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Una bandera israelí ondea sobre la vista del asentamiento judío de Cisjordania de Ofra.

Una bandera israelí ondea sobre la vista del asentamiento judío de Cisjordania de Ofra. | Foto: Reuters

Publicado 10 noviembre 2015

Mientras las acciones de Israel se vuelven más indefendibles, sus partidarios subvierten cada vez más los valores decentes... ¿Qué haremos el resto de nosotros?

Se han reportado muchos ataques viciosos.

El viernes, 23 de octubre, un rabino llamado Arik Ascherman fue perseguido por un hombre enmascarado tratando de apuñalarlo cerca del asentamiento israelí de Itamar. En octubre, 22, un hombre de Jerusalén llamado Simcha Hodedtov fue muerto a tiros por la policía como terrorista. El 18 de octubre, Haftom Zarhum de 29 años de edad, recibió un disparo y luego fue asesinado a golpes por una turba en Beersheba. El 13 de octubre, Uri Rezken fue apuñalado en la espalda mientras hacía compras. Gritó: "Yo soy Judío, soy Judío" a su atacante, pero fue apuñalado cuatro veces de todos modos.

Esta lista de incidentes es selectiva, aunque no exhaustiva. Se compone exclusivamente de ataques de israelíes contra israelíes a quienes confundieron con (o en el caso de Ascherman pensaron que era muy cercano a) Palestinos. No incluye la gran mayoría de muertes y lesiones en esta última ronda de violencia, muertes y lesiones de Palestinos atacados por las fuerzas de seguridad israelíes, acompañados de historias de horror de niños recibiendo disparos mientras buscaban ayuda; niños encarcelados sin juicio; armas plantadas después de los tiroteos. Tampoco incluye ataques masivos, organizados por las turbas de colonos contra pueblos Palestinos. Tampoco incluye muertes y lesiones de Israelíes por palestinos en ataques con cuchillo, ataques que están cubiertos mucho más a fondo por los medios occidentales que los muertos del lado Palestino.

¿Qué fue lo que comenzó esta ronda de violencia? Los movimientos de colonos armados de Israel están tratando de cambiar la forma en que la mezquita al-Aqsa de Jerusalén es dirigida. De hecho, quieren que la mezquita sea demolida, como lo fue la Mezquita Babri en la India en 1992. El Gobierno israelí, al que el movimiento de colonos ha controlado en gran parte, tiene una estrategia que probablemente implica en última instancia, dividir el sitio de la mezquita y prohibir la entrada a los Palestinos, como se ha hecho en Hebrón. Al igual que con la segunda Intifada en 2000, Israel puso presión sobre el sitio de al-Aqsa hasta que los palestinos respondan. Cuando los palestinos respondieron, Israel escaló sus ataques al uso de fuerza letal, y ahora los sigue escalando sin un final a la vista.

En medio de esta violencia, los líderes políticos de Israel están tratando de suprimir lo que un asesor de George W. Bush llamó la "comunidad basada en la realidad" y reemplazarla con un conjunto de fantasías racistas. La Ministra de Justicia de Israel, que el año pasado nos regaló el comentario genocida que los niños palestinos eran "pequeñas serpientes", ha dicho este mes que, "nunca habrá un Estado Palestino".

El Primer Ministro Netanyahu remató todo esto con una rehabilitación de Hitler. Ofreciendo una versión negacionista de la Historia, Netanyahu pronunció un discurso afirmando que Hitler no quería matar a los judíos hasta que el Mufti de Jerusalén le dio la idea. Voceros del gobierno alemán trataron de corregir el récord, haciendo hincapié en que Alemania ha gastado tiempo y energía en la enseñanza del Holocausto y no desea ver un revisionismo políticamente conveniente socavar esos esfuerzos. Max Blumenthal, quien ha documentado el descenso de Israel en el caos en su libro Goliat, escribe sobre los efectos de la incitación de Netanyahu:

"Al culpar a un Palestino de la Solución Final, Netanyahu ha ayudado a sus compatriotas a ajustarse a una macabra realidad. Él les aseguró que no eran colonos poderosos o bestias vigilantes, sino ‘Malditos Bastardos’ pisoteando oficiales de la SS en los bosques fuera de Cracovia. Y les envió el mensaje que aquellos Palestinos al acecho detrás de las paredes de concreto y en guetos bajo asedio no era un pueblo desposeído y ocupado, sino una nueva raza de Nazis empeñados en exterminarJudíos. Los comentarios de Netanyahu sobre el Mufti eran mucho más que una mentira histérica; eran una invitación a actuar una fantasía empapada de sangrede justa venganza".

