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Argentina: ¿Las sociedades en movimiento o la política de siempre?

| Foto: Archivo

Publicado 2 febrero 2015
Otra realidad de la Argentina es la de los movimientos sociales que están creando alternativas desde abajo con un modelo horizontalista de organización.

Llegamos a la Argentina y todo en Buenos Aires se mira casi lo mismo que hace dos años, y que el año anterior, y los de antes para el caso; una ciudad situada entre el primer y el tercer mundo en infraestructura.

Las galerías de símbolos políticos cambian, pero se mantienen constantes en cantidad y la mayoría de las personas tienen una opinión política fuerte. Al estar cerca de la época de elecciones, las conversaciones en la calle fueron dominadas más por la cuestión del poder del Estado que de costumbre, pero no por mucho. ¿Cristina Kirchner volverá a ganar o será la extrema derecha la que domine? Y allí estaba, por supuesto, el escándalo político habitual.

Pero las apariencias engañan. En la superficie Argentina tiene un gobierno progresista, tiene problemas con su economía, aunque lo está haciendo mejor, mientras los partidos políticos tradicionales dominan la esfera política.

Sin embargo, otra realidad también se está gestando, una justo debajo de la superficie y, a veces incluso justo en frente de usted si usted está dispuesto a verla. La otra realidad de la Argentina es la de una Sociedad en Movimiento – usando la descripción de Raúl Zibechi sobre los nuevos movimientos alrededor del mundo - movimientos que están creando alternativas desde abajo, mirándose el uno al otro por poder en lugar de a las instituciones formales. Esta pieza es una breve introducción a algunas de estas sociedades en movimiento, por medio de reflexiones personales que observé mientras estuve en Argentina en enero del 2015. Los artículos siguientes profundizarán muchas de las experiencias que se hacen referencia a continuación.

Llegamos a nuestro hotel, por mucho, uno de los menos caros en función del tamaño de nuestra habitación y la ubicación en el centro de Buenos Aires - Callao y Corrientes. El hotel ahora está ligeramente deteriorado, a pesar de que una vez tuvo una calificación de cuatro estrellas. El vestíbulo es todavía grande, con amplios pisos de madera, pasamanos de bronce, antiguos espejos con incrustaciones de plomo, un número de cuartos para reuniones y un auditorio. El hotel cuenta con un bar cafetería llamado Utopía - y esta es la primera indicación de que no se trata de cualquier hotel viejo con bar. Al entrar en el hotel, si se mira de cerca, hay una pequeña placa de bronce que dice Cooperativa Callao. Se trata de un lugar de trabajo recuperado - manejado horizontalmente por los trabajadores con asambleas regulares e igualdad de remuneración para todos. Tuve la suerte de estar viviendo en la Argentina en el momento de la toma de posesión del hotel, y recuerdo con emoción lo que fue el año 2003; sentada en el vestíbulo de un hotel cubierto con tablas, con trabajadores de otras recuperaciones de alrededor de la ciudad y con los vecinos, participantes de la asamblea y desempleados, todos apoyando el proceso de toma de control. Y ahora, 12 años después, todavía me conmueve estar aquí, en este mismo hotel, con mi pareja y un niño pequeño y hablando con la gente de los diversos movimientos de la ciudad.

Nuestro primer encuentro fue con alguien que ha sido una parte activa en apoyar y difundir el concepto y la práctica de las recuperaciones de los trabajadores en la Argentina desde 2002, Andrés Ruggeri. Él nos encuentra en el Café Utopía y comparte información sobre docenas de nuevas recuperaciones de lugares de trabajo. Más de la mitad de la docena de las nuevas adquisiciones son restaurantes. Todos se manejan horizontalmente - lo que significa que cada trabajador tiene el mismo peso en las decisiones sobre todos los aspectos de funcionalidad del restaurante. Si bien hay cierta diferencia en la descripción del trabajo, a cada persona se le paga lo mismo y tratan, en lo posible, de asegurarse que cada persona trabaje la misma cantidad. Luego nos fuimos a comer en uno de esos restaurantes cerca del Parque Centenario, donde la asamblea de asambleas tuvo lugar después de la rebelión popular del 2001. Este restaurante en particular es bien conocido en el barrio, y sirve enormes porciones de una increíble parrilla (carne a la parrilla por la que Argentina es famosa). Disfrutamos de una comida fabulosa y, si no hubiéramos sabido, no habríamos tenido ni idea de que se trataba de un restaurante dirigido por los trabajadores.

