La alianza «heavy metal» de la derecha suramericana
Argentina, Perú, Bolivia y Chile acaban de hacer un acuerdo para la explotación de su litio y cobre, una alianza que bajo gobiernos de derecha, refuerza la dependencia de Estados Unidos.
Ministros de minería de los 4 países en la firma del acuerdo.
6 de septiembre de 2026 Hora: 10:05
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Chile, Argentina, Bolivia y Perú concretan una alianza, firmando el 28 de agosto del 2026 una declaración conjunta sobre minerales estratégicos para fomentar la integración y posicionar a la región como un proveedor confiable para la transición energética, en medio de la creciente demanda mundial vinculada con las nuevas tecnologías.
La declaración fue suscrita por el ministro de Economía y Minería de Chile, Daniel Mas; el secretario de Minería de Argentina, Luis Lucero; el viceministro de Política Minera, Regulación y Fiscalización de Bolivia, Walter Landívar, y el ministro de Energía y Minas de Perú, Guillermo Shinno.
Durante la firma, Mas señaló que la transición energética y el desarrollo de infraestructura para inteligencia artificial podrían elevar entre 400 y 600 por ciento la demanda de minerales críticos durante la próxima década, escenario que, afirmó, plantea la necesidad de fortalecer la estabilidad de los suministros globales.
A diferencia de los países firmantes, el Presidente de Brasil Luis Ignacio Lula Da Silva, se posiciona frente a los recursos de tierras raras y minerales, desde una fuerte política de soberanía nacional sobre la cuál, hasta el momento, ninguno de los actuales gobiernos de Derecha en Argentina, Chile, Bolivia y Perú, se han manifestado.
Las producciones de los aliados
De acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), Chile, principal productor mundial del metal rojo, alcanzó una producción de 403.424 toneladas de cobre durante el séptimo mes del año, un 9,4% por debajo durante el mes de julio, debido a las fuertes tormentas que dificultaron los trabajos, en tanto las exportaciones de litio de Chile alcanzaron los US$ 3.218 millones durante el primer semestre de 2026, casi el triple del valor registrado en el mismo periodo del año anterior.
Argentina no produce cobre a gran escala desde el cierre de la mina Bajo de la Alumbrera en 2018, pero proyecta reactivar su industria con una producción estimada de entre 1 y 1,5 millones de toneladas anuales hacia la próxima década, proyectando explotar 4 minas en San Juan, para el que recibió un financiamiento de 240 millones de dólares, y una en Catamarca., pero la producción y capacidad instalada de litio en Argentina experimentan un salto histórico en 2026, con proyecciones de alcanzar una capacidad máxima cercana a las 260.000 toneladas de carbonato de litio equivalente (LCE) y exportaciones que apuntan a superar los US$2.000 millones.
En el primer semestre de 2026, la producción de cobre en Perú alcanzó 1.362.600 toneladas métricas finas (TMF), lo que representa un crecimiento del 16,7% en comparación con el mismo periodo del año anterior, siendo el segundo productor mundial.
En 2026, Bolivia exportó $26,5millones de dólares estadounidenses de Mina de cobre, siendo el exportador número 49 de Mina de cobre (de 108) en el mundo. En el mismo año, los principales destinos de las exportaciones de Mina de cobre desde Bolivia fueron: China, Chile , Perú , Indonesia , y Vietnam, mientras durante el 2026, proyecta producir aproximadamente 3.600 toneladas de carbonato de litio, lo que representa un incremento del 46% en comparación con el año anterior.

«El apetito» estadounidense
El signo de derecha de los gobiernos que firman el acuerdo es un elemento sustancial, ya que dichos gobiernos forman parte del Escudo de las Américas, liderados por la administración de Donald Trump y su política de Seguridad Nacional.
Estados Unidos busca por un lado romper la dependencia de la importación de minerales desde China, y por otro lado, la «guerra arancelaria» con Canadá (uno de sus principales importadores de cobre), lo lleva a encontrar en esa aliada alianza del sur, los minerales necesarios, para entre otras cosas, su apuesta a la era militar de la IA.
