Brasil: estudio revela fuerte contraste entre violencia letal y desigualdad racial
El Atlas de la Violencia 2026 revela que, pese a una reducción general de homicidios, las personas negras, mujeres y jóvenes afrontan un riesgo desproporcionado de muerte y agresiones, evidenciando un racismo estructural no reconocido plenamente.
Con casi 90 muertes diarias, una persona negra tiene 2,7 veces más probabilidades de ser asesinada, según estudios. Foto: EFE
26 de mayo de 2026 Hora: 22:24
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El Instituto de Pesquisa Econômica Aplicada (Ipea) y el Fórum Brasileiro de Seguridad Pública (FBSP), que tienen a su cargo la elaboración del Atlas de la Violencia, identificaron un descenso de los homicidios pero denunciaron que contrasta con profundas desigualdades raciales, de género y etarias las cuales mantienen a la población negra, jóvenes y mujeres en una posición de extrema vulnerabilidad frente a la violencia letal.
Horas atrás, ambas entidades presentaron el Atlas de la Violencia 2026, el cual detalló que en 2024 se registró la menor tasa de homicidios en la última década, con 42.590 casos (equivalentes a 20,1 por cada 100.000 habitantes). Ello representa una caída del 7,4 % respecto a 2023.
Sin embargo, la tendencia se ve eclipsada por una realidad desgarradora: de los 42.590 asesinatos en 2024, un total de 32.820 correspondió a personas negras, cifra que constituye el 77 % del total de homicidios del país. En promedio, 89,9 personas afrodescendientes mueren diariamente en todo el territorio nacional.


La tasa de mortalidad por homicidio entre las personas negras alcanzó los 27,3 por cada 100.000 habitantes, un 170,3 % superior a la de las personas no negras, que fue de 10,1. Esto significa que una persona negra tiene 2,7 veces más probabilidades de ser asesinada, una cifra que se mantuvo en 2023.
La desigualdad racial en la violencia letal es aún más alarmante al analizar el período histórico entre 2014 y 2024. En esta década, Brasil totalizó 435.551 personas negras asesinadas, frente a 132.156 víctimas del grupo no negro.
La reducción de homicidios en ese lapso benefició desigualmente a los grupos: mientras que para las personas no negras la disminución fue del 38,9 %, para las personas negras fue significativamente menor, del 21,7 %.
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La juventud continúa en el centro de la violencia brasileña: entre 2014 y 2024, más de 301.000 personas entre 15 y 29 años fueron asesinadas, lo que representa un promedio de 75 muertes diarias. Solo en 2024, un total de 19.801 jóvenes murieron, de los cuales 18.545 eran hombres. Ello está asociada al uso de armas de fuego, utilizadas en más del 84 % de los homicidios de adolescentes entre 15 y 19 años.
Con relación a las mujeres, el informe reconoce tambien que Brasil alcanzó en 2024 la menor tasa de homicidios femeninos desde el inicio de la serie histórica, con 3.642 asesinatos. Sin embargo, la violencia dentro del hogar permanece prácticamente estable, lo que indica que los feminicidios no siguieron la misma tendencia descendente de otros crímenes violentos.
Las mujeres negras aparecen como las principales víctimas. La tasa de homicidios en ese grupo fue 66,7 % superior a la de las mujeres no negras (se registraron 4,0 muertes por cada 100.000 habitantes, frente a 2,4 para las mujeres no negras). En 2024, un total de 2.457 mujeres negras fueron asesinadas, el 67,5 % de todas las muertes violentas de mujeres en el territorio nacional.
Más allá de las tasas de homicidio, las vulnerabilidades superpuestas del género y la raza también se manifiestan en los registros de violencia no letal. Datos del Sistema de Información sobre Enfermedades de Declaración Obligatoria (SINAN) muestran que la violencia contra las mujeres está profundamente arraigada en las desigualdades raciales, situando a las mujeres negras a la cabeza de las estadísticas de victimización.
En 2024, las mujeres negras representaron el 58,6 % de todas las víctimas de violencia doméstica e intrafamiliar registradas en los servicios de salud. La tasa de victimización por cada 100.000 mujeres negras fue de 175,4 casos, superando a los 156,8 para mujeres no negras.
El análisis de la violencia contra la población LGBTIQ+ revela que la mayoría de las víctimas de agresión en Brasil son personas negras, independientemente de la orientación sexual. Los registros del sistema de salud muestran que, entre las víctimas que se identifican como heterosexuales, homosexuales y bisexuales, la proporción de personas negras oscila entre el 57-59 %, superando sistemáticamente a las víctimas blancas.
Esta disparidad se agrava entre las víctimas no conformes con su género: las personas negras representan el 67 % de los travestis y el 61 % de las mujeres transgénero que sufren violencia. En el caso de los hombres transgénero, la concentración de víctimas negras sigue siendo mayoritaria, representando el 55 % de las muertes registradas.
El Atlas también identifica un aumento de las agresiones contra pueblos indígenas, ancianos y personas con discapacidad. Los homicidios de indígenas aumentaron drásticamente, con un incremento del 120 % en Amazonas entre 2023 y 2024, pasando de 36 casos a 73. Además, el aumento del 88,6 % de los denominados «homicidios ocultos» entre 2023 y 2024 (casos registrados oficialmente como muertes violentas de causa indeterminada) genera preocupación sobre un posible subregistro de la violencia letal.
Las ciudades más violentas del país se concentran en el Norte y Nordeste. Maranguape (Ceará) encabezó el ranking nacional con 87,2 homicidios por cada 100.000 habitantes, seguida por Jequié (Bahía) con 79,4, y Maracanaú (Ceará) con 74,1. Bahía y Ceará suman la mayoría de los municipios en esta lista, un fenómeno atribuido a la expansión de facciones criminales, conflictos territoriales y fragilidades estructurales en la seguridad pública regional. En contraste, las 20 ciudades menos violentas se ubican exclusivamente en las regiones Sur y Sudeste, áreas con mayores niveles de urbanización y estructuras estatales más robustas.
Autor: teleSUR - mb - JDO
Fuente: Agencias