Visitamos unos cuantos restaurantes recuperados, nos encontramos con algunos amigos y luego nos dirigimos al norte, a Córdoba, para conocer directamente sobre una serie de luchas que van desde la defensa de la tierra y en contra de los pesticidas, a lugares de trabajo recuperados, como periódicos, clínicas de salud y prensas de impresión. Aquí de nuevo, como en Buenos Aires, se llega a una ciudad con una infraestructura entre Cochabamba y Barcelona, y no hay ninguna indicación de que haya tantas personas creando una realidad diferente para ellos y sus comunidades. Pero si nos fijamos un poco más de cerca, se ve un lugar totalmente diferente. Fuimos por primera vez a la Clínica Junín, una clínica médica recuperada, donde los trabajadores desde el 2002 la han dirigido en común. Hablamos con algunas personas e hicimos planes para entrevistar a Estevan, el presidente de la cooperativa - formalmente el jefe de mantenimiento y limpieza.

Esta lucha se convirtió en un símbolo de muchas luchas de los que defienden la tierra en Argentina

Al día siguiente nos reunimos con gente de la Asamblea de las Malvinas, un pueblo en las afueras de la ciudad de Córdoba donde, durante los últimos dos años, los vecinos se organizaron en contra de Monsanto - y de hecho vencieron.  Lo que habría sido la planta de procesamiento de semillas modificadas genéticamente más grande del mundo, fue detenida por el poder popular. Cientos de vecinos organizaron lo que se convirtió en la Asamblea de las Malvinas y con sus cuerpos bloquearon la construcción de la planta de Monsanto. Esta lucha se convirtió en un símbolo de muchas luchas de los que defienden la tierra en Argentina y la gente venía de todas partes del país para mostrar su solidaridad: de Corrientes, donde están luchando contra la deforestación, a La Rioja donde han impedido la explotación del monte La Famatina por mega proyectos mineros, y de muchas otras regiones del país; también desde los indígenas a los movimientos de desocupados. Y ganaron. Después de dos años, el proyecto de construcción se ha detenido. La Asamblea, por supuesto, se mantiene alerta, pero por ahora es un gran éxito. La gente dice que han detenido a un monstruo.

Las personas en la localidad de Malvinas ya han tenido experiencia con empresas tóxicas que fumigan la soja en las regiones que rodean la ciudad, así como la contaminación del agua. Los niños en particular, han sufrido altas tasas de leucemia y cáncer debido a los pesticidas. Las madres de la ciudad comenzaron a organizarse hace unos años, una vez más la organización en forma de asamblea y usando sus cuerpos para bloquear la inserción de toxinas en sus comunidades, y de nuevo ganaron. Las fumigaciones en el área alrededor de la ciudad se han detenido. Nos reunimos con una serie de estos luchadores inspiradores contra las toxinas y la contaminación.

También nos reunimos con los trabajadores del periódico recuperado, Comercio y Justicia.

En el 2002, en lugar de aceptar el cierre de su periódico, los trabajadores, desde periodistas a operadores de máquinas y de limpieza, juntos decidieron organizar asambleas y recuperar su lugar de trabajo. Ellos han hecho funcionar al periódico desde entonces, tomando decisiones juntos en asambleas y logrando una gran circulación y popularidad en la región de Córdoba. Hay casi un centenar de trabajadores que participan en la producción y circulación del periódico, y que son parte de una red regional y nacional de periódicos e impresoras.

Tenemos la intención de ir a una extensión de tierra, al sur de la ciudad, que ha sido tomada por los migrantes Bolivianos en conjunto con gente de la ciudad de Córdoba. También se organizan en asambleas horizontales, toman todas las decisiones juntos, no tienen jerarquías formales o líderes, y juntos cultivan la tierra, de manera que están en armonía con la tierra - es decir sin pesticidas o toxinas y de una manera regenerativa para el planeta.

Este artículo no es más que una introducción de lo que hemos encontrado en menos de dos semanas en dos ciudades de Argentina. Lo que parece ser un país exclusivamente involucrado con las elecciones nacionales y un escándalo político reciente, es también un país con trabajadores que toman cada vez más lugares de trabajo, comunidades organizándose en asambleas para defender la tierra y vencer, y la mujer liderando la lucha para recrear sus relaciones del uno al otro, su comunidad, y la tierra.


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