Mutación musical: de María Engracia a María Antonia

La canción María Antonia le dio la vuelta a Venezuela en una semana y convirtió al primer disco de Gualberto Ibarreto en algo inusual dentro de la historia discográfica y radial de esa nación.

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Gracias a Gualberto Ibarreto, entre otros ilustres, María Engracia se mimetizó en María Antonia para vivir a sus anchas en la Venezuela Caribe, hasta el sol de hoy.


24 de junio de 2026 Hora: 10:29

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El impacto del tema María Antonia, que se suponía tan oriental venezolano, sacudió todo el año de 1975 ese país, pero la historia comenzó unos meses antes para Venezuela y unas décadas antes para todo el Caribe.

Lo que sería un hecho histórico en la música de tradición y popular comenzó en el Hotel Valle Grande de Mérida, en los Andes venezolanos vía Páramo de La Culata. Los propietarios de ese hotel, inmigrantes italianos que huían de la Guerra en Europa, también fundaron Radio Cumbre, igualmente en Mérida.

La Fiesta

Decidieron celebrar el segundo aniversario de Radio Cumbre (1370 AM) con una fiesta especial a la cual invitaron a personajes capitalinos. Y la invitada especial fue María Teresa Chacín, emblemática voz femenina del canto popular venezolano. Con ella viajaron el inolvidable compositor y publicista Graterolacho (Manuel Graterol Santander), el disquero Kiko Contreras y otras personas llegadas igualmente desde Caracas.

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Hotel Valle Grande, Mérida.

Terminando la fiesta radial María Teresa Chacín subió a su habitación junto a varios amigos músicos y fue allí cuando como en un espontáneo, un jovencito que cargaba su cuatro para arriba y para abajo interpretó varios temas, pocos conocidos, incluyendo María Antonia. Entre lo que quedaron impactados con la voz, repertorio y estilo del joven estuvo Kiko Contreras, quien trabajaba en el sello disquero Promus. Kiko enseguida sacó una tarjeta y se la dio, invitándolo a Caracas. El joven se llamaba (y se llama) Gualberto Ibarreto.

A la semana Gualberto se presentó ante Kiko en el sello Promus. En unas cuatro horas grabaron casi en secreto ese primer e inolvidable álbum. Gualberto no volvió a montar la voz, pues quedó perfecta, y su cuatro también. Sería el arreglista Arnaldo Nali quien buscaría refuerzo de instrumentistas para darle un toque más acorde a lo radial. Nelson Navarro, Renny Montaño y Emiro Delfín fueron los convocados.

Cosas Nuestras

Mi nieta Francisca Antonia, El Sancocho, Cerecita, La Chivita Cana, Cosas nuestras, La Guácara y La Negra Ciriaca son temas grabados por Gualberto siendo de la autoría de Luis Mariano Rivera, el gran cultor de Canchunchú, de la misma zona natal de Gualberto Ibarreto. Otros temas son La Jota Carupanera, del propio Gualberto, El Gallito, de Bladimir Aguilera, y el Polo Doliente de Aquiles Nazoa.

Dándose a conocer

Sería después de grabar cuando en el sello Promus conocerían al cantor, nacido en El Pilar, municipio Benítez del estado Sucre, el 12 de julio de 1947, con una abuela bandolinista y un abuelo luthier. Le dieron por nombre Gualberto José, hijo de Pablo Cruz Ibarreto y Miguelina Barrios, quienes además le obsequiaron otros tres hermanos, dos mayores y uno menor que él.

La familia viajó a La Mesa de Guanipa buscando mejores condiciones de vida, esa que el petróleo de la zona comenzaba a otorgar. Se integró a diferentes Bandas escolares y en la población de El Tigre, estado Anzoátegui, perfilaría lo que sería su eterna hoja de ruta: el canto con su maravillosa voz de barítono y el apoyo del cuatro, aunque ejecutaba otros instrumentos. Las desigualdades sociales permearon su canto de conciencia.

No era un canto de protesta, sino un canto necesario, como necesario era visibilizar a los cultores, poetas y creadores del oriente del país. Benito Irady, Earle Herrera, Hernán Gamboa y Enrique Hidalgo, Efraín Subero, Gustavo Pereira, Luis Mariano Rivera, Perucho Aguirre, Jesús Ávila, y en fin…

Marchó a Mérida a estudiar Economía en la Universidad de Los Andes, y allí se hizo ganador en 1973 del Primer Festival Universitario de la Canción Venezolana, de esa casa de estudios. Un galardón con sabor a Cerecita.

Cerecita

¿Y María Antonia?

Fue este el tema que le dio la vuelta a Venezuela en una semana y convirtió al primer disco de Gualberto Ibarreto en algo inusual dentro de la historia discográfica y radial de Venezuela. Y todos juraban que María Antonia era otro tema oriental, inclusive se le adjudicó a José Ramón Villarroel, de la isla de Margarita. Pero el tema no era venezolano.

En Puerto Rico y en 1939 (segundo semestre) ya el Quinteto La Plata, fundado nada menos que por Pedro Ortiz Dávila, “Davilita” (primer intérprete del Lamento Borincano), había grabado la pieza calificada como rumba guaracha. El tema pertenece al trompetista y compositor, también boricua Plácido Acevedo, y su título es “María Engracia”, apelativo al parecer bastante común y popular en las islas del Caribe.

1939. Quinteto La Plata de Puerto Rico

De hecho, la esposa de Dámaso Pérez Prado se llamaba María Engracia Salinas. Tuvieron dos hijos: Dámaso y María Engracia. Para variar.

El Genial músico dominicano Rafael Solano (autor de “Por amor”) también tiene un tema titulado María Engracia, y aunque es totalmente distinto al boricua en contenido y ritmo, pues es un merengue, acusa la popularidad del nombre.

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La esposa de Dámaso Pérez Prado se llamaba María Engracia Salinas. En esta foto aparecen el músico cubano y su esposa (a la derecha, en la imagen).

El mismo tema de Plácido Acevedo fue retomado en 1967 por el dominicano radicado en Venezuela Porfi Jiménez, cantando Chico “Sensación” Salas. Y aunque Porfi copió los versos y la melodía, no le dio crédito ni al quinteto La Plata ni al propio Plácido Acevedo. Prefirió el depredador D.R.

1968 Porfi Jiménez de República Dominicana, en Venezuela

Luego vendría el bombazo de 1975 con un Gualberto Ibarreto y una Canta Venezolana que iba en ascenso. Eran tiempos de Simón Díaz, de Lilia Vera, de Cecilia Todd, de Collar de Perlas, de la magistral obra del Quinteto Contrapunto, de Eneas Perdomo, de Serenata Guayanesa, de Luis Laguna, de la pujante gaita zuliana llevándose todo por delante, eran tiempos…

1975 Gualberto Ibarreto. Venezuela

Para entender el mimetismo entre María Engracia y María Antonia, miramos que en el Caribe todos los Oriente están muy unidos, y en los Oriente todo se parece, desde la gastronomía tan particular y la arquitectura así como las faenas del mar y el campo y la resistencia heroica de sus pueblos.

El testimonio y la grabación de 1939 no dejan lugar a dudas. Uno de los grandes divulgadores del tema original en Venezuela fue el inolvidable sonero Carlos Emilio Landaeta, “Pan con Queso”, quien mostró a Gualberto la grabación de 1939. Ciertamente el oriental cambió algunas frases, pero no hay duda alguna: María Engracia se mimetizó en María Antonia para vivir a sus anchas en la Venezuela Caribe, hasta el sol de hoy.

Autor: teleSUR - Lil Rodríguez