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Los resultados del referendo en Grecia fueron un golpe al corazón frio y calculador de los burócratas de Bruselas.

Los resultados del referendo en Grecia fueron un golpe al corazón frio y calculador de los burócratas de Bruselas. | Foto: Net.Noticias.

Publicado 21 julio 2015
Después de 70 años de la derrota del nazismo, la UE se encuentra dominada política y económicamente por una Alemania que intenta cada vez más forjar una Europa alemana. 

El pasado domingo 05 de julio, el referendo y los resultados obtenidos marcaron para Grecia una fecha en la que los conceptos de dignidad y soberanía volvieron a cobrar relevancia. Una decisión que a juicio del líder griego Alexis Tsipras les permitiría reforzar el poder de negociación griego y alcanzar así un acuerdo viable. La presión de la Troika se dejó sentir con fuerza y la coalición  helena sintió el golpe, dividiendo sus apoyos: para algunos fue mejor negociar bajo las condiciones del Eurogrupo, mientras que para otros lo más conveniente era llegar a la máxima tensión.

El triunfo abrumador del NO, en la consulta popular convocada por el Gobierno griego – con un 61 por ciento -  no es posible mirarlo sólo en clave económica. Es fundamental que la lectura política tenga preeminencia, pues ése era el objetivo perseguido por Syriza a la hora de convocar a la ciudadanía griega: pronunciarse sobre se sigue aceptando o no las condiciones leoninas que la Troika (Comisión Europea, Banco Central Europeo y el Fondo Monetario internaciona) – por órdenes de Berlín y París- desean imponer a Grecia. Medidas éstas destinadas a generar más ajuste fiscal, mayores restricciones en el gasto social, que generan desregulación financiera y por tanto una línea de dictados cuyo objetivo es disminuir la influencia del Estado.

El modelo europeo dominado por Alemania ubica a Grecia en un ciclo sin fin de préstamos con altas tasas de interés, para volverla a endeudar, subordinando su Estado y privatizando sus empresas.

La mirada es política, primero porque Grecia no ha llegado a la situación en la que se encuentra, sólo por una pésima administración política de gobiernos, que han respondido a las líneas definidas por los “poderosos” de Europa, sino que, principalmente, por un marco político regional que sitúa a países como éste, España, Portugal e Irlanda, a los que se les dicta, impone y determina su política económica, exterior  y hasta doméstica, muy alejado de cualquier consulta sobre la marcha de la Unión. Podrán sostener que eso es parte del ser europeo pero lo que determina una élite no necesariamente es compartido y aceptado por las sociedades. 

Grecia, no quiere salir de Europa como han pretendido presentar los agoreros del fracaso del referendo, quienes se encuentran enquistados, tanto  en el país helénico como en el corazón del Viejo Continente y que se han dedicado a transmitir, que el triunfo del NO marca el comienzo del fin de la presencia griega en la zona Euro y finalmente en la Unión Europea.

Para el analista Thierry Meyssan de Red Voltaire “el referendo griego ha provocado en la Unión Europea intensos debates, que demuestran, sobre todo, la ignorancia generalizada sobre las reglas del juego. Los participantes en ese debate se disputan sobre la cuestión de saber si los griegos eran o no responsables de la deuda que los ahoga como país, poniendo siempre especial cuidado en no mencionar la usura que practican los acreedores y pasando por alto también la historia del euro y las razones de su creación”

Los augures del fracaso pretenden asignar la responsabilidad total a la sociedad griega acusándolos de “derrochadores e irresponsables” haciendo creer que son los “honestos y trabajadores alemanes los que deben pagar la francachela griega y que eso debe acabar”. Olvido interesado respecto al papel cumplido por los políticos griegos pre Syriza, quienes llevaron a la práctica las recetas del modelo diseñado en Berlín, con procesos de endeudamiento del país con una alta carga de usura y medidas que han desbaratado el papel del Estado como protector de la sociedad, echando al tarro de la basura conquistas sociales que significaron sangre, sudor y lágrimas al pueblo griego.

Un Origen Nacional-socialista

El proyecto europeo que se ha impuesto en la Europa de los 27 y principalmente con mano dura en países como España, Irlanda Portugal y Grecia – conocidos despectivamente como países PIGS – ha sido un fiasco. Una mentira destinada desde sus inicios – al final de la Segunda Guerra Mundial - a evitar un nuevo enfrentamiento entre Alemania y Francia, de allí las medidas destinadas a fusionar trabajos en ámbitos industriales y militares entre ambas naciones. Desde la organización del llamado Congreso de Europa, celebrado en la ciudad holandesa de La Haya en mayo del año 1948, destinado a dar respiración boca a boca al “Proyecto de una Europa Federal” surgida en la oficinas del Tercer Reich, que sentó las bases del desarrollo de Europa, para terminar en la que conocemos hoy: primero la Comunidad Económica del Carbón y el Acero – CECA - donde la integración en la explotación de materias primas y la industria militar entre los antiguos enemigos – Francia y Alemania - se ocultaba tras un quimérico “Proyecto Europeo”.