Israel fue fundado como un refugio para los judíos que eran perseguidos en Europa. Algunos de sus fundadores tenían aspiraciones democráticas y socialistas que estaban en contradicción con sus planes y métodos militaristas y colonizadores. Después de décadas de fracaso tratando de conciliar estos dos elementos, la sociedad israelí abandonó la pretensión y abrazó el racismo y la violencia desde los más altos niveles de gobierno a las masas de colonos que celebran los ataques a los medios de comunicación social.

Es obvio por qué este tipo de política y fantasías serían atractivos para los políticos de derecha y sus electores en Occidente, como el saliente primer ministro canadiense Stephen Harper y los 5,6 millones de personas que votaron por él, o los Demócratas y Republicanos en los EE.UU. que apoyan a Israel.

Lo que es difícil de entender es cómo los que defienden la política liberal pueden continuar apoyando. Algunos, sin duda, ven a Israel como lo era hace décadas, en una especie de lucha entre dos distintos tipos de Sionismo, uno de los cuales buscó la solución de dos estados. Tener información no actualizada puede ser un problema, pero negarse a actualizar esa información es una decisión política.

Hace dos meses, cuando la elección canadiense acababa de comenzar y los nuevos Demócratas estaban purgando candidatos pro-Palestina, argumenté que estaban jugando un partido que les garantizaba perder. Me esfuerzo por permanecer en la ‘comunidad basada en la realidad’: No creo que el estar a favor de Israel les haya costado la elección. Pero dar marcha atrás ante la intimidación de la derecha, y la declaración de apoyo incondicional a una sociedad que se desliza hacia el fascismo, forma hábitos políticos. Difunden ya sea la idea de, falta de coraje o el apoyo a un proyecto racista y violento.

Julian Assange escribió que "cada vez que somos testigos de una injusticia y no actuamos, entrenamos a nuestro carácter a ser pasivo en su presencia y con ello finalmente perdemos toda capacidad de defendernos y defendera aquellos que amamos" ¿Podría ser que la gente así entrenadacrea candidatos irresistibles para los votantes progresistas?

Una de las razones por la que los Occidentales se encuentran con una idea desactualizada de la sociedad israelí y su trayectoria es que no se nos permite hablar de ello en cualquier lugar, incluyendo los campus universitarios. Un informe llamado La Excepción Palestina, por Palestina Legal, documenta 292 incidentes de supresión de libertad de expresión en los campus, utilizados contra los defensores de los Derechos Humanos de los Palestinos. El  informe agrupa los incidentes en nueve categorías de tácticas:

1. falsas acusaciones de antisemitismo y terrorismo; 2. denuncias oficiales; 3. barreras burocráticas; 4. Sanciones administrativas; 5. Cancelaciones y alteraciones de los acontecimientos; 6. Amenazas a la libertad académica; 7. Demandas y amenazas legales; 8. Legislación; 9. Investigaciones y enjuiciamientos penales.

El informe es importante, especialmente para los activistas estudiantiles que están empezando y deben saber qué esperar. La Excepción Palestina revela muchas cosas. Una de ellas: la defensa incondicional de Israel, independientemente de lo que haga y en lo que se convierta, tiene consecuencias políticas. Mientras más indefendible sea el comportamiento de Israel, más debate tiene que ser evitado, más tabúes establecidos, y los que más hablen de ello tiene que ser castigados. Esto es cierto en los campus, donde se supone que la más libre investigación tome su lugar y donde se supone que a los estudiantes se les enseña a pensar críticamente y a contribuir con su conocimiento a la sociedad.

También es cierto en los medios de comunicación, que se supone informan nuestras decisiones acerca de qué hacer en el mundo. Es cierto en la política democrática, en la que se supone que debemos ser capaces de deliberar en la más amplia gama posible de discusión, con el fin de tomar decisiones. Mientras más se desliza Israel de su camino actual, tendremos que ser menos libres y tendremos que desconectarnos más de la realidad, con el fin de continuar aceptándolo.


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