CBS expone más «planes» para Cuba, la «Gaza silenciosa» que «amenaza» a Estados Unidos

CBS, señala el vicecanciller de Cuba, ni siquiera cuestiona cuál sería el motivo para conducir a un escenario que puede terminar en baño de sangre, contra un país que no ha atacado, amenazado ni causado el más mínimo daño a la mayor potencia nuclear del planeta.

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Es, según la óptica poco creíble de Washington, un caso único en la historia contemporánea: la isla sin recursos (hoy, sin combustible) que amenaza seriamente la seguridad de una potencia militar y económica. Foto: EFE.


15 de julio de 2026 Hora: 23:00

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Como otros medios de EE.UU., la cadena CBS «vuelve a batir los tambores de la guerra contra» Cuba, denunció el viceministro de Relaciones Exteriores Carlos R. Fernández de Cossío en una publicación en sus redes sociales, en la que señala la «cómplice imparcialidad» de la plataforma estadounidense al abordar la amenaza de agresión militar contra la isla, ya golpeada por un reforzamiento sin precedentes de las medidas de asfixia económica y energética de la Casa Blanca en 2026.

«Haciendo la vocería oficiosa del Gobierno de EE.UU.», CBS «cita en un artículo fechado este 15 de julio que ‘en las últimas semanas, los planificadores militares han examinado una serie de opciones para posibles acciones contra la isla'», refiere el diplomático cubano y añade que el medio «describe durante varios párrafos y cómplice imparcialidad una amenaza real y latente de agresión militar».

El vicecanciller cubano cuestiona el hecho de que en el despacho publicado por CBS no aparece «ni una pregunta referida a cuál es la excusa para cometer semejante crimen».

Al abordar la publicación de CBS y la amenaza que comprende, Fernández de Cossío señala que ninguno de los autores del artículo «parece cuestionarse qué autoridad política, legal o moral avala a EE.UU. para provocar muertes y destrucción con una aventura bélica contra el pueblo cubano».

«Ni siquiera cuestionan estos periodistas cuál sería el motivo suficiente para conducir a un escenario que puede terminar en un baño de sangre, contra un país que no ha atacado, no ha amenazado, ni ha causado el más mínimo daño a la mayor potencia nuclear del planeta», agrega el viceministro.

El inicio de la publicación de CBS es ya amenazante, al presentar a la isla en crisis económica y energética como un «punto conflictivo».

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«Mientras la guerra entre Estados Unidos e Irán se reanuda tras el colapso del alto el fuego que duró semanas, altos funcionarios del Pentágono también observan discretamente otro punto conflictivo mucho más cercano: Cuba», comienza el texto.

Aunque las fuentes señalan a CBS que esos ejercicios «no indican que el presidente Trump o el Pentágono hayan decidido llevar a cabo una operación», el artículo expone una realidad: se estudian los escenarios, se examinan «opciones» para «posibles acciones».

Cuba sigue bajo permanente amenaza militar —sujeta a «instintos», caprichos o abruptos impulsos de Trump, como ya se ha visto en la guerra con Irán— mientras el bloqueo energético, el bloqueo económico y la persecución financiera, comercial y a la inversión y los viajes de extranjeros hacia el país casi paralizan la economía cubana, ponen a miles de cubanos en largas listas para cirugías, generan escasez de alimentos y medicinas y, como han denunciado en la isla e internacionalmente, elevan la mortalidad infantil, reducen la supervivencia de niños con cáncer de 75 a 65% y causan muertes de pacientes porque faltan equipos, medicamentos o insumos para tratar u operar.

CBS cita al secretario de prensa interino del Pentágono, Joel Valdez, diciendo que «no comentamos sobre operaciones militares hipotéticas». Añade que el Departamento de Guerra «tampoco quiso comentar las conversaciones privadas de Hegset con el señor Trump».

Entre echar al aire la noticia, «batir los tambores de guerra» y no dar más precisiones ni un enfoque crítico, el medio estadounidense contribuye a la operación de guerra híbrida contra el país caribeño, pone otro capítulo en la campaña de presiones de todo tipo, incluida la psicológica, contra un pequeño Estado soberano cuyo estatus de «amenaza» ha sido desmentido desde La Habana y otros Gobiernos.

Historias recientes, como la de la comunidad de inteligencia descartando que Irán estuviera en poder o persiguiendo tener un arma nuclear, mientras Trump y miembros de su gabinete repetían diariamente lo contrario, confirman que la marca «amenaza» («amenaza inusual y extraordinaria», según las varias órdenes ejecutivas de Trump) sería el pretexto para una intervención, como lo han sido las ADM, las «armas nucleares de Irán» o el narcotráfico, si no hay modo de aplicar esos patrones al caso Cuba.

CBS —sostiene Fernández de Cossío— hace la «vocería oficiosa del Gobierno de EE.UU.». En su publicación, el medio señala que «Cuba ha presentado nuevos desafíos de seguridad» y recuerda que «CBS News informó previamente que Cuba había adquirido drones de ataque de origen desconocido» sin presentar pruebas fehacientes de transacciones, ni gráficas ni de otro tipo.

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Lo que sí hace CBS es replicar la amenaza al citar al secretario de Guerra, Pete Hegseth, durante su visita en junio a la ilegal Base Naval (y cárcel ilegal) de Guantánamo: «Sería imprudente que el Gobierno de Cuba intentara adquirir o acceder a los tipos de armas que podrían llegar a esta base o al territorio estadounidense. Estarían invitando a un tipo de confrontación que no solo no quieren, sino que no podrían soportar».