La UE se encuentra dominada política y económicamente por una Alemania nazi, que intenta cada vez más forjar una Europa alemana. 

 Esquema que  comenzó a consolidarse con la creación posterior de la Comunidad Económica Europea – CEE – y los pasos destinados a conformar el uso de una Moneda Común, teniendo como corolario la creación de la Unión Europea cuyo fundamento teórico lo encontramos en la idea nacional-socialista de una Europa Federal en oposición a la Europa de los Estados que sería propugnada por el líder francés Charles de Gaulle.  No en balde el primer Presidente de la Comisión Europea fue Walter Hallstein, funcionario del régimen hitleriano que redactó para Adolf Hitler el “Proyecto de Europa Federal” cuya esencia era controlar las poblaciones europeas bajo una estructura burocrática, que no fuese electa sino que impuesta y controlada desde Berlín, tanto en el plano político como económico – que es hablar hoy, a 70 años de la derrota del nazismo, de la Troika-. No ha sido necesario que el nazismo haya triunfado para hacer realidad tal Estado federado, hoy se llama Unión Europea bajo el mandato de una Europa dominada política y económicamente por una Alemania que ha logrado cambiar el paradigma de una Alemania en Europa a una Europa alemana.

El entramado legal surgido desde aquel lejano Congreso Europeo de La Haya, pasando por la CECA, la CEE, el ECU, el Tratado de Roma, Maastricht, el Euro y una Unión Europea que se amplía hacia el este europeo – incluso con claras connotaciones antirrusas con los cantos de sirena al régimen ultraderechista ucraniano - , ha generado un tejido donde los Tratados firmados no permiten que un miembro de la UE, en este caso Grecia, pueda abandonar la Eurozona, ya que primero tendría que abandonar la Unión Europea, decisión que el propio Tsipras ha señalado que no está en los planes de su gobierno tomar tal medida

Al nombre de Walter Hallstein y su vinculación con el Nazismo hay que sumar  otros nombres tan polémicos como el del alto funcionario del Tercer Reich y que permiten sostener la raíz profundamente antidemocrática y hasta corrupta del ente supranacional que hoy rige la vida de 500 millones de europeos agrupados en 27 países.

Así, encontramos el origen de la UE a Joseph Retinger un fascista polaco de origen judío, convertido al catolicismo, que no le impidió ser uno de los más influyentes personajes del sionismo en el lobby internacional. Tras el fin de la II Guerra Mundial fue reclutado por el MI6 británico. Fundó junto a financistas estadounidenses como Rockefeller, John Foster Dulles la Liga Europea para la Cooperación Económica, considerada la entidad madre del euro. Años después Retinger fundaría el llamado Club de Bilderberg – denominado el Gobierno oculto del mundo –.

A Retinger sumemos a Thorbjorn Jagland, Secretario General del Consejo de Europa, encargado en estos días de amenazar con las penas del Hades a Grecia por el llamado a referendo. Jagland es el mismo personaje que fue expulsado del Jurado que entrega los Premio Nobel por acusaciones de corrupción. Al listado se adiciona Mario Draghi, economista italiano y actual  presidente del Banco Central Europeo, quien fue vicepresidente del Banco Goldman-Sachs para Europa entre los años 2002 al 2006 considerado uno de los máximos responsables de la empresa cuando ésta asesoró a Kostas Karanmalis – líder del Partido de Derecha Nueva Democracia y que ocupó el cargo de Primer Ministro en Grecia en dos oportunidades entre los años 2004 al 2009 – asesoría destinada a cómo ocultar la verdadera magnitud del déficit griego, lo que condujo a la crisis de deuda soberna del país heleno. Christine Lagarde, directora del FMI es otro de los personajes con una historia plagada de irregularidades como es la actual investigación en curso que la síndica como responsable de pagos irregulares a acreedores privados y a Bernard Tapie con fondos públicos de Credit Lyonnais en la compraventa de la empresa Adidas. 

