ASEAN y los BRICS: dónde convergen los intereses de ambas agrupaciones de integración

¿En qué sectores coinciden los intereses de la ASEAN y los países BRICS hasta el punto de permitir el establecimiento de vínculos estables de producción e inversión? ¿En qué condiciones podría formarse para 2035 una red económica integrada entre ambos espacios? Lea el análisis de TV BRICS.

qqj91n9rz550p8hm3vzowq1rkyj7xx8i

Fuente de la foto: Imagen creada con inteligencia artificial


22 de octubre de 2026 Hora: 14:16

    🔗 Comparte este artículo

  • PDF

La convergencia económica entre la ASEAN y los países BRICS ya se manifiesta en cadenas de suministro concretas, proyectos de inversión y rutas de transporte. Las empresas chinas amplían su producción en el Sudeste Asiático, India refuerza su presencia en los sectores farmacéutico y de servicios tecnológicos, los países del golfo Pérsico invierten en infraestructuras, mientras que la base de recursos de Rusia y Brasil abre oportunidades para incorporarse a las cadenas de producción regionales.

Sin embargo, la cooperación sigue siendo fragmentaria. Su desarrollo no depende de la creación de un nuevo bloque de integración, sino de la rapidez con que se reduzcan los costes del comercio, la logística, los pagos transfronterizos y la regulación. Estos factores determinarán si los vínculos existentes pueden convertirse en un sistema de cooperación estable para 2035.

También se están reforzando los vínculos institucionales entre ambos espacios. Indonesia es miembro de los BRICS desde enero de 2025, mientras que Malasia, Tailandia y Vietnam obtuvieron la condición de países socios de la agrupación. Esto crea puntos de conexión directos entre las economías del Sudeste Asiático y los BRICS, aunque todavía no existe un mecanismo formal de cooperación entre la ASEAN y los BRICS.

Esta configuración no es casual. Desde principios de la década de 2010, los países BRICS han ampliado sistemáticamente su cooperación con socios externos, tanto con Estados individuales como con agrupaciones regionales. La declaración de la cumbre de 2011 ya recogía la disposición a cooperar con países ajenos a la agrupación. Posteriormente, esta orientación adquirió una dimensión práctica: los países que ejercen la presidencia de los BRICS comenzaron a incorporar de forma sistemática al diálogo a los Estados vecinos y a las principales estructuras regionales.

La convergencia de intereses se manifiesta con mayor claridad en cinco sectores. El primero es el alimentario. Rusia, Brasil e India figuran entre los principales productores y exportadores mundiales de alimentos y recursos agrícolas. Por su parte, los países de la ASEAN —Indonesia, Vietnam, Filipinas y Tailandia— mantienen una demanda estable y creciente de cereales, oleaginosas y fertilizantes. En sentido inverso, suministran arroz, aceite de palma, caucho y productos de la acuicultura. De este modo, se establece una complementariedad en la que las necesidades alimentarias de unos países se satisfacen gracias a los recursos de otros.

No se trata de un sistema común de seguridad alimentaria entre ambas agrupaciones, sino de una coincidencia de intereses entre productores y consumidores concretos. Los fertilizantes desempeñan un papel especialmente importante: los suministros procedentes de los países BRICS contribuyen a intensificar la producción agrícola de la ASEAN y generan una interdependencia duradera.

La creación de una bolsa de granos de los BRICS podría facilitar el acceso de los exportadores de alimentos a los compradores, aumentar la transparencia de los indicadores de precios y favorecer una formación de precios más previsible. Para los países de la ASEAN, que dependen de las importaciones de granos, este mecanismo permitiría mejorar el acceso a suministros estables. Asimismo, impulsaría el desarrollo de infraestructuras complementarias, como centros logísticos, instalaciones portuarias, sistemas de almacenamiento e instrumentos financieros, lo que contribuiría a reforzar la conectividad entre ambas regiones.

