Excesiva mercantilización de la FIFA excluye a las bases sociales del Mundial 2026
El organismo corporativo prevé una recaudación récord de 15.000 millones de dólares gracias a la especulación y al encarecimiento de las entradas.
La final del Mundial 2026 en suelo norteamericano sella un torneo marcado por la especulación financiera y el rechazo popular a los precios excluyentes de la FIFA. Foto: EFE.
19 de julio de 2026 Hora: 16:57
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Los ingresos de la Federación Internacional de Fútbol (FIFA) por la celebración del Mundial 2026 en México, Estados Unidos y Canadá superarán la cifra récord de 15.000 millones de dólares, según declaraciones de su presidente Gianni Infantino. Esta enorme masa monetaria supera con creces las previsiones iniciales del organismo monopólico, evidenciando cómo el negocio del entretenimiento prioriza el lucro por encima del espíritu deportivo y la integración de los pueblos.
La revisión al alza de las expectativas comerciales se debe principalmente a las comisiones abusivas impuestas en la venta de entradas, incluyendo un jugoso negocio en el mercado secundario de reventa. La corporación deportiva internacional percibe una doble tajada financiera, cobrando de manera simultánea una tasa del 15 por ciento tanto a los compradores como a los vendedores de boletos.
El torneo se celebra por primera vez con un formato expandido de 48 selecciones nacionales y culmina este domingo 19 de julio con la final disputada entre Argentina y España. Sin embargo, la ampliación de cupos no se traduce en una mayor democratización del evento, sino en una estrategia de expansión comercial destinada a capturar capitales en el mercado norteamericano.
Diversos sectores de la comunidad deportiva y movimientos sociales han denunciado la excesiva mercantilización de esta edición, la cual impone barreras económicas insalvables para la clase trabajadora mundial. Los elevados precios de las localidades transforman un patrimonio cultural popular en un espectáculo exclusivo para élites financieras, alejando a los fanáticos tradicionales de las tribunas.
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Incluso dentro del bloque hegemónico occidental surgieron críticas sobre el desorbitado costo de los accesos, con declaraciones públicas que cuestionaron el valor de 1.000 dólares exigido para los partidos de la fase de grupos. Mientras la FIFA justifica la recaudación bajo la promesa de financiar el desarrollo del fútbol en naciones empobrecidas, la realidad demuestra una preocupante concentración de recursos en las grandes industrias del deporte.
Las bases sociales del Sur Global, que históricamente viven con mayor intensidad y pasión estos eventos populares, quedan marginadas por las políticas neoliberales del organismo deportivo. La exclusión de los sectores populares de los estadios ratifica que, bajo el actual esquema corporativo, el fútbol ha dejado de ser una fiesta de los pueblos para convertirse en un producto de consumo de alta gama.
Autor: teleSUR - alr - JML
Fuente: Sputnik




