Irán lanza ataques contra bases de EE.UU. e Israel de conjunto con la resistencia libanesa

Desde la perspectiva de Teherán, estas acciones constituyen una respuesta legítima a la agresión externa.

image 6 10

La oleada de ataques se produce tras la confirmación, horas antes, de ataques contra Eilat y estaciones de recepción satelital vinculadas al ejército de ocupación de Israel Foto: IRNA


25 de marzo de 2026 Hora: 12:10

    🔗 Comparte este artículo

  • PDF

El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) de Irán ejecutó este miércoles la 80ª oleada de la Operación Promesa Verdadera 4, dirigida contra puntos estratégicos y centros militares en los territorios ocupados de Palestina, así como contra bases estadounidenses en Oriente Medio.

Según el comunicado oficial, la ofensiva fue realizada por la Fuerza Aeroespacial del CGRI en apoyo a las acciones del movimiento de resistencia libanés Hezbolá, y en solidaridad con el pueblo del sur del Líbano, que sufre los ataques israelíes desde finales de 2024 y de manera recrudecida tras las últimas semanas.

Entre los objetivos alcanzados destacan el mando militar del ejército israelí en la ciudad de Safed, encargado de coordinar las operaciones a lo largo de las fronteras norteñas de los territorios ocupados, así como concentraciones de fuerzas en el norte y la Franja de Gaza. Además, fueron atacadas zonas del interior israelí, incluyendo Tel Aviv, Kiryat Shmona y Bnei Brak, y bases estadounidenses en Ali al-Salem y Arifjan (Kuwait), Al-Azraq (Jordania) y Sheikh Isa (Bahréin), mediante misiles de precisión de combustible sólido y líquido, junto con drones de ataque.

El CGRI describió estas operaciones como el inicio de una serie de ofensivas preanunciadas contra el “régimen sionista asesino de niños”, enfatizando que las acciones de represalia continuarán hasta alcanzar lo que califican como “victoria completa”.

La oleada 80 se produce en medio de una intensificación de hostilidades desde el 28 de febrero, fecha en la que Estados Unidos e Israel iniciaron su más reciente ronda de agresión no provocada contra Irán, marcando un nuevo capítulo en la confrontación militar y geopolítica de la región.

Desde la perspectiva de Teherán, estas acciones constituyen una respuesta legítima a la agresión externa, mientras que para Washington e Israel representan un desafío directo a su presencia militar y a sus objetivos de seguridad en Oriente Medio.

La dinámica actual sugiere que la escalada podría prolongarse, con implicaciones potenciales para la estabilidad regional, los flujos energéticos y la seguridad de las rutas marítimas en el Golfo Pérsico.

La confrontación, que se intensificó tras el inicio de la agresión de Estados Unidos e Israel contra Irán el 28 de febrero, ha tenido efectos que van más allá del campo de batalla.

Informes señalan que la agresión de Estados Unidos contra Irán superó los 10 000 millones de dólares en apenas diez días, consumiendo más del 1 % del presupuesto anual de defensa de Washington y evidenciando el enorme costo económico que afronta la potencia norteamericana en apenas etapas iniciales del conflicto.

Este gasto se traduce en un impacto directo en la economía interna, con presiones sobre el gasto social y el bolsillo de los ciudadanos mientras se destinan recursos a operaciones militares lejos de las prioridades domésticas.

Ese contexto económico ha alimentado el descontento y la movilización social dentro de Estados Unidos. Miles de manifestantes han salido a las calles en ciudades como Nueva York para rechazar la guerra, denunciando lo que consideran una “guerra ilegal y sin provocación” emprendida por la administración estadounidense en alianza con Israel.

Estas marchas, convocadas por organizaciones como The People’s Forum, han expresado exigencias claras de fin de las hostilidades y de que los recursos financieros no se utilicen para conflictos.

Autor: teleSUR-cc - JDO

Fuente: Agencias