Francis Halzen gana el Premio Nobel de Física 2026 por observatorio IceCube

La Real Academia Sueca de Ciencias reconoce al físico de 82 años por cuatro décadas de investigación en la Antártida.

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Francis Halzen ha liderado un equipo internacional de investigadores e ingenieros que han proporcionado un instrumento fantástico para el comité Nobel de Física. Foto: EFE.


6 de octubre de 2026 Hora: 09:07

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El Premio Nobel de Física 2026 quedó en manos del físico teórico Francis Halzen, belga-estadounidense, de 82 años. La Real Academia Sueca de Ciencias anunció este marte 06 de octubre la decisión en Estocolmo y reconoció cuatro décadas de investigación pionera que transformaron el hielo glacial del Polo Sur en una ventana para desentrañar los fenómenos más violentos del universo profundo.

La Academia distinguió al galardonado «por sus contribuciones decisivas al Observatorio de Neutrinos IceCube y el descubrimiento de neutrinos de alta energía de origen astrofísico».

Halzen, catedrático de la Universidad de Wisconsin-Madison, lideró la construcción del detector y dedicó su carrera a demostrar que las partículas más esquivas podían convertirse en herramienta de observación.

IceCube fue ideado en 1988 y completado en 2011, ocupa un kilómetro cúbico de hielo puro, a más de dos kilómetros de profundidad en la Antártida. Dentro de ese volumen quedaron sumergidos más de 5.000 sensores ópticos, captan los destellos de luz que producen las colisiones de los neutrinos y permiten rastrear el origen de la materia cósmica.

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Veintitrés años separan la idea inicial del detector terminado. El lapso da cuenta del desafío técnico de operar en uno de los territorios más inhóspitos del planeta, donde el hielo glacial se vuelve un medio transparente capaz de registrar señales que otras instalaciones no perciben.

El proyecto consolidó la astronomía multimensajero, su puesta en marcha despejó el escepticismo inicial de las comunidades académicas tradicionales y demostró que la Antártida podía funcionar como un observatorio de precisión. Quienes dudaban de la viabilidad de captar estos neutrinos en la Tierra quedaron respondidos con resultados concretos.

Los neutrinos son conocidos como «partículas fantasma». El apodo alude a su escasa interacción con el entorno. Tienen una masa casi nula, carecen de carga eléctrica y atraviesan la materia sin desviarse por los campos magnéticos.

Esa condición los convierte en mensajeros limpios del universo. Llegan a la Tierra con información intacta sobre su lugar de origen, algo que la ciencia aprovechó con la detección registrada en 2013, cuando se confirmó su procedencia astrofísica.

Ese hallazgo permitió observar eventos cósmicos de alta energía, como agujeros negros supermasivos y explosiones estelares, que permanecían invisibles para los telescopios tradicionales. La astronomía encontró en estas partículas un canal que la luz no ofrece.

El resultado de 2013 marcó un punto de inflexión para la disciplina, lo que antes era una apuesta incierta se volvió evidencia, y el Nobel coronó ese recorrido.

La trayectoria de Halzen ilustra el peso de la inversión soberana en investigación básica y técnica. IceCube es un hito de la ciencia pública internacional, edificado sin la lógica de rentabilidad inmediata que impone el capital privado, y prueba que los proyectos de largo plazo rinden frutos que el mercado no anticipa.

El galardón incluye una dotación de 12 millones de coronas suecas, equivalentes a 1,1 millones de dólares. La temporada Nobel continuará con Química, Literatura y Paz, antes de la ceremonia pautada para el 10 de diciembre.

Autor: teleSUR - er - JML

Fuente: Agencias