COP30 presenta hojas de ruta para la transición energética y los bosques

La Presidencia brasileña de la COP30 lanzó dos hojas de ruta internacionales para acelerar la transición energética y proteger los bosques.

image 1600 72b025e14fee36b8821abe5d69d5a90d

Ambas rutas ofrecen enfoques prácticos para convertir los acuerdos internacionales en políticas nacionales, inversiones y resultados medibles. Foto: COP30.


3 de noviembre de 2026 Hora: 14:48

    🔗 Comparte este artículo

  • PDF

La Presidencia brasileña de la COP30, encabezada por el embajador André Corrêa do Lago y la directora ejecutiva Ana Toni, lanzó este martes 03 de noviembre a través de la oficina principal del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), dos hojas de ruta internacionales, que responden al llamado del presidente Luiz Inácio Lula da Silva a superar el plano de las declaraciones y pasar a la acción concreta.

Ambos documentos atacan los dos motores que más emisiones producen en el planeta, los sistemas energéticos concentran el 75% del total y la pérdida forestal aporta otro 11%. De ahí que las rutas se dividan en dos frentes complementarios, la salida gradual de los fósiles y la protección de los ecosistemas.

El primer instrumento traza el camino para abandonar de manera justa, ordenada y equitativa los combustibles fósiles, con las emisiones netas en cero hacia 2050.

Se apoya en el Índice de Preparación para la Transición de Belém, que mide cuán expuesto está cada país y qué capacidad tiene, con pilares de oferta, demanda y economía general, además promueve una agenda colectiva denominada Mutirão TAFF.

LEA TAMBIÉN:

COP30: Brasil clama por coraje y cooperación para evitar colapso climático

La segunda ruta propone un enfoque quinquenal para poner freno a la deforestación y revertir la degradación de los bosques en todo el planeta. Cubre tanto los ecosistemas tropicales como los boreales, reconoce la brecha de financiamiento y pide ampliar la inversión pública y privada por encima de los presupuestos de cada país.

Ninguno de los dos documentos abre un nuevo proceso formal de negociación, se trata de aportes voluntarios, sin carácter obligatorio, que la Presidencia brasileña ofrece para reforzar la arquitectura del Acuerdo de París.

En materia energética, la ruta busca coordinar la reducción paulatina de la extracción de petróleo, gas y carbón con la expansión de las energías limpias. El propósito es impedir que los precios se disparen, sostener el empleo y asegurar el suministro de los países que transitan.

El capítulo forestal examina más de una treintena de mecanismos internacionales, entre ellos el Fondo Bosques Tropicales para Siempre (TFFF). Para cerrar ese hueco, el sector debería pasar de 84.500 millones a más de 300.000 millones de dólares al año hacia 2030.

Los flujos actuales no bastan para frenar la pérdida de bosques al ritmo que exigen los compromisos climáticos. Los documentos insisten en que el dinero público debe combinarse con capital privado.

El lanzamiento se concretó en la plenaria de clausura de la cumbre celebrada en la capital del estado de Pará. Corrêa do Lago y Ana Toni definieron los textos como herramientas prácticas, pensadas para que cada nación traduzca los consensos globales en inversiones, políticas públicas y resultados medibles antes de que termine la década.

De la implementación dependen el financiamiento para los países en desarrollo y la posibilidad de una transición que no sacrifique empleo ni seguridad energética. Las hojas de ruta no imponen plazos vinculantes, pero ordenan la discusión climática de los próximos años y dejan instalado un punto de partida concreto

Autor: teleSUR - er - JML

Fuente: Agencias