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Publicado 14 septiembre 2015

En plena coyuntura informativa sobre las relaciones bilaterales entre Venezuela y Colombia nos fuimos a la calle para contar las historias de los colombianos y colombianas que viven en la ciudad de Caracas

Nuestro recorrido empezó en el municipio Sucre, específicamente en Petare. Para ubicarnos, diremos que nos fuimos un poco más arriba de La Redoma, en dirección al Casco Colonial.

Y allí parados en la esquina La Paz con bachata y vallenato de banda sonora, comenzamos a grabar las tomas de apoyo de la entrevista de Lucas Gil.

 

TRES CLAVES PARA CONOCER A LUCAS GIL.

  • Lucas Gil tiene 55 años y está a punto de cumplir su mayoría de edad en tierras venezolanas. Aún recuerda cuando sus mismos vecinos en Quibdó, capital del Chocó, le recomendaron abandonar su tierra.
  • En noviembre de 1997 llegó a Venezuela y encontró un lugar donde echar raíces y seguir luchando por una sociedad más inclusiva, donde los afrodescendientes y pueblos originarios fueran reconocidos con plenitud de derechos.
  • Actualmente es vocero del Consejo Comunal de Petare Norte en el Estado Miranda y nos da fe que todos los colombianos y colombianas no sólo se han incorporado al cotidiano del pueblo venezolano sino que forman parte del proceso de transformación política que se vive por estas tierras. 

Puedo asegurar que en menos de diez minutos habíamos formado un corro de cinco personas. El primero fue Jesús, un joven que me pedía que le pusiera en contacto con el mismo Presidente Nicolás Maduro, él quería contarle que por motivos familiares después de vivir varios años en Venezuela, volvió a Colombia y se quedó fuera del proceso de regularización de extranjeros iniciado en 2004. 

Cuando iban detectando el acento colombiano y reconociendo al equipo de TeleSURtv se iban acercando. María una peluquera que tiene su salón allí en el Casco de Petare, nos observaba en silencio y cuando le iba a pedir que me contara un poco de ella. me contó orgullosa que ella había llegado en los años setenta a Venezuela y aquí había parido a sus cuatro hijos que hoy son profesionales.

 

Enseguida fueron conectando entre ellos y entre anécdotas y reflexiones en torno a la situación de la frontera, contaban sus necesidades a Lucas Gil, representante de los colombianos y colombianas en Venezuela.

Reflexionando en torno a la presencia de Colombia en Venezuela, me dispuse volver a casa de mi mamá a la otra punta de la ciudad. Por supuesto que volvería a casa en mi querido Metro de Caracas que nos permite cruzar de este a oeste el territorio capitalino en 40 minutos.

Allí camino a Propatria, otro punto donde se ha asentado una buena parte de la comunidad migrante en Caracas fue que me crucé con Adriana, una niña de dos años de edad que llegó para ratificar que Colombia y Venezuela tienen un mismo origen y que conformamos un mismo pueblo.

ADRIANA LA NIÑA QUE CANTA PATRIA, PATRIA/ PATRIA QUERIDA EN EL METRO DE CARACAS.

A eso de las 7.30 de la noche viajaba vía ProPatria en el metro de Caracas cuando se subió una mujer negra con una niña en sus brazos. Enseguida la madre me buscó conversación mientras la niña intentaba llamar su atención.

En uno de sus arrebatos, la niña comenzó a cantar "Patria, Patria/ Patria Querida". El canto de la niña no dejó indiferente: a unos disgustó y a otros, como a mi, robó o mejor dicho expropió el corazón ;)

Su madre al ver que la hija jugaba conmigo, me contó orgullosa que su niña era muy grande, que apenas tenía dos años y que todos caían encantados con la personalidad de la pequeña. Me explicaba que cuando en la maternidad le dijeron que su hija medía 50 centímetros sintió que era muy pequeña porque su otro hijo había medido 54 centímetros al nacer.

Mientras la mujer me hablaba, mis pensamientos se preguntaban si ella era o no colombiana. Me guardé mucho de formularle la cuestión porque el interés se desvaneció con la conversación; simplemente no importaba, no había ninguna necesidad de identificar a la persona por su nacionalidad. 

Y fue así cuando María me dijo "Mi otro hijo tiene 15 años, mide 1.75 y calza 41, él es muy grande. Claro él es hijo de un árabe". La voz de María cambió cuando me dijo, él no conoce a su hermana porque él vive allá en Barranquilla.

No me había equivocado, Adriana y su madre son afrocolombianas y ahora venezolanas.  La pequeña apenas tendría unos días de nacida cuando Hugo Chávez hace dos años se despidió con aquel "Patria, Patria/ Patria Querida". Ella no conoció directamente al hombre que quiso saldar la deuda histórica con los inmigrantes en Venezuela, el mismo que al darle acceso al derecho humano de la identidad, le permitirá vivir en esta tierra que en igualdad de condiciones. 

CONOCE EL METRO DE CARACAS DONDE SE TRANSPORTA ADRIANA


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