«La soberanía no se negocia», las cinco claves de Delcy Rodríguez para gobernar Venezuela

A casi 10 meses del ataque militar estadounidense y el secuestro del mandatario Nicolás Maduro, la presidenta encargada Delcy Rodríguez fijó ante la nación las líneas de su Gobierno y pidió que la midan por los hechos.

delcy mensaje 29oct2026

«Las decisiones de transformación se toman aquí, se firman aquí y se anuncian aquí, primero ante ustedes», dijo Rodríguez este jueves en mensaje a la nación. Foto: Prensa Presidencial.


29 de octubre de 2026 Hora: 22:11

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Dos miradas recorren la Venezuela de estos meses: la de quienes ven en los cambios una apertura excesiva y la de quienes los perciben demasiado lentos, pero Delcy Rodríguez situó su Gobierno en el punto donde ambas se cruzan. «Entre esas dos tensiones se gobierna, y hemos escogido un camino que con paso firme llegue a buen puerto», dijo la presidenta encargada en su mensaje a la nación este 29 de octubre.

Frente a esas dos lecturas, Rodríguez reclamó para su gestión una medida concreta y verificable. «No les pido fe. Les pido que me midan por los hechos. Menos pelea, más soluciones», sostuvo y fijó la regla con la que pide ser evaluada: «Un anuncio no vale por lo que promete. Vale por lo que se cumple».

Ese pedido cobra todo su sentido si se recuerda cómo llegó Rodríguez a la Presidencia, el 3 de enero de 2026, tras el ataque militar de Estados Unidos y el secuestro del presidente Nicolás Maduro y de la diputada Cilia Flores, a quienes la justicia estadounidense somete desde entonces a un proceso dilatado y opaco. Desde la Casa Blanca, Donald Trump habla de elegir un gobernador para lo que imagina como el estado 51 de su país, y el secretario de Estado, Marco Rubio, pretende fijarle el ritmo al proceso político venezolano.

Washington también mira hacia la región y presiona contra Cuba en la ONU, en un mapa con otros focos de tensión, como la injerencia militar del presidente salvadoreño Bukele en Haití, la segunda vuelta electoral en Brasil, las elecciones en Israel y las movilizaciones juveniles en Europa. Puertas adentro, la oposición se mueve en dos registros. Mientras la dirigente ultraderechista María Corina Machado protagonizaba un ingreso mediático al país, la Asamblea Nacional opositora del 2015, conocida como AN2015, cerraba acuerdos con el Gobierno en la mesa de diálogo.

«Las decisiones de esta transformación se toman aquí, se firman aquí y se anuncian aquí, ante ustedes. La soberanía no se negocia».

El triple aquí llega mientras desde Washington se habla de un estado 51 y de calendarios ajenos. Rodríguez describió esa transformación, recogida en el plan Venezuela Renace, como «democrática, ordenada, institucional y verificable», y la tradujo en tres deseos que caben en cualquier casa venezolana: «que tu hijo pueda volver, que la luz no se vaya, que el sueldo alcance. Eso es el renacer».

«El retorno será siempre voluntario, digno y con garantías», prometió a los venezolanos que viven fuera del país, y aseguró que quien decida volver encontrará «un país que lo recibe, con respeto, con sus documentos en regla y con oportunidades de trabajo».

«Invito a organizaciones independientes a verificar cada uno de estos pasos en total libertad y transparencia».

La reforma de la justicia penal nació de un pedido que Rodríguez formuló en enero y hoy avanza como una consulta nacional que busca escuchar a todos, con asistencia técnica de la Unión Europea y colaboración de la Oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos. Su propósito, en palabras de la presidenta en funciones, es construir «una justicia más justa, humana, transparente e imparcial».

Casi 9.000 personas se beneficiaron ya de la Ley de Amnistía, que puso fin a procesos penales «derivados de la confrontación en la que estuvimos sumidos», y más de mil recuperaron la libertad.

En septiembre, Rodríguez había reconocido «algo que no es fácil decir desde esta responsabilidad», que la ley contra el odio «se había aplicado de forma abusiva», y este 29 de octubre volvió sobre esa autocrítica. La reforma de esa normativa, presentada por la Asamblea Nacional y avalada por el Tribunal Supremo de Justicia, busca eliminar las sanciones penales y reforzar su carácter educativo. Una vez promulgada, obligará al sistema de justicia a revisar los casos de las personas procesadas con base en ella.

A esa rectificación se suma la instrucción a los cuerpos de seguridad de que nadie sea detenido sin orden judicial, salvo en flagrancia, y el recordatorio de que la protesta pacífica es un derecho constitucional que exige respeto a la integridad de los funcionarios. «El ejercicio responsable de la política está garantizado para todas y para todos. Las puertas están abiertas», afirmó la presidenta encargada.

