Conflicto en Oriente Medio desata crisis energética global
La volatilidad del mercado persiste y el organismo advierte que el impacto económico del conflicto aún se está desarrollando.
La inestabilidad del mercado de los combustibles fósiles provocada por la geopolítica occidental profundiza la brecha de desigualdad y la pobreza extrema en los países periféricos. Foto: EFE.
2 de julio de 2026 Hora: 13:37
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El conflicto en Oriente Medio provoca hoy un shock energético global, apreciado por analistas como el principal freno a la recuperación mundial, impactando severamente el crecimiento y las economías en desarrollo según el Banco Mundial (BM) y el Fondo Monetario Internacional (FMI).
De acuerdo con un informe presentado por el subdirector del Banco Mundial, Ayhan Kose, el panorama sombrío que enfrenta la economía global, es consecuencia del cierre del estrecho de Ormuz, un cuello de botella crucial para el flujo del petróleo a nivel global.
Ante esta situación, el BM recortó drásticamente su pronóstico de crecimiento para 2026, situándolo en el 2,5 por ciento, cifra que representa la expansión más débil fuera de una recesión en casi dos décadas y afecta a cerca de dos tercios de las economías del planeta. «El año pasado, la economía global creció 2,9 por ciento. Ahora esperamos un 2,5», precisó Kose.
El FMI, que en abril había esbozado un escenario adverso con un precio del petróleo en 100 dólares por barril, ya observa una caída en los precios de la energía y las materias primas tras un alto el fuego y la reapertura del estrecho. Sin embargo, la normalización total no será inmediata, afirmó la portavoz del FMI, Julie Kozack, dado que las cadenas de suministro y los precios de los fletes tardarán en adaptarse.
La volatilidad del mercado persiste y el organismo advierte que el impacto económico del conflicto aún se está desarrollando. El verdadero peso de la crisis recae sobre los países en desarrollo. La Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) identificó a sesenta y una economías vulnerables que dependen tanto de las importaciones de petróleo como de cereales, incluyendo treinta y cinco de los países menos adelantados.
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Para estas naciones, el aumento en los precios del combustible y los fletes supone una presión insoportable sobre las finanzas públicas y los hogares. «El shock no termina con la reapertura de Ormuz, diga lo que diga el titular», subrayó el portavoz de la UNCTAD, Marcelo Risi. Se estima que las naciones más vulnerables podrían enfrentar un incremento de veinte mil millones de dólares anuales en sus gastos de importación.
El encarecimiento de la energía se traslada directamente a los alimentos, agravando la inseguridad alimentaria. La UNCTAD advierte que un aumento del cinco por ciento en los precios reales de los alimentos eleva en quince por ciento el riesgo de desnutrición aguda en niños pobres.
En África subsahariana, la situación es crítica. Aunque el crecimiento se proyecta en cuatro por ciento, el BM señala que el encarecimiento de los costos de transporte y fertilizantes impactará severamente la inflación y la seguridad alimentaria de la región, que es mayoritariamente importadora neta de energía.
Los Gobiernos de estos países, con un espacio fiscal muy limitado, se ven obligados a diseñar medidas de apoyo que sean oportunas, específicas y temporales para no agravar sus ya frágiles finanzas.
Autor: teleSUR: alr- RR
Fuente: Agencias