Finalmente y sólo como una muestra de personajes con un historial, al menos discutible, nos encontramos al Luxemburgués (paraíso fiscal y considerado fuente de corrupción) Jean Claude Juncker, actual presidente de la Comisión Europea, quien se ha ensañado con Grecia, calificando a sus dirigentes de traidores por convocar al referendo. La historia de Juncker ha mostrado que sobre traiciones hay mucho que mostrar ya que tuvo que abandonar su cargo de Primer Ministro de Luxemburgo cuando se dio a conocer que era miembro de la red de espionaje de la OTAN conocida como GLADIO que se dedicó a fichar ilegalmente a gran parte de la población realizando una serie de operaciones de espionaje y chantaje. Además de tener una memoria frágil pues sólo hace algunos meses, en febrero del 2015 declaró frente a los planes de rescate de algunos países europeos que la Troika pecó de soberbia y atentó contra la dignidad de esos pueblos y que se trata de una institución poco democrática, la cual hay que modificar.

Contra la Troika y con la oposición de personajes de la talla de inmoralidad como Jagland, Draghi, Juncker, entre otros ha tenido que lidiar Syriza y el primer ministro griego Alexis Tsipras. Y, a pesar de ello y de una campaña mediática, que mostraba al Ejecutivo griego como irresponsable, utópico, traicionero a los ideales europeos, pudo triunfar con un 61 por ciento de los votos de una sociedad cansada de la Europa de los ricos. Así, el resultado del referendo se convierte en  un arma política y moral de importancia, que permite desnudar las verdaderas intenciones de la Alemania de Merkel y la Francia de Hollande: someter al gobierno de Syriza, enrielarlo en función del modelo político y económico definido en las oficinas de Berlín y Paris.

Modelo que sitúa a Grecia en la función de proveedor de materias primas y servicios; receptor de los dineros que suelen salir a raudales de las cajas de los bancos alemanes para seguir en el ciclo sin fin de préstamos a los países menos desarrollados de la Unión Europea, devolución de esos préstamos con altas tasas de interés, para volver a endeudarse con la consiguiente disminución del papel del Estado, la privatización de sus empresas y la irrupción de sus reemplazos, cuyas oficinas se encuentran principalmente en los land alemanes.

¿Qué viene después del referéndum? Desde ya, una maratón de reuniones: Consejo de Gobierno del Banco Central Europeo, sesiones del Parlamento Europeo, donde ya Tsipras expresó el deseo de Grecia de negociar en condiciones dignas y justas y los poderosos respondieron como se esperaba: mas presión, forzando el quiebre de la coalición gobernante. Reuniones de la Comisión Europea, de los ministros de Finanzas de los 27, especialmente las bilaterales, entre Paris y Berlín. Y, sobre todo las peticiones del Gobierno griego por un tercer “rescate”, que significaron en lo inmediato a tener algo de liquidez para solventar gastos propios de la marcha de un Estado y es allí donde el oportunismo de los poderosos de Europa comenzó a apretar las clavijas, chantajeando al Estado heleno con amenazas de una salida del Eurosistema, así como de no proporcionar apoyo financiero, de retirar inversiones y sobre todo usar su maquinaria política y comunicacional para seguir presentando a Syriza como un partido de Gobierno irresponsable y que está llevando a Grecia al descalabro. La campaña surtió efecto, Syriza cedió y el tercer “rescate” vino en el marco de un país sometido a los juegos de intereses de los poderosos de Europa.

 La Europa de las élites y las castas

Era posible también que a pesar de los malos augurios, Grecia y sus acreedores, principalmente Alemania (68 mil millones de Euros) Francia (48 mil millones de Euros) e Italia (38 mil millones de euros) llegasen a un acuerdo teniendo como referencia un informe reciente del Fondo Monetario Internacional que se publicó un par de días antes del referendo. En ese documento se reconoce que la deuda pública del país helénico – 400 mil millones de euros -  que representa un 185 por ciento de su PIB resulta “insostenible” según el concepto usado por el FMI. En ese marco, el Ejecutivo griego solicitó una reducción efectiva de un 30 por ciento de su deuda, de tal forma de recapitalizar el agotado sistema bancario griego. 

En ese panorama, sostuvo el ministro de Economía griego ante la BBC de Londres “mi Gobierno solicitará una reducción del 30 por ciento de la carga de su deuda, de tal forma de recapitalizar el sistema bancario” pero, para llevar a cabo esto, el Gobierno de Tsipras necesita que se active el denominado Fondo del Mecanismo Europeo de Estabilidad, creado en el año 2012 tras las crisis en la propia Grecia, Portugal y España y que tiene una capacidad de préstamo máximo de 500 mil millones de euros.

