Congelar producción petrolera es erróneo | Blog | teleSUR
20 febrero 2016
Congelar producción petrolera es erróneo

Lo primero que tenemos que advertir con relación al precio del crudo en los mercados internacionales, es el hecho de que la baja estrepitosa que  se presenta en la actualidad obedece a una estrategia de dominación del gobierno estadounidense, con prácticas antiéticas e ilegales en relación con acuerdos y leyes internacionales, que han surtido un efecto devastador en  las economías de los países productores y también, aunque parezca paradójico, en los países compradores o sólo consumidores, porque se está distorsionando la economía y mercados globales, cuyas relaciones sociales de producción son capitalistas y, cuanto más neoliberales, mayor es la depredación económica que pagan los pobres del mundo.

Congelar producción petrolera es erróneo

Luego, hemos de advertir condiciones objetivas que determinarán hacia dónde apunta la tendencia del mercado, lo que obliga a los países productores a definir una estrategia con un conjunto de tácticas que pueden ir variando con el paso de los días y meses, para alcanzar el objetivo principal.

Ahora bien, hay un conjunto de errores de concepción y de percepción que hacen aún más grave el daño.

En primer lugar, hay quienes creen que la estrategia es estabilizar a un precio justo la venta del petróleo en los mercados internacionales. De eso no se trata, porque, de suyo, en toda relación comercial, que no es lo mismo que de “intercambio” (que es más justo y humanizado, no humanista), implica un precio justo o especulativo para generar ganancia y, por lo tanto, riqueza o plusvalía. 

Estabilizar a un precio justo el barril de petróleo no es la estrategia, sino un aspecto a alcanzar con conjunto de tácticas, que nos lleven a un nuevo orden mundial, el de un mundo multicéntrico y pluripolar, que eche por tierra el imperialismo o, de lo contrario, seguiremos como serpiente que se muerde la cola,  reeditando cientos y miles de veces el ciclo depredador del capitalismo, que es salvaje por naturaleza y que llena de hambre, miseria y corrupción, a los pueblos sometidos, hasta que terminemos destruyendo el planeta.

Se trata, no desde ahora, en esta circunstancia de la  caída de los precios actuales, sino desde el siglo XX hasta el presente, en este siglo XXI, de liberarse de la imposición y yugo impuesto por el gobierno estadounidense, circunstancialmente, apoyado por otros gobiernos imperialistas y, sobre todo, semicoloniales que han hipotecado sus  soberanías y se arrastran a los designios imperiales de los Estados Unidos (EEUU).

En este sentido, en el Encuentro de Doha (Qatar), acaba de darse un acuerdo, entre los gobiernos de Qatar, Arabia Saudita, Rusia y Venezuela, de congelar los niveles de producción petrolera del pasado mes de enero de año dos mil dieciseis, hecho que no tiene mayor relevancia, más allá de un modesto pero valioso acercamiento entre los países miembros de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) y no OPEP, cuando la realidad nos dice que la producción de Rusia y Arabia Saudita en enero del 2016 estuvieron en los niveles de extracción más altos, en donde Arabia Saudita tuvo una producción de 10,2 millones de barriles diarios, mientras que  Rusia se ubicó  en casi 10,9 millones de barriles diarios y Venezuela se  mantuvo  en un techo de 2,8 millones de barriles diarios, de petróleo pesado, a diferencia de los anteriores señalados, lo que hace que por la “ignorancia aprendida” impongan un menor precio el crudo pesado, al que le sacan mayores frutos y ganancias fabulosas al refinarlo.

En fin, con esta medida de congelar la producción al promedio del mes de enero, aún cuando el anuncio trajo un leve repunte por el reacomodo de los boicoteadores,  que colocó el precio internacional del crudo a un tope de 34 dólares por barril, enseguida y en menos de una semana, volvió a la desaceleración del precio, con una tendencia a la baja que pudiera llevar a la quiebra o paralización total de producción, si logra caer a menos de 20 dólares por barril, lo que representaría el éxito del dumping petrolero como política del gobierno de Barack Husseín Obama, quien a costa de ésta, ha logrado postergar el default al que arrastró a la nación estadounidense.

Esto nos obliga a revisar y poner las relaciones de producción en contexto. Por una parte, hemos de reconocer que lo que se ha vendido al mundo como la panacea, es decir  la creación de la OPEP, sólo ha servido para que los sucesivos gobiernos estadounidenses domeñen a los países productores y les impongan, no sólo el precio internacional, sino las cuotas de producción y en cuáles  mercados posicionar su producción petrolera y en  cuáles no. 