El segundo sector es el energético. La convergencia en este ámbito se basa en la demanda de petróleo, gas y carbón de los países de la ASEAN y en los recursos de las principales economías de los BRICS. Indonesia, por ejemplo, es uno de los principales proveedores de carbón de China e India. Otro factor que favorece el acercamiento energético es el interés de los países de la ASEAN por diversificar sus fuentes de suministro. Las interrupciones en las rutas tradicionales impulsan a los Gobiernos de la región a buscar socios alternativos que puedan garantizar un suministro estable y previsible de recursos energéticos. En este contexto, los recursos de los países BRICS adquieren para el Sudeste Asiático no solo importancia comercial, sino también estratégica, al sentar las bases de una interdependencia energética a largo plazo.

Otra ventaja de los BRICS es que reúnen a grandes exportadores e importadores de recursos energéticos. Algunos de sus miembros producen petróleo y gas en volúmenes muy superiores a sus necesidades internas, mientras que otros solo pueden cubrir una parte de su demanda con recursos propios. Esta complementariedad favorece el establecimiento de alianzas estables: los exportadores redirigen sus suministros hacia los mercados de los países socios, mientras que los importadores obtienen acceso a fuentes de energía fiables. Para la ASEAN, esto supone la posibilidad de incorporarse a rutas y acuerdos de suministro energético ya existentes, sin necesidad de negociar por separado con cada proveedor. No se trata de crear un sistema institucional único, sino de aprovechar la red de vínculos bilaterales y multilaterales que ya está en funcionamiento.

La convergencia también abarca las energías renovables. Los países de la ASEAN cuentan con un importante potencial en energía solar, geotérmica e hidroeléctrica, pero su aprovechamiento se ve limitado por los elevados costes de exploración geológica, las deficiencias de las redes eléctricas y la falta de financiación. Los centros de investigación y las empresas tecnológicas de los países BRICS pueden contribuir al desarrollo de tecnologías de energía geotérmica, solar y eólica, mientras que el Nuevo Banco de Desarrollo (NBD) podría financiar los proyectos de infraestructura correspondientes. Esta cooperación amplía el alcance del acercamiento más allá del intercambio de materias primas e incorpora una dimensión tecnológica.

El tercer sector comprende los minerales críticos y las materias primas industriales. Algunas economías de la ASEAN suministran níquel, estaño, bauxita y otros recursos industriales a los países BRICS. Indonesia ocupa una posición clave en la cadena mundial de suministro de níquel, lo que la convierte en un proveedor estratégico para la fabricación de baterías y el desarrollo del transporte eléctrico en China e India.

Al mismo tiempo, los países de la región apuestan cada vez más por ampliar el procesamiento de materias primas en sus propios territorios. Indonesia restringe progresivamente las exportaciones de materias primas sin procesar para fomentar el desarrollo de la industria transformadora nacional. Esto abre oportunidades para que las empresas de los países BRICS no se limiten a adquirir materias primas, sino que también participen en la generación de valor añadido mediante proyectos conjuntos para construir fundiciones y plantas de fabricación de baterías. Este modelo de cooperación transforma la complementariedad de recursos en colaboración industrial y consolida los vínculos entre ambas regiones a través de proyectos de inversión a largo plazo.

El cuarto sector es la electrónica y la cooperación industrial. Malasia, Vietnam y Tailandia fabrican semiconductores, placas de circuito impreso y componentes electrónicos que forman parte de las cadenas de producción de las empresas chinas. En sentido inverso, China suministra maquinaria industrial y equipos eléctricos. India refuerza su presencia en determinados segmentos de la cooperación industrial, especialmente en la ingeniería mecánica y la fabricación de componentes. De este modo, se configura un sistema de producción distribuido que combina las capacidades industriales y tecnológicas de los países BRICS con la infraestructura productiva de la ASEAN.

El quinto sector es el farmacéutico. Los medicamentos genéricos indios tienen una presencia significativa en los mercados de Indonesia, Vietnam y Filipinas. Los productos y equipos médicos chinos también están ampliando su presencia en la región. Para India, el mercado de la ASEAN constituye un importante destino de exportación y una oportunidad para establecer instalaciones de producción local. Para los países de la ASEAN, la industria farmacéutica india representa una fuente de medicamentos asequibles y conocimientos tecnológicos. Entre las áreas con mayor potencial destacan la cooperación en la fabricación de equipos médicos, la producción local de medicamentos y el intercambio de tecnologías sanitarias.