«No es un diálogo para la foto. Son temas duros y no se resuelven en un día».

Una de esas puertas conduce a la mesa de diálogo nacida del Programa de Convivencia Democrática y Paz, que Rodríguez lanzó a comienzos de año. En octubre, el Gobierno y la AN2015 celebraron en Caracas su tercera ronda. Según la presidenta, la agenda se centra en «los venideros procesos electorales, la reforma del TSJ y la recuperación de recursos para la atención socioeconómica post terremoto», en alusión a los terremotos del 24 de junio. De esa mesa salió la exigencia conjunta a Reino Unido para que devuelva el oro venezolano incautado.

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Frente a quienes reclaman elecciones anticipadas, una urgencia que alienta la extrema derecha aun en contra de la opinión del propio Trump, Rodríguez recordó que «el horizonte político de Venezuela no se mide con una fecha en el calendario, sino desde una secuencia de objetivos que debemos alcanzar». Al final de esa secuencia están las urnas. «Habrá elecciones, todas las que manda nuestra Constitución, organizadas por una autoridad electoral renovada y con el mundo como testigo», aseguró. El proceso apunta a un poder electoral «aceptado por todos», a garantías de democracia interna en los partidos y a dejar atrás los «tiempos de confrontación que ya nadie quiere».

A quienes piensan distinto, les dijo que «esta transformación también es de ustedes. No les pido que cambien de opinión. Les pido que juzguen por los hechos y que vengan a la mesa, con reglas iguales para todos».

«Tienen derecho a reclamar, y los escucho».

Las reglas iguales rigen también en la economía, donde el diálogo económico ya se traduce en firmas. Bajo los parámetros de la nueva ley, se suscribieron 61 contratos en hidrocarburos y otros 44 están en negociación, mientras avanzan conversaciones en minería y la valoración de «activos no esenciales en manos del Estado que puedan ser ofertados al sector privado o devueltos a sus antiguos propietarios».

El sueldo, tercera condición del renacer, se discute en una mesa que reúne a centrales sindicales, cámaras empresariales y Gobierno, y la respuesta a los trabajadores que pidieron mejoras llegó con fechas. Para 2027, están previstos «incrementos del ingreso de los trabajadores del país en cuatro momentos», que «en ningún caso podrán ser inferiores al crecimiento económico de cada trimestre que lo preceda».

A las familias que siguen reconstruyendo sus casas tras el terremoto, Rodríguez les prometió que «la reconstrucción no se detiene, y cada mes les mostraré qué se hizo, dónde y cuándo».

«Cuando dije en Naciones Unidas que la legalidad era el camino no era una simple frase. Era un método».

Mostrar cada mes qué se hizo exige que la información circule. El Gobierno sigue restableciendo el acceso a portales informativos «que estaban sujetos a medidas administrativas como resultado de la confrontación vivida». Las restricciones de los años de confrontación se revierten ahora dentro de la misma legalidad que Rodríguez convirtió en método.

A los comunicadores venezolanos, les pidió responsabilidad y respeto a los derechos de los ciudadanos; a la prensa nacional y extranjera, que no estigmatice «la imagen de nuestro país, ni de su gentilicio e identidad nacional».

Quien está fuera del poder, admitió Rodríguez, «puede pedir estas reformas que hemos venido impulsando y tiene derecho a pedirlas». Firmarlas, mover una institución y sentar en la misma mesa a quienes durante años no se hablaron es otra cosa, y para la presidenta eso «solo lo puede hacer quien conoce el Estado a profundidad».

«Vengo del sistema que estamos transformando y cambiando; no lo escondo», dijo y convirtió esa procedencia en argumento, porque «la medida de eso no son mis palabras, son acciones concretas y verificables».

A quienes temen que se ceda demasiado, les aseguró que «nada de lo construido se pierde. Lo que funciona se protege y lo que está mal se corrige». A los jóvenes, les pidió creer de nuevo, porque estas reformas existen para que, «cuando les toque decidir el rumbo del país, encuentren instituciones y no escombros».

La reforma de la justicia, el calendario electoral, los contratos petroleros, el oro reclamado a Reino Unido y la reapertura de los portales llevan una misma firma. Cada una de esas decisiones se tomó en Venezuela, se firmó en Venezuela y se anunció ante los venezolanos, porque la soberanía, como dijo Rodríguez, no se negocia.

Autor: teleSUR: Ricardo Pose

Fuente: MIPPCI