Esta forma de política internacional o exterior de EEUU le ha brindado exitosos resultados, con la creación de organismos a los cuales no pertenece, ni suscribe,   pero que controla, como ha hecho con La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDDHH) y el Acuerdo de Kioto, entre otros.

Por otra parte, el gobierno estadounidense, al no contar con las cacareadas reservas internacionales, desde 1946 ha venido practicando y forzando  la extracción con petróleo de esquistos o fracking, agudizando esta explotación desde que asumió la presidencia el endorracista, práctica ecocida y genocidio que no sólo ha dañado el suelo estadounidense, sino que también,  ha causado daños irreversibles a la corteza terrestre con el celestinaje de la Organización de las Naciones Unidas  (ONU), bajo la mirada ciega de Ban Ki Moon, (al que le deparan su respectivo premio Nóbel de la Paz), para luego aumentar la venta de crudo y competencia desleal o dumping, gracias al petróleo que ha robado de Irak, Libia y Siria, en alianza con el gobierno de Turquía y los terroristas den ISIS, razón por la cual intenta liquidar o destrozar internamente a todo el pueblo sirio, para así, garantizar la salida expedita del gas y petróleo a Occidente, dado el enclave estratégico y geopolítico que representa la salida al Mar Mediterráneo,  desde Siria.

Además, no se puede soslayar que la actual monarquía de Arabia Saudita representa el principal aliado de los miembros de la OPEP con el gobierno estadounidense, además del reciente endeudamiento que ha adquirido Arabia Saudita con el Fondo Monetario Internacional (FMI), por la gracia del gobierno de Barack Husseín Obama, lo que convierte a este país monárquico en un gobierno súbdito de EEUU.

Ahora bien, esta primera alianza o Acuerdo de Doha, puede ser el punto de inflexión que permita el reacomodo de los países productores, no sólo entre los grandes, sino también entre los pequeños, que sumados a Rusia y China lograrían superar el boicot y dumping que lidera el gobierno estadounidense, además se hacer todo lo contrario a lo propuesto inicialmente en el Acuerdo de Doha, es decir, aumentar la producción a niveles históricos jamás antes conocidos y combinar comercialización o venta por “intercambio”, lo que ayudaría a los países más pobres y dinamizaría la economía global, diversificándola y liberándola de las garras imperiales estadounidense. 

Por otra parte, hemos de tomar en cuenta que para liquidar el avasallamiento y boicot petrolero de EEUU y sus aliados imperiales de la OTAN-UE, los productores están históricamente obligados a contribuir a liberar a Siria de la  ofensiva mercenaria de EEUU, Turquía y el ISIS, además de la urgencia por forzar desde la ONU y sobre todo, desde los hechos concretos, para que Libia, Irak y Túnez,  recuperen sus soberanías y el gobierno estadounidense sea desalojado de estas regiones y de toda la nación árabe.

También, pudieran reimpulsar el comercio  del crudo con la apertura hacia otro tipo de monedas con tasas preferenciales y de estímulo, como el Rublo, el Yuan y el Sucre y hacer concreta la existencia de los BRICS, la ALBA-TCP, la CELAC, PETROCARIBE y la UNASUR, haciendo realidad los acuerdos y convenios que están envejeciendo en papeles escritos e incumplidos  preocupación y desvelos que han manifestado en cada encuentro y de manera abierta y expresa, Evo Morales, Rafael Correa y Nicolás Maduro, sin que soslayemos que el ciudadano común o la masa poblacional de nuestros pueblos no alberga esperanza alguna hacia estos organismos, aunque no los rechazan como a la  Organización de  Estados Americanos (OEA), la ONU y el Acuerdo de Libre Comercio para las Américas  (ALCA), este último, tan libre como pájaro en jaula, como lo padecen en Colombia, entre otros vasallos imperiales de EEUU.

Este es el momento de liberar y mover las cimientes de la OPEP, como una vez lo hiciera el Comandante Hugo Chávez para recuperar el precio justo del barril de petróleo.  Es así, como todos los países emergentes, libérrimos y emancipados podríamos superar el “modelo rentista petrolero”, como se lo propone el Presidente Nicolás Maduro en Venezuela, sin descuidar este motor de la producción y sus derivados, sino  diversificándolo, desde el recurso mineral y desde la plusvalía que genera el negocio petrolero.


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Perfil del Bloguero
Nacido en Mérida, Venezuela.Narrador y ensayista. Activista político de base, del PSUV. Comunicador de Calle del SiBCI, No. 16004.Profesor universitario e investigador de fenómenos sociales y del habla espontánea.Profesor en Lengua Materna; Magister Scientiae en Literatura Iberoamericana; Doctor en Ciencias Sociales.

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