Al analizar qué sectores cuentan ya con cadenas de suministro consolidadas y cuáles ofrecen principalmente oportunidades de desarrollo, Irina Rusak, experta en competitividad económica, innovación, administración pública, desarrollo sostenible y sistemas financieros regionales, señala que el comercio entre la ASEAN y China alcanzó en 2024 unos 982.300 millones de dólares estadounidenses. Las inversiones chinas en la ASEAN ascendieron a 19.300 millones de dólares y se concentraron principalmente en la industria automotriz, en particular en los vehículos eléctricos, las energías renovables y la infraestructura digital. Una parte importante del comercio bilateral corresponde a productos eléctricos y electrónicos.

La experta subraya que los sectores alimentario y energético, así como los minerales estratégicos —entre ellos, el níquel, el cobalto, el litio y los elementos de tierras raras—, presentan una clara convergencia de intereses. Sin embargo, por ahora predominan las oportunidades para desarrollar proyectos conjuntos y establecer contratos a largo plazo, más que las cadenas de producción integradas y consolidadas. En el sector farmacéutico, la integración sigue siendo relativamente limitada y desigual.

Un factor estructural que refuerza el interés mutuo es el perfil demográfico de la ASEAN. Casi la mitad de la población de la región tiene menos de 30 años y, según las previsiones, la población en edad de trabajar seguirá creciendo hasta 2038. Esta tendencia sostiene la demanda interna de alimentos, energía, vivienda y bienes de consumo, además de ofrecer un importante potencial de mano de obra. Para los países BRICS, esta estructura demográfica representa un mercado en expansión y una oportunidad para establecer centros de producción, mientras que para la ASEAN constituye un argumento adicional para atraer capital y tecnología del exterior.

Fotografía: maroke / iStock

El acercamiento entre ambas agrupaciones se articula en torno a países, puertos, clústeres industriales y centros financieros concretos. El eje China-ASEAN sigue siendo un nodo clave de producción y comercio entre el Sudeste Asiático y las economías de los BRICS. Las empresas chinas establecen plantas de ensamblaje y fábricas de productos electrónicos en los países de la ASEAN, mientras que en sentido inverso circulan bienes intermedios y equipos industriales. Este eje constituye una base de infraestructura a la que pueden incorporarse proveedores de materias primas de Rusia y Brasil, así como inversores de los países del golfo Pérsico.

Como señala Irina Rusak, las inversiones pueden transformar el mapa industrial del Sudeste Asiático, una tendencia que ya reflejan los datos estadísticos. En 2025, la inversión extranjera directa (IED) en la ASEAN alcanzó los 243.900 millones de dólares estadounidenses, superando el máximo histórico registrado en 2023, cuando ascendió a 230.000 millones de dólares.

«Los principales destinos de la inversión fueron Singapur, con 150.900 millones de dólares estadounidenses; Indonesia, con 21.400 millones de dólares; Vietnam, con 20.400 millones de dólares; y Tailandia, con 19.100 millones de dólares. China es la tercera fuente de IED para la ASEAN y puede contribuir al traslado de actividades productivas a la región en los sectores de la electrónica, los vehículos eléctricos, la transformación de metales, la energía y la infraestructura digital», precisó Irina Rusak, experta en competitividad económica, innovación, administración pública, desarrollo sostenible y sistemas financieros regionales», precisó Irina Rusak, experta en competitividad económica, innovación, administración pública, desarrollo sostenible y sistemas financieros regionales.

Según la experta, la transferencia de tecnologías avanzadas no se produce de forma automática, ya que requiere un marco normativo claro y legítimo para todas las partes. Asimismo, señala que en 2025 las inversiones greenfield —es decir, las destinadas a crear nuevas instalaciones productivas desde cero— en la ASEAN disminuyeron un 10,1 %, hasta situarse en 105.600 millones de dólares estadounidenses. Esta caída invita a analizar los posibles obstáculos a la inversión.