En esa declaración de Hegseth, y en la reproducción acrítica de CBS, sesgada, está explícita la matriz manipuladora y falaz.

Primero, más allá de la categoría de bulo instrumentalizado (como las ADM de Irak, las nuleares de Irán o el Cartel de los Soles de Venezuela), resalta la convicción —brutalmente imperial— de que Cuba no puede adquirir armas para su defensa como Estado soberano (pese a estar bajo constante amenaza y en un entorno geográfico donde varios países han estado adquiriendo armamento de EE.UU. y de actores extrarregionales) y, más aún, resuena otra matriz que desafía el más simple sentido común: si Cuba compra armas, lo hace para atacar a EE.UU. (y no para defenderse, según el derecho legítimo a la defensa plasmado en el derecho internacional).

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En resumen, la isla de alrededor de 10 millones o menos de habitantes, en crisis energética, en crisis productiva, en parálisis económica por el bloqueo petrolero, financiero, turístico, de inversión, comercial, de navegación —internacionalizado mediante amenazas de aranceles o sanciones a Gobiernos y empresas de terceros países— presentada como un peligro para la potencia militar de unos 340 millones de habitantes, que tiene dispersos por el mundo miles de tropas y equipo militar (incluso, en territorio cubano), portaviones, aviones, destructores, flotas aéreas y navales enteramente dedicadas a la guerra y un masivo arsenal nuclear.

La amenaza real es la Administración Trump en su conjunto institucional. Operaciones militares en Venezuela, Somalia, Siria, Irak, Nigeria y Yemen desde que comenzó el segundo mandato del magnate. Guerras en Irán (la de junio de 2025 y la que continúa), con la estabilidad de Asia Occidental, la vida de millones de civiles y la economía mundial como «daños colaterales»; apoyo político, de inteligencia, logístico y militar al continuado genocidio en Gaza, al domicidio y desplazamiento en Líbano, a la limpieza étnica en Cisjordania. Más de 200 ejecuciones extrajudiciales, asesinatos o crímenes de lesa humanidad en el Caribe y el Pacífico oriental, una doctrina de seguridad expansionista, injerencia propagandística y tecnológica en elecciones y procesos políticos.

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Según CBS, entre las opciones analizadas por los «planificadores» del Pentágono estaría «un asalto aéreo liderado por el Ejército, que involucrará a miles de soldados estadounidenses y será llevado a cabo por la 101. ª División Aerotransportada, la única unidad entrenada para tal tarea, según varios funcionarios estadounidenses con conocimiento de las discusiones». Sin previa amenaza, en medio de devastación económica por decenas de medidas coercitivas unilaterales del propio Estado que se dice «amenazado».

Recientemente, congresistas estadounidenses visitaron Cuba y la describieron como una «Gaza silenciosa».

Cuba —aislada económicamente, viviendo una crisis humanitaria, bajo amenaza de intervención militar, con una economía que no produce porque no tiene la energía, el petróleo, para producir, que ha sido siempre el objetivo del bloqueo estadounidense— y Gaza —devastada con impunidad total, sometida a genocidio y bloqueo, a aislamiento y muerte por bombas o inanición y enfermedad— son dos bancos de prueba de la campaña contra la legalidad internacional y, peor, vergonzoso, otros dos puntillazos en el sarcófago que se construye para el derecho internacional, mientras avanzan el desprecio a la Carta de Naciones Unidas y a lo más básico del derecho consuetudinario y medra la impunidad.

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En medio de la crisis, Cuba necesita ayuda humanitaria. Y desde distintas partes del mundo sale la ayuda. Pero todo se complica cuando entra en la ecuación el bloqueo y una naviera como la francesa CMA CGM deja retenidos en Jamaica decenas de contenedores con bienes esenciales, incluidos insumos médicos.

Al igual que la alemana Hapag-Lloyd, la CMA CGM anunció en mayo que dejaba de aceptar nuevos pedidos vinculados a Cuba, en espera de sopesar las posibles consecuencias de la Orden Ejecutiva 14404 firmada por Trump, que el primer día de ese mes amplió a una escala internacional sin precedentes el bloqueo, amenazando con congelar los activos en territorio estadounidense de personas o entidades que trabajen o hayan trabajado con Cuba o le den apoyo financiero, material o tecnológico.

Ese país, el que está en crisis, sin energía ni insumos para operar en hospitales, con niños muriendo por falta de medicamentos o equipos médicos, con déficit alimentario y de transporte, cuyas transacciones internacionales son negadas por bancos por miedo a sanciones y al cartel de «Estado patrocinador del terrorismo» que le endilgó la Casa Blanca (como las ADM, las nucleares, el cartel de las drogas, los drones…), es el que, según Washington y CBS, «ha presentado nuevos desafíos de seguridad».

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Ya hubo una etapa de cooperación y convivencia respetuosa bajo la Administración Obama. Entre otros muchos ejemplos, un instituto de Nueva York investigaba una vacuna terapéutica cubana para el cáncer de pulmón y hallaba nuevas potencialidades del fármaco.

No es la lógica de la Administración Trump, que sigue regando guerras, desconfianza, temor y rearme por todo el mundo y en los propios Estados Unidos; que instrumentaliza pueblos mediante el castigo colectivo para desestabilizar Gobiernos y es la peor amenaza en décadas a la estabilidad, la paz y la convivencia internacionales.

Autor: teleSUR- DE

Fuente: Agencias