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Protestas en Burundi contra las controvertidas elecciones en los primeros meses del 2015.

Protestas en Burundi contra las controvertidas elecciones en los primeros meses del 2015. | Foto: EFE

Publicado 15 diciembre 2015
En 1972, en el contexto de una rebelión Hutu, el poder llevó a cabo un genocidio contra los Hutus, asesinando a cientos de miles, dirigidocontra intelectuales y potenciales líderes.

Una nueva guerra civil es posible

Incluso cuando existen límites por mandato constitucional, muchos líderes intentan aferrarse al poder. En África Central (donde se encuentra el pequeño país de Burundi, con una población de 10 millones), hay varios dirigentes que han intentado o intentan doblar las reglas para permanecer en el poder. La República Democrática del Congo, el vecino gigante de Burundi, es actualmente el sitio donde un movimiento democrático intenta defender la Constitución y detener al Presidente Joseph Kabila de cambiar las reglas para permanecer en el poder. Ruanda, a veces llamado el 'Gemelo' de Burundi: tiene más o menos la misma área de territorio. La misma población (ligeramente mayor), las mismas etnias en las mismas proporciones (minoría Tutsi, mayoría Hutu y Twa). Alguna vez fue gobernado conjuntamente con Burundi por las potencias coloniales. En Ruanda, también, el Presidente Paul Kagame, recientemente ha hecho todo lo necesario para mantenerse en el poder más allá de sus límites para los que fue electo – con una excepción especial a la Constitución, sólo para él.

La actual ronda de violencia política en Burundi comenzó en abril cuando su Presidente, Pierre Nkurunziza, anunció que tenía la intención de buscar un tercer término al mando del país. En mayo, un golpe de estado en su contra fracasó. En julio, Nkurinziza fue reelegido con el 69% de los votos, después de meses de tácticas de mano dura. La oposición no reconoció la legitimidad del resultado. El Gobierno inició una importante ofensiva contra la oposición en noviembre, mató a cientos, y desplazó a cientos de miles a países vecinos. Ahora, tras el fallido golpe de estado y las controvertidas elecciones, elGobierno de Nkurunziza se enfrenta a una rebelión armada.

Los rebeldes atacaron bases militares el 11 de diciembre,causando 87 muertes antes de que los ataques fueran repelidos. A la mañana siguiente la capital, Bujumbura, se despertó para encontrar 34 cuerpos asesinados en las calles, probablemente de ejecuciones extrajudiciales. El asesor especial de la ONUcontra la prevención del genocidio, citado en la revista ‘Foreign Policy’, hizo una terrible advertencia: "No estoy diciendo que mañana va a haber un genocidio en Burundi, pero hay un grave riesgo,y si no se detiene la violencia, esto puede terminar con una guerra civil y en una guerra civil, todo es posible".

Contexto: Burundi ha vivido una guerra civil anteriormente, así como dictadura y genocidio. El erudito, René Lemarchand, ha llamado a Ruanda y Burundi, "genocidios gemelos". Si la post-independencia de Burundi hubiera terminado un poco diferente, toda la región pudo haber visto mucho menos angustia. Inmediatamente después de la independencia de 1959, un partido de unidad multiétnica fue formado para tomar el poder, estaba encabezado por un joven líder tremendamente popular, Prince Louis Rwagasore. En 1961, Rwagasore fue asesinado por un europeo. En pocos años, un grupo de oficiales militares Tutsi tomó el poder y procedieron a gobernar un estado étnicamente exclusivo con puño de hierro.

En 1972, en el contexto de una rebelión Hutu, el poder llevó a cabo un genocidio contra los Hutus, asesinando a cientos de miles, dirigidocontra intelectuales y potenciales líderes. Hubo nuevas masacres contra los Hutus en 1988. En 1993, cuando un líder Hutu, Melchior Ndadaye, ganó una elección democrática, fue asesinado por el ejército. Más masacres siguieron, y comenzó una guerra civil. Estos eventos y los refugiados de estas masacres, influenciaron los acontecimientos en Ruanda, incluyendo la guerra civil de 1990-1994 y el genocidio que tuvo lugar en 1994.

La guerra civil de Burundi se terminó con un acuerdo negociado en 2006, con una fuerza de la ONU instalada en el territorio (su mandato finalizó a finales de 2014). El analista Patrick Hajayandi describe los arreglos en el acuerdo:

"Las fuerzas armadas y de seguridad de Burundi se componen de 50% de hutus y 50% de tutsis, en consonancia con la paz de Arusha y los acuerdos de reconciliación y el acuerdo de alto al fuego Global…

El actual Gobierno nacional y local, así como el Parlamento y el Senado, están también compuestos por hutus y tutsis, a una tasa de 60% y 40% respectivamente. A diferencia de anteriores pogromos que afectaron Burundi en 1972 y 1993, la naturaleza integrada de la vida social y política significativamente disminuyen la posibilidad de una continua conflagración genocida"

Hajayandi aboga por un enfoque cauteloso, basado en el diálogo, y argumenta que advertencias de un inminente genocidio y hablar de la intervención militar extranjera inflaman una situación que podría ser mantenidaabaja intensidad y resuelta mediante la negociación. Los ciudadanos de Burundi, escribe, están "cansados de la guerra" y han demostrado "gran resistencia contra los esfuerzos de los promotores de la guerra y empresarios étnicos".

Entre estos "promotores de la guerra", está Ruanda, "el gemelo" de Burundi. El ex funcionario de la ONU, Jeff Drumtra, dijo a la periodista Ann Garrison que, trabajando en el campamento de refugiados de Mahama para refugiados burundeses en Ruanda, vio un esfuerzo de reclutamiento de rebeldes ruandeses (quizá mejor descrito como servicio militar obligatorio). Los rebeldes eran reclutados y enviados luego a Burundi. En una carta a The Washington Post, Drumtra citó una historia de al Jazeera de julio sobre el reclutamiento de rebeldes burundeses en campamentos de refugiados en Ruanda.

Si Drumtra está correcto y la "mano de Ruanda" está trabajando aquí, no sería la primera vez. Olas sucesivas de rebeliones en la parte oriental de la República Democrática del Congo, másrecientemente la rebelión M23, fueron dirigidas porruandeses. El Presidente de Rwanda, Paul Kagame, luchó en la guerra en Uganda, llegó al poder por una guerra en Rwanda y ha ocasionado una guerra tras otra en la República Democrática del Congo. Sería una observación evidente notar que él favorece las soluciones militares sobre otra clase de soluciones.

Si los esfuerzos diplomáticos van a tener éxito en la de-escalada del conflicto de Burundi, tendrán que poner presión sobre Ruanda para que se retire. Esto se realizó con éxito con la M23 en la República Democrática del Congo y se podría hacer otra vez.


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