Asociación civil expresa su preocupación por presencia militar de EE.UU. en el Caribe

La AAJ advirtió que bajo el argumento de una supuesta lucha antidrogas, EE.UU. está desplegando instrumentos de coerción, entre las que se destaca la presencia de buques de guerra, un submarino nuclear y miles de tropas en aguas del Caribe.

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Venezolanos se movilizan en la capital del país en apoyo del Gobierno ante las amenazas de EEUU. Fot o: EFE


9 de septiembre de 2025 Hora: 03:28

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La Asociación Americana de Juristas (AAJ) emitió el lunes un comunicado dirigido al Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (Acnudh), Volker Türk, en el que expresan su preocupación por la presencia militar de Estados Unidos en las cercanias de las costas venezolanas, bajo el pretexto “de la seguridad regional y la lucha antidrogas”.

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Para la AAJ la acción militar estadounidense “compromete gravemente el Estado de Derecho a nivel internacional y tiene un impacto directo y perjudicial sobre los derechos humanos en América Latina y el Caribe”.

La asociación de juristas señala que a través del documento “busca llamar la atención sobre la escalada de acciones unilaterales que, lejos de ajustarse a un marco legal multilateral efectivo, erosionan los principios de soberanía, no intervención y solución pacífica de controversias, pilares fundamentales de la Carta de las Naciones Unidas”.

Además advirtió que bajo el argumento de una supuesta lucha antidrogas, EE.UU. está desplegando instrumentos de coerción, entre las que se destaca la presencia de buques de guerra, un submarino nuclear.

Desde la AAJ el despliegue militar estadounidense carece de justificación para supuestas acciones policiales antinarcóticos contra un país de la región, Venezuela, que de acuerdo a todos los informes de organismos internacionales como la Unodc es prácticamente ajeno al narcotráfico, mientras EE. UU. resulta el país con mayor consumo de drogas del mundo y el que detenta el mayor flujo de divisas en su sistema financiero fruto de esta actividad criminal.

Más adelante indican que este tipo de acciones, sumadas al lawfare mediante el ofrecimiento de recompensas a jefes de Estado electos, la aplicación delictiva de medidas coercitivas unilaterales que son verdaderos castigos a la población como se ha documentado científicamente y por organismos especializados de la ONU, “socavan el Estado de Derecho y crean un entorno de impunidad, encubrimiento e inestabilidad”.

Alertan que este tipo de políticas de confrontación, amenazas y asfixia económica tienen entre otras consecuencias directas como el incremento masivo de la migración y el desplazamiento de la población.

En este sentido la AAJ sostuvo que lejos de ser una elección, el desplazamiento masivo representa una estrategia de supervivencia frente al colapso de los medios de vida, la hiperinflación y la escasez de medicamentos y alimentos agravada por el bloqueo financiero.

Este desplazamiento, no sólo viola el derecho a no ser obligado a emigrar, vulnera también los derechos a la vida, la salud, la integridad familiar y a una existencia digna de millones de personas. En un mundo ya fracturado por la confrontación bélica y el predominio del más violento, convertir a seres humanos en peones de una estrategia geopolítica representa una grave claudicación ética y una violación flagrante del Derecho internacional, que obliga a los Estados a cooperar para garantizar la paz y el bienestar de los pueblos, no a profundizar su sufrimiento”, indica el comunicado.

Señalan que “al denunciar estas injerencias externas, no podemos ni debemos omitir que el derecho internacional de los derechos humanos es indivisible y se aplica a todos por igual. Por ello, hacemos un llamado vehemente a que los organismos internacionales actúen firmemente para que cesen las acciones que amenazan en cualquier forma a la población venezolana. Así como rechazamos las medidas coercitivas y extorsivas que deben cesar inmediatamente, en el entendido de que no son plausibles tampoco los actos de persecución, criminalización o violencia política provengan de donde provengan”.

La AAJ comentó que tales contravienen abiertamente principios consagrados en:

La Carta de la ONU (Arts. 2.1 y 2.4), que consagra la soberanía y prohíbe el uso de la fuerza.

La Declaración de Manila sobre el Arreglo Pacífico de Controversias Internacionales Resolución A/RES/37/10 (1982): El arreglo de las controversias se deberá basar en la igualdad soberana de los Estados. Esto contrasta directamente con las medidas coercitivas unilaterales y el despliegue militar. Los Estados no recurrirán a la amenaza ni al uso de la fuerza y las controversias internacionales se resolverán sobre la base de la igualdad soberana de los Estados y de conformidad con el principio de libre determinación de los pueblos.

El Pacto Internacional de los Derechos Civiles y Políticos (ONU) Resolución 2200 A (XXI), de 16 de diciembre de 1966. El Estado debe tomar todas las medidas necesarias para que los derechos se hagan realidad, para garantizar su operatividad. También debe prevenir que terceros (como empresas o individuos, o factores externos) violen los derechos de otros; investigar eficazmente las violaciones cuando ocurran; sancionar a los responsables y proporcionar un recurso efectivo y una reparación a las víctimas.

La Convención Internacional sobre la Protección de los Derechos de todos los Trabajadores Migratorios y de sus Familiares, adoptada por la Asamblea General en su resolución 45/158 de 1990. Los Estados tienen la obligación de proteger la dignidad y los derechos de todos los migrantes, garantizando que ninguna persona se vea obligada a abandonar su hogar como única estrategia de supervivencia.

La Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas (1961), que garantiza la inviolabilidad de los Jefes de Estado.

El Tratado para la Prohibición de las Armas Nucleares en la América Latina y el Caribe (Tlatelolco 1967). Si bien EE. UU. no es parte en este tratado, sin embargo, ratificó el Protocolo Adicional II del Tratado. Lo firmó el 26 de mayo de 1977, lo ratificó el 23 de noviembre de 1981, y debe respetar que dicha región esté libre de estas armas y no puede usarlas contra los países miembros del Tratado.

La asociación de juristas recordó asimismo que, tal como ha sido declarado por la II Cumbre de la CELAC, en 2014, Latinoamérica y el Caribe es una Zona de Paz, y por ello repudian estas acciones belicistas de Estados Unidos que amenazan la vida de los pueblos.

Por todo lo expuesto, la AAJ solicitan en el ejercicio de sus elevadas atribuciones:

Reafirmen de manera urgente la primacía del Estado de Derecho Internacional, el Derecho de los Derechos Humanos, el Derecho constitucional e interno de los Estados a favor de los ciudadanos y el principio de respeto soberano, libre determinación y no intervención en los asuntos internos de los Estados.

Llamen al cese de las amenazas por parte del gobierno de EE:UU. y a privilegiar la diplomacia, el diálogo multilateral y los mecanismos de cooperación, apartándose de acciones unilaterales que generan tensión y sufrimiento humano.

Exhorten al cese inmediato de cualquier acción unilateral que, al margen del marco legal multilateral, agrave cualquier tensión y vulnere los derechos fundamentales de los pueblos de América Latina y el Caribe.

“Agradecemos su atención a este asunto de urgencia y confiamos en que su intervención contribuirá a encauzar esta situación por la vía del Derecho y la protección efectiva de los derechos humanos” termina la carta.

Autor: teleSUR - SH

Fuente: VTV