desfiguraciones, desamores y otros tormentos de la esclavitud capitalista del algodón entre la revolución y la Guerra Civil estadounidense. Como Baptist reflexiona con ironía, "si lo peor de la esclavitud era que se negó a los Negros los derechos liberales de los ciudadanos, hay que simplemente ofrecerles el título de ciudadano - incluso elegir a uno de ellos presidente - para hacer las paces. Entonces el asunto quedará resuelto para siempre".

Entonces, ¿qué es lo que a Baptist le gustaría que sucediera en el camino de la recuperación efectiva? Eso es difícil de decir. En una entrevista con Michael Schulson de Salon, el otoño pasado, el pareció aprobar un creciente movimiento para eliminar los nombres de esclavos de los edificios universitarios. A él le gustaría que los fondos de ayuda para colegios y universidades históricamente negras tengan los mismos niveles que las de instituciones históricamente blancas de educación superior. Él piensa que los esclavos Negros, naciones Indígenas y tribus que fueron asesinados, mutilados, desplazados y torturados en nombre del Rey Algodón, deben ser conmemorados adecuadamente y reconocidos en monumentos históricos públicos y similares (el Sur está lleno de estatuas y monumentos a héroes "de la Confederación"- soldados que lucharon para defender la esclavitud durante la Guerra Civil). Los tours de plantaciones mencionados, deberían comenzar a decir la verdad sobre lo que realmente sucedió en los campos de trabajos forzados infernales del algodón del Sur, piensa Baptist.

Todo eso está muy bien, pero es bastante débil dado los hallazgos monumentales de La mitad nunca se ha dicho. La verdadera lógica de los puntos señalados en el libro de Baptist, es una demanda, que el profesor no parece dispuesto a abrazar abiertamente debido a las burlas y reprimendas que muy posiblemente recibiría de las autoridades académicas y de otras autoridades: Un programa federal masivo de reparaciones, pagadas a los Negros Estadounidenses en compensación parcial y tardía por el horror masivo y robo que yace bajo el sistema altamente rentable y crucial a nivel nacional de los Estados Unidos, la esclavitud capitalista del algodón.

Paul Street, ex historiador y académico, es un autor y escritor en Iowa City, Iowa. Su último libro es They Rule: El 1% v Democracia (Paradigm, 2014).


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