Por ahora, el eje India-ASEAN presenta un volumen comercial y un grado de cooperación industrial inferiores a los del eje China-ASEAN. Sin embargo, los vínculos entre India y los países de la ASEAN se están ampliando en varios ámbitos, entre ellos la industria farmacéutica, los servicios informáticos y la cooperación industrial. Las empresas indias aumentan sus exportaciones de medicamentos a Indonesia y Vietnam y abren centros tecnológicos en Malasia y Tailandia. Para la ASEAN, India representa un mercado en expansión y una fuente de conocimientos especializados. Para los BRICS, la cooperación con India ofrece una vía adicional de acercamiento que permite a los países de la ASEAN diversificar sus relaciones económicas y evitar una dependencia excesiva de un solo socio.

El economista Paulo Nogueira Batista Jr., exvicepresidente del Nuevo Banco de Desarrollo (NBD) y experto en macroeconomía y gestión financiera y monetaria internacional, considera que no se puede afirmar con certeza que la infraestructura financiera sea el eslabón más débil de las relaciones entre la ASEAN y los BRICS.

«Las operaciones transfronterizas se realizan cada vez más en las monedas nacionales de los países participantes. Además, el Banco Popular de China dispone de una red de líneas bilaterales de swap en yuanes con varios bancos centrales del Sur Global, incluidos algunos de los países de la ASEAN. Estas líneas pueden proporcionar liquidez, lo que resulta especialmente útil en momentos de crisis financiera», señaló Paulo Nogueira Batista Jr.

La infraestructura financiera sigue siendo uno de los mecanismos de cooperación menos desarrollados, pero también uno de los que presentan mayor potencial. El crecimiento del comercio exige sistemas de pago, financiación y seguros. Las operaciones directas entre determinadas monedas nacionales siguen teniendo menos liquidez que las realizadas en las principales monedas de reserva, lo que incrementa los costes de transacción. Una posible solución sería establecer mecanismos de cambio directo entre monedas nacionales y ampliar los acuerdos bilaterales de swap entre bancos centrales.

Algunos bancos centrales de los países de la ASEAN y los BRICS ya están desarrollando mecanismos de liquidación en monedas nacionales y acuerdos de intercambio de divisas. Asimismo, los centros de compensación, que permiten saldar obligaciones mutuas, están adquiriendo una importancia creciente.

Además de los sistemas de pago, los seguros de las operaciones de comercio exterior constituyen otro componente fundamental de la infraestructura financiera. Para los países de los BRICS y la ASEAN, una parte significativa de cuyo comercio se realiza por vía marítima, disponer de mecanismos propios para asegurar las mercancías y cubrir los riesgos de tránsito influye directamente en los costes y la estabilidad de los flujos comerciales.

El desarrollo de instrumentos de seguro propios, desde la cobertura de las operaciones de exportación e importación hasta la protección de los transportes intercontinentales, podría reducir considerablemente los costes de transacción. Este mismo enfoque puede aplicarse a la resolución de controversias comerciales: el reconocimiento mutuo de los laudos arbitrales y la armonización de los procedimientos de resolución de disputas permitirían a las empresas evitar recurrir a jurisdicciones de terceros países.

El potencial del Nuevo Banco de Desarrollo (NBD) como fuente de financiación para proyectos en los países de la ASEAN dependerá de dos condiciones. En primer lugar, de la ampliación de su membresía o de la creación de mecanismos de financiación para los países que no sean accionistas de la entidad. En segundo lugar, de la disposición del banco a financiar proyectos fuera de los países fundadores en condiciones de mercado. Por ahora, estos mecanismos siguen en fase de desarrollo, por lo que el NBD debe considerarse una posible fuente futura de financiación para los países de la ASEAN, y no una herramienta de financiación plenamente disponible para este fin.

