Documentan registro superior a 2.700 especies de peces en cuenca amazónica

De esta biodiversidad dependen directamente millones de personas, especialmente comunidades indígenas y ribereñas que alcanzan consumos superiores a los 600 gramos diarios por persona.

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Presiones antrópicas alteran drásticamente los hábitats de los peces en la Cuenca Amazónica. Foto: EFE


11 de septiembre de 2026 Hora: 03:47

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Una investigación en la que participaron más de 50 especialistas de 30 instituciones internacionales logró documentar un registro superior a las 2.700 especies de peces en la vasta cuenca amazónica, según informó el Instituto Nacional de Biodiversidad (Inabio) de Ecuador, que colaboró en el proyecto.

El estudio, liderado por la organización ambientalista The Nature Conservancy, abarcó también la cuenca Tocantins-Araguaia en Brasil. Los datos arrojaron que el 65 por ciento de los ejemplares registrados son estrictamente endémicos de la región amazónica, lo que significa que no existen en ninguna otra parte del planeta.

A pesar de la magnitud de estos hallazgos, los expertos advierten que el conocimiento sobre la ictiofauna amazónica sigue siendo incompleto, ya que la descripción de nuevas especies continúa año tras año. Esta riqueza biológica desempeña un papel fundamental para mantener la salud y el equilibrio dinámico de los ecosistemas fluviales.

Sin embargo, esta biodiversidad enfrenta un panorama crítico marcado por múltiples amenazas que se potencian de manera mutua. Entre los principales riesgos figuran la construcción de represas, el drenaje de humedales, la canalización de cauces, la deforestación descontrolada, la contaminación de las aguas, la sobrepesca y los impactos del cambio climático.

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Estas presiones antrópicas alteran drásticamente los hábitats donde los peces se alimentan, se reproducen y cumplen sus ciclos migratorios. Las barreras físicas interrumpen el tránsito natural de las especies y modifican de forma radical el transporte fluvial de sedimentos y nutrientes indispensables para el flujo ecológico.

Un claro ejemplo de esta afectación se observa en las represas construidas sobre el río Madeira, las cuales bloquearon las rutas migratorias de los grandes bagres amazónicos. Esta interrupción ha provocado mermas severas en sus poblaciones naturales y ha golpeado de lleno a las actividades pesqueras tradicionales vinculadas históricamente con estos animales.

Frente a este escenario de vulnerabilidad, la iniciativa Amazon Forgotten Fishes enfatiza que las estrategias de conservación deben trascender las fronteras nacionales para abordar la Amazonía como un gran sistema conectado. Las prioridades de gestión exigen mantener la conectividad fluvial, salvaguardar los hábitats críticos, mejorar la calidad del agua y potenciar el monitoreo científico coordinado.

La protección de los peces amazónicos va mucho más allá de cuidar especies aisladas; implica preservar los procesos ecológicos que enlazan los ríos con los bosques. De esta biodiversidad dependen directamente millones de personas, especialmente comunidades indígenas y ribereñas que alcanzan consumos superiores a los 600 gramos diarios por persona, sosteniendo así su seguridad alimentaria, sus medios de vida y sus expresiones culturales ancestrales.

Autor: teleSUR - mb - JGN

Fuente: Agencias