Rigor en el epicentro: la cobertura de teleSUR tras el doble terremoto en Venezuela

A poco del devastador doblete sísmico en Venezuela, teleSUR inició una cobertura que trasciende los datos para centrarse en historias de las familias y de quienes asumieron la tarea de reconstruir y sanar al país.

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teleSUR enfrenta un gran desafío: la cobertura de un terremoto que movió las fibras de todos sus periodistas. Foto: teleSUR.


10 de julio de 2026 Hora: 22:56

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El doble terremoto sacudió la sede de teleSUR en Caracas, no solo por el movimiento, sino por la cobertura que se activaría poco después de las 18:04 del miércoles 24 de junio. Las cámaras se encendieron y las corresponsalías se activaron con el reflejo de quien sabe que la información no espera. En cada periodista, el temor a lo que encontraría en el recorrido era más fuerte que cualquier manual de cobertura.

Esta vez no era una noticia lejana la que se cubría, el epicentro estaba en casa y la noticia había cruzado el umbral para sentarse con los periodistas en la sala de redacción. Paola Pérez, presentadora de teleSUR, lo recuerda con claridad. «Una vez pasaron los dos terremotos —en un principio no sabíamos que eran dos—, el miedo, sin lugar a dudas, se apoderó de la mayoría de los compañeros. Algo natural, algo normal. Pero había que sacar una emisión en vivo. Lo primero que hicimos fue sacar una cámara afuera».

El reportaje «Rigor en el epicentro» narra cómo ha sido la cobertura de teleSUR tras el doble sismo del 24 de junio de 2026 en Venezuela. El trabajo de la periodista Emily Caro recoge en primera persona las vivencias de quienes han informado y narrado historias mientras vivían ellos mismos la experiencia de los terremotos.

De esta manera, se inició una cobertura que trasciende a los datos en números de víctimas o pérdidas materiales, para centrarse en las historias de las familias y de quienes asumieron la tarea de abrazar, en todos los sentidos, a las personas afectadas.

Madeleín García confiesa que lo primero que vino a su mente al sentir el terremoto fue la cobertura de teleSUR en Haití y en Türkiye. «Las historias que contamos, de los sueños truncados, de las historias que pudieron llegar más allá de lo que la naturaleza les permitió. De cómo contar esa historia que ahora le había tocado a Venezuela». El espejo se había vuelto hacia ellos.

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Cuando aún todos estaban tensos y procesando lo vivido en el minuto de los sismos, TeleSUR inició una cobertura especial que aún se mantiene activa. En la foto, punto de transmisión del canal en La Guaira. Foto: teleSUR.

La desesperación por saber de la familia latía en cada uno. «Mi familia me está llamando. Le dije a los muchachos de operaciones: ‘Dile a mi familia que estoy bien, que no me ha pasado nada'», relata Yunarkis Páez, periodista con nervios de acero, que jamás salió de planta y, junto a varios de sus compañeros, abrió la señal a una cobertura que aún se mantiene.

Aaron Romero, presentador de teleSUR, intentó comunicarse con su esposa sin éxito. «Cuando me vio por televisión, fue cuando se enteró de que yo estaba bien», cuenta haciendo un silencio posterior que es el dique de un llanto reprimido.

Son muchas las historias entrelazadas entre la cobertura y quienes la hacen posible. Jean Puente, director de Información fue pragmático. «Obviamente uno se preguntaba: ¿estará bien toda mi familia? ¿Qué hacemos? ¿Los llamo? Al principio, me dije a mí mismo: si están bien, me van a empezar a llamar». Y así fue. Esa llamada lo equilibró para seguir trabajando.

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Entre réplicas y escombros: la solidaridad que no mide el sismógrafo

Pablo Guerrero representó una de las heridas más profundas para la familia teleSUR en Caracas. Su familia había quedado bajo los escombros. Esta no era una noticia. Era un dolor que latía en el corazón de todos, porque esta cobertura también incluía a quienes la hacían.

En medio de noticias así, los periodistas desplegados tuvieron que hacer pausas para llorar. Bajaron las cámaras un segundo para secarse las mejillas y se abrazaron a los familiares de los atrapados. Porque, aunque no los conocieran, sus lágrimas también eran las suyas.

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Restos de apartamentos de los urbanismos Hugo Chávez en Tanaguarenas. Foto: teleSUR.

Luis Guillermo García, periodista de teleSUR, describe que lo más difícil fue ver a los familiares llorar y desesperados buscando a los suyos. Su relato es interrumpido por un silencio natural. Estuvo 40 horas en La Guaira. Llegó el mismo día de la tragedia y le tocó uno de los momentos más difíciles: cuando se empieza a tener conciencia de la gravedad de lo ocurrido

Luego del doble sismo, se inició otra disputa en el plano informativo. Mientras las labores de rescate se intensificaban, en redes sociales se difundían rumores que sembraban pánico y obstaculizaban el trabajo de los equipos de emergencia.

El rumor más grave fue el de un supuesto tsunami. Una estampida de cuerpos de seguridad y sobrevivientes convirtió a La Guaira en un embudo que dificultaba la circulación y las maniobras de rescate debieron suspenderse temporalmente.

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Un periodista muestra la fotografía que acaba de hacer a rescatistas internacionales. Foto: teleSUR.

Diosdado Cabello, vicepresidente sectorial, desmintió el rumor y denunció a quienes, de manera «inescrupulosa, buscaban hacerle daño a la gente de La Guaira». Con la información oficial, las labores se retomaron de inmediato.

Paola Dragnic, corresponsal de teleSUR en Chile, con amplia experiencia en sismos, califica como un delito la manipulación de la tragedia: «La utilización como una herramienta, como un arma, de ese dolor, debiera ser un delito. Porque tú generas alarma pública, generas revictimización, generas el quiebre de la red social y cuando los tejidos sociales se rompen, los países no pueden enfrentar situaciones como esta”.

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Dos personas se toman de la mano para avanzar en medio del desolador escenario. Foto: teleSUR.

La reflexión periodística de Dragnic es un disparo certero a los negacionistas de la atención estatal. Corresponsales de Chile, Cuba, El Salvador, Colombia, que llegaron a reforzar la cobertura, coincidían en algo: Venezuela ahora era un solo puño, y así lo constataron.

Los estados afectados por el doble sismo —Yaracuy (el epicentro), Falcón, Miranda, Trujillo, Carabobo, Aragua, Caracas y La Guaira (el epicentro de la tragedia)— conforman el mapa territorial del dolor que atraviesa al país. Pero la fortaleza, la entereza y la claridad de los venezolanos es contundente: Venezuela renacerá.

El mensaje de la presidenta encargada Delcy Rodríguez es para todos: «En unión nacional vamos a superar esta coyuntura».

En este contexto de lucha por la soberanía de la información, teleSUR asume un desafío: narrar la historia de dolor sin invisibilizar la historia de reconstrucción de un pueblo que se sobrepone en medio de las dificultades.

Autor: Emily Caro

Fuente: teleSUR