Sólo con esa recapitalización es posible normalizar el sistema bancario griego, cerrado desde el 29 de julio y sometido a restricciones en la entrega de fondos a la sociedad. Si no se entregan fondos para una liquidez de emergencia es posible, sostienen los análisis económicos, abran con una moneda paralela antes de sacar del baúl de los recuerdos la antigua moneda griega: el Dracma. Tal escenario podia sacar de su tozudez a la Troika y decidiera “rescatar” el sistema bancario griego. Vana esperanza.

Meyssan nos señala en un interesante artículo titulado “Tras la deuda Griega” que el endeudamiento es crónico y se arrastra por casi un siglo. Los expertos según este analista “han demostrado exhaustivamente que la deuda griega es imputable tanto a problemas nacionales, no resueltos desde el fin del imperio otomano, como a una estafa conjunta de grandes bancos privados y dirigentes políticos. Una deuda griega tan impagable como las obligaciones monetarias de los principales países desarrollados.

En todo caso Atenas podría resolver el problema fácilmente negándose a pagar esa odiosa deuda, saliéndose de la Unión Europea y aliándose con Rusia, que es para Grecia un socio histórico y cultural mucho más serio que los burócratas de Bruselas.

Pero, la situación de Grecia se complica aún más debido a su condición de miembro de la OTAN, que ya el año 1967 organizó en el país heleno un Golpe de Estado Militar para impedirle acercarse a la ex Unión Soviética”. La crisis política y económica que está viviendo la Unión Europea revive la interrogante respecto al por qué las élites económicas y las castas políticas son tan refractarias a una revisión estructural de la Unión Europea y su actual dinámica de dominio, con claras desigualdades más bien profundizadas en sus sociedades que entre las naciones. 

Es sintomático que las élites económicas y las castas políticas de esta Vieja Europa defiendan sus privilegios y sean las sociedades humilladas y explotadas las que a través de su voto están diciendo ¡ya no más a una Unión Europea corrupta! y planteándose seriamente volver a los Estados con injerencia y autoridad sobre el destino económico y político de sus ciudadanos.

Estamos ante una Unión Europea falsa, una maqueta de unidad que divide a los europeos, que supone un plan más global donde se aisla a Rusia, por ejemplo que hace recordar ese llamado del ex presidente Charles de Gaulle quien habló de una Europa que vaya de “Brest a Vladivostok” y que permitiera salir del vasallaje, especialmente político de Estados Unidos y sus afanes hegemónicos, donde Alemania ha retomado el papel soñado en el Tercer Reich. 

Hoy, sin cámaras de gases, ni invasiones territoriales pero con el poder de una Troika cuyos hilos maneja hábilmente la hija de un Pastor Luterano que se trasladó con su familia desde Hamburgo a vivir a la desaparecida República Democrática Alemana. Una joven física militante de la Juventud Libre Alemana Angela Dorothea Kasner de quien tomo el apellido de su primer marido, el físico Ulrich Merkel. La mujer más poderosa del mundo cuya oficina es adornada con un cuadro de Catalina la Grande.

Tsipras, desde la cuna de la democracia occidental, desde el origen de la civilización occidental ha mandado, junto al pueblo griego un claro mensaje “las políticas de austeridad y de chantaje deben llegar a su fin”  Grecia, así como varios países europeos no soportan más ajustes ni medidas de contención de crisis. Europa exige un nuevo modelo político y económico. El referendo griego ha sido brillantemente definido por el líder de Syriza como una victoria de la democracia frente al chantaje. A pesar de la derrota posterior, queda claro que el mensaje debe ser tomado por las sociedades europeas y llegar, si es posible hasta la destrucción de los cimientos de un modelo que oprime a los pueblos.

Efectivamente, un golpe al corazón frio y calculador de los burócratas de Bruselas, los políticos de Berlín y París, un mensaje también allende el Atlántico y un mensaje de esperanza a millones de europeos que no son parte de la elite económica ni las castas políticas. Tsipras tendió puentes declarando que el mandato del pueblo griego no era de ruptura sino para buscar una solución sostenible. La pelota estaba en el campo de la Troika y fuimos testigos que ésta no da el ancho de la dignidad, que no buscó soluciones para millones de seres humanos, sino para una élite depredadora. La dignidad de la gente, de la sociedad griega ha mostrado que otra Europa si es posible. Tsipras efectivamente ha sacudido el ambiente político y económico europeo. A pesar que los pasos posteriores lo mostraron claudicando.

Fuente: Hispantv


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