u1ezoeka00o6g6z80v3j5ie3pqki1dgn
Fotografía: quantic69 / iStock

A pesar de su considerable potencial, el desarrollo de la cooperación económica entre los BRICS y la ASEAN exige tener en cuenta varios factores. Uno de ellos son las diferencias en el tamaño de las economías. Las de China y India superan ampliamente, en términos de volumen, a las de varios países de la ASEAN. En este contexto, resulta fundamental encontrar fórmulas de cooperación mutuamente beneficiosas que permitan ampliar el acceso a los mercados, apoyar a los productores locales y garantizar la viabilidad a largo plazo de los proyectos de inversión, incluidos los de infraestructura.

El segundo factor está relacionado con la geografía y las infraestructuras. Las grandes distancias entre algunas economías de los BRICS, así como entre estas y los países del Sudeste Asiático, influyen en los costes y los plazos de las operaciones comerciales. Por ello, el acercamiento entre ambas agrupaciones depende en gran medida del desarrollo de proyectos de transporte y logística que mejoren la conectividad entre las regiones y abran nuevas rutas de suministro. La ampliación de las infraestructuras marítimas, ferroviarias y portuarias puede reducir gradualmente los costes y favorecer el crecimiento del comercio entre ambas regiones.

El tercer factor es la falta de armonización normativa. Los procedimientos aduaneros, las normas de certificación y los requisitos sanitarios presentan diferencias significativas. Su armonización requiere años de trabajo y recursos administrativos. Para las empresas, esto se traduce en costes adicionales y riesgos jurídicos.

El cuarto factor está relacionado con las particularidades de la estructura institucional de los BRICS. La agrupación no constituye una entidad económica supranacional con un sistema regulatorio único, sino que la cooperación entre sus miembros se desarrolla de acuerdo con las prioridades nacionales. Los documentos de los BRICS definen las principales líneas de cooperación, al tiempo que dejan margen para iniciativas bilaterales y multilaterales concretas. Por tanto, el desarrollo de las relaciones con la ASEAN depende también de la capacidad de los países para coordinar sus prioridades y aunar esfuerzos en ámbitos específicos.

Merece especial atención el desarrollo de las conexiones de transporte y logística entre los BRICS y la ASEAN, ya que de ellas dependen en gran medida la expansión del comercio entre ambas agrupaciones y la creación de nuevas cadenas de producción.

Según Mijaíl Jachaturian, experto en las economías de los BRICS, la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS) y la ASEAN, y profesor asociado del Departamento de Desarrollo Estratégico e Innovador de la Universidad Financiera adscrita al Gobierno de Rusia, existen obstáculos importantes para ampliar el comercio entre los BRICS y la ASEAN, pero no son insuperables. Se trata, más bien, de cuellos de botella que pueden superarse gradualmente mediante proyectos conjuntos. Un factor clave es el desarrollo de las cadenas de transporte y logística, sometidas a una presión cada vez mayor a medida que aumenta el volumen del comercio, lo que las convierte en un obstáculo significativo para la expansión de los intercambios.

Los puertos, los corredores ferroviarios y de transporte por carretera, así como los pasos fronterizos, soportan una elevada carga de tráfico. Para satisfacer la creciente demanda, será necesario aumentar su capacidad al menos un 50 % en los próximos años.

Los BRICS y la ASEAN no comparten fronteras terrestres. Algunas conexiones, como las que unen Brasil o Sudáfrica con los países del Sudeste Asiático, requieren rutas largas y complejas, lo que incrementa los costes logísticos y prolonga los plazos de entrega, señala Mijaíl Jachaturian.

Además de las barreras físicas, el experto destaca las dificultades administrativas.