Estados Unidos consume casi el doble del cobre que produce y debe importar más de la mitad que llega desde Chile, Canadá y México y se calcula que producirá unas 28 000 toneladas métricas de litio en 2035, mientras que la demanda superará las 100 mil toneladas.
El Servicio Geológico de Estados Unidos considera que 60 minerales son «críticos«, y alrededor de
10 son esenciales para la transición hacia la energía limpia , entre ellos el litio, el cobalto, el cobre, el níquel, el aluminio y el zinc.

Según el Word Resourses Institute actualmente, Estados Unidos depende al 100% de las importaciones para 12 de los 60 minerales críticos, mientras que otros 28 tienen una dependencia neta de importaciones superior al 50%. Esto plantea desafíos para la seguridad de la cadena de suministro. Por ejemplo, China controla el 70% de la extracción mundial de tierras raras y el 90% del refinado, y ha utilizado este dominio como herramienta política para restringir las exportaciones a Estados Unidos y otros países.
El Triángulo del Litio —Argentina, Bolivia y Chile—, concentra más del 50% de las reservas mundiales de ese mineral. Bolivia sola acumula entre el 21% y el 23% de las reservas globales. Para el profesor Fernando Esteche, la Estrategia de Seguridad Nacional de noviembre de 2025 trazó ese mapa con claridad, al que agrega Venezuela, ya que posee las mayores reservas probadas de petróleo del mundo y reservas significativas de coltán, mineral imprescindible para condensadores en dispositivos electrónicos y sistemas de armas de precisión.
El documento, preparado bajo autoridad de la Casa Blanca, establece lo que Esteche denomina «el Corolario Trump a la Doctrina Monroe, que rechaza cualquier capacidad de competidores extra hemisféricos —China, Rusia, Irán— para posicionar fuerzas, activos estratégicos o infraestructura crítica en la región. El documento no describe intenciones; establece una arquitectura».
El gobierno de Donald Trump ha dado un fuerte impulso a la producción nacional de extracción de sus minerales, pero algunos expertos han señalado que el reciente aumento de la producción nacional de minerales críticos ya ha reavivado conflictos históricos sobre la soberanía tribal entre los pueblos nativos americanos y el gobierno federal.
El problema estratégico que afecta a Estados Unidos además de su alta demanda, es que China es el mayor comprador y procesador mundial de litio y cobre, importando masivamente estos minerales desde países de América Latina como Chile, Perú y Argentina.
Además China no solo importa el recurso en bruto, sino que refina y domina gran parte de la cadena de suministros mundial de batería de iones de Litio y componentes eléctricos. Habrá que ver si la alianza del sur, hará prevalecer la fidelidad a Estados Unidos, o se regirá por la economía.

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El cobre y el litio en la era de la IA
Hasta el desarrollo de la IA, el cobre se utilizaba principalmente en la conducción de electricidad, sistemas de telecomunicaciones, tuberías de agua y la fabricación de equipos industriales; El litio se utiliza principalmente para fabricar baterías recargables de alta eficiencia, almacenar energías limpias y elaborar productos industriales o medicamentos.
Ahora, el litio y el cobre son indispensables para la infraestructura de la inteligencia artificial (IA) porque sustentan el almacenamiento de energía y la transmisión eléctrica masiva de los centros de datos.
Se usa el litio para el almacenamiento de energía de respaldo: Permite alimentar sistemas de alimentación ininterrumpida (UPS) con baterías de ion-litio para evitar apagones repentinos en los centros de datos.
La estabilización de redes eléctricas: Ayuda a mitigar las fluctuaciones de energía causadas por el consumo de alta frecuencia y los picos de demanda de la infraestructura de IA y soporte para hardware portátil: Alimenta baterías de dispositivos y unidades de estado sólido (SSD) que procesan o almacenan modelos de IA.