«En los distintos países varían el ancho de vía ferroviaria, las características técnicas del material rodante y los requisitos de transporte en contenedores. Estas diferencias obligan a realizar operaciones adicionales de transbordo, lo que ralentiza el movimiento de mercancías a lo largo de las cadenas de transporte y logística y aumenta los costes para los remitentes y los destinatarios. Entre los principales obstáculos figuran los largos plazos de despacho aduanero en las fronteras de algunos países y la ausencia de estándares digitales comunes, como los sistemas de documentación electrónica y de seguimiento de mercancías en tiempo real. Estos factores provocan pérdidas de tiempo adicionales y aumentan el riesgo de incumplimiento de los acuerdos comerciales», detalló Mijaíl Jachaturian, economista especializado en países BRICS, la Organización de Cooperación de Shanghái y la ASEAN

De aquí a 2035, se perfilan tres escenarios de desarrollo. El primero es el inercial. El volumen del comercio aumenta, pero los mecanismos institucionales siguen siendo débiles y la cooperación en materia de inversiones continúa siendo limitada. Este escenario requiere un esfuerzo institucional mínimo y no exige grandes compromisos políticos, pero tampoco genera oportunidades cualitativamente nuevas.

El segundo es el escenario de base. Los inversores de China, India y los países del Golfo incrementan sus inversiones en infraestructuras portuarias, ferroviarias y energéticas de la ASEAN. Se configura una red logística integrada, aumenta la proporción de productos con alto valor añadido y se desarrollan proyectos de producción conjunta. Este escenario exige inversiones significativas con largos plazos de recuperación, pero sienta las bases para reducir los costes de cooperación a largo plazo.

El tercero es el escenario acelerado. A las medidas previstas en el escenario de base se suman mecanismos de liquidación directa en monedas nacionales, se amplían las líneas de swap y se intensifica el intercambio tecnológico. La ASEAN deja de ser una mera consumidora de tecnología para convertirse también en participante activa en su desarrollo. Se trata del escenario más ambicioso y complejo desde el punto de vista institucional, cuya viabilidad depende de la calidad del entorno regulatorio.

Estos escenarios no son meramente teóricos. Ya existen ejemplos concretos de cómo funciona el modelo de cooperación en red en determinadas economías. Como señala Irina Rusak, para Bielorrusia el interés práctico no reside únicamente en el acercamiento entre los BRICS y la ASEAN, sino también en la creación de mecanismos concretos de cooperación, sobre todo en los ámbitos de la industria, la seguridad alimentaria, la energía y la logística.

«Los últimos contactos de Bielorrusia con China, Indonesia y Myanmar al más alto nivel confirman esta orientación hacia resultados prácticos: desde el suministro y el servicio técnico de maquinaria hasta el ensamblaje local, la formación de especialistas, la creación de empresas conjuntas y el desarrollo del sector servicios, especialmente el turístico», afirmó la experta Irina Rusak.

Uno de los ámbitos de cooperación más prometedores para Bielorrusia es el agroindustrial y el de la construcción de maquinaria. Esta colaboración podría incluir la prestación de servicios técnicos locales, la formación y el perfeccionamiento profesional del personal, así como el posterior ensamblaje de maquinaria en los países de la ASEAN. Estas posibilidades se abordaron recientemente durante los contactos oficiales de alto nivel con Indonesia. Asimismo, Bielorrusia y Myanmar firmaron un acuerdo marco de crédito, un contrato para el suministro de kits para el ensamblaje de tractores y varios acuerdos en los ámbitos jurídico y económico durante la visita del presidente de Myanmar a Minsk en agosto de este año.

La ASEAN y los BRICS no avanzan hacia una fusión ni hacia la creación de un bloque institucional único. Su interacción responde a una lógica fundamentalmente distinta: la construcción de una red en la que los intereses económicos, los flujos de recursos, las cadenas de producción y la infraestructura financiera se entrelazan sin necesidad de crear una estructura supranacional rígida.

Por ello, el principal resultado de este acercamiento podría no ser la creación de una nueva organización de integración, sino la reducción gradual de los costes de interacción entre los sistemas económicos existentes. Una logística más eficiente y económica, mecanismos de liquidación más directos, cadenas de suministro más sólidas y procedimientos regulatorios más compatibles podrían transformar progresivamente proyectos aislados en una red económica estable.

Artículo elaborado por Vajit Niyázov.

Autor: teleSUR - TV BRICS

Fuente: TV BRICS