El cobre en tanto sigue siendo fundamental para la transmisión de electricidad: Funciona como la columna vertebral del cableado en servidores y redes de interconexión digital a gran escala, en los sistemas de refrigeración: Permite la construcción de placas y conductos de intercambio térmico necesarios para enfriar los chips de alto rendimiento y en la expansión de la infraestructura física: Su demanda crecerá de forma masiva (hasta un 50% hacia 2040 según proyecciones como las de S&P Global) debido al aumento de centros de datos.

El cobre y el litio en usos militares
El litio y el cobre son considerados minerales críticos de alta prioridad geopolítica, ya que sostienen tanto la transición tecnológica como la infraestructura de la defensa militar moderna. Mientras que el litio es el corazón de la autonomía energética y los sistemas portátiles, el cobre es la columna vertebral de las municiones, la electrónica de combate y las comunicaciones.
Usos militares del Litio
El valor principal del litio radica en su ligereza y su inigualable capacidad para almacenar energía, lo que optimiza la movilidad y la supervivencia en el campo de batalla.
- Sistemas de energía portátiles para soldados: Alimenta radios tácticas, visores nocturnos, sistemas GPS y computadoras de campo. El uso de baterías de litio reduce drásticamente el peso de la carga que debe llevar la infantería.
- Drones y vehículos autónomos (UAV/UGV): Su alta densidad energética permite que los drones de reconocimiento y ataque tengan mayor autonomía de vuelo y puedan cargar más sensores.
- Propulsión naval y submarina: Se utiliza en sistemas de energía de emergencia y en la propulsión de Vehículos Submarinos Autónomos (AUV), donde se requiere un rendimiento sellado y de larga duración sin emisión de gases ruidosos.
- Tecnología aeroespacial y satélites: Las baterías avanzadas de litio tolerantes a la radiación alimentan satélites militares y plataformas de gran altitud.
- Aplicaciones de blindaje y aleaciones: Combinado con aluminio o magnesio, el litio crea aleaciones ultraligeras y de alta resistencia estructural para componentes de aviones de combate y blindajes metálicos.
Usos militares del Cobre
El cobre es el segundo material más utilizado por peso en la producción de defensa (solo detrás del acero).
- Municiones y artillería tradicionales: El latón (aleación de cobre y zinc) es el estándar global para la fabricación de casquillos de balas y cartuchos debido a su maleabilidad y capacidad de sellar la cámara de disparo. También se usa como banda de conducción en proyectiles de artillería pesada.
- Ojivas antitanque (Cargas huecas): En los misiles y municiones antitanque, se utiliza un recubrimiento de cobre que, al detonar, se transforma en un chorro de metal líquido hiperveloz capaz de perforar blindajes masivos.
- Electrónica y guiado de precisión: Aviones de combate avanzados (como el F-35), misiles guiados y radares dependen de kilómetros de cableado de cobre para transmitir datos masivos en tiempo real entre sensores y sistemas de ataque.
- Sistemas navales de alta resistencia: Debido a su excelente resistencia a la corrosión en agua salada, las aleaciones de cobre-níquel son indispensables en tuberías, válvulas, hélices y sistemas de refrigeración de buques de guerra y submarinos.
- Armas de energía dirigida y láseres: Los nuevos sistemas de defensa aérea por láser y contramedidas electromagnéticas exigen picos masivos e instantáneos de energía eléctrica, viables únicamente mediante cableado de cobre de alta resistencia térmica.
Resumen Comparativo
| Mineral | Función Clave en Defensa | Aplicación Crítica |
|---|---|---|
| Litio | Almacenamiento de energía eficiente, reducción de peso y aleaciones ligeras. | Baterías para soldados, drones de ataque y sistemas satelitales. |
| Cobre | Alta conductividad eléctrica/térmica, resistencia a la corrosión y maleabilidad balística. | Cartuchería, ojivas perforantes, cableado de cazas de combate y submarinos. |
El acuerdo de los cuatro países integrantes del Escudo de las Américas, tiene implicancias profundas y no se limita sólo a la explotación de los recursos minerales para la dinamización de sus economías, y vuelve a plantear nuevos desafíos en las actividades extractivistas, además de generar daños irreparables al medio ambiente.
Autor: teleSUR Ricardo Pose
Fuente: agencias




