Trump cancela transmisión pública de ejecución ante rechazo bipartidista y condena internacional
En un tenso contexto electoral para los republicanos, Trump, que había apoyado el plan de ejecución pública, dio marcha atrás, aunque señaló que «podría haber sido un fuerte disuasivo».
Cuando Hegseth anunció el plan de transmitir la ejecución, Trump declaró que Hasan se «merecía» que su fusilamiento se retransmitiera en público, porque «mató a mucha gente». Foto: EFE.
15 de octubre de 2026 Hora: 21:20
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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, declaró este jueves que la ejecución de Nidal Malik Hasan, condenado por matar a 13 personas en la base militar de Fort Hood, Texas, en 2009, no será retransmitida en directo, como había anunciado el Pentágono la pasada semana en una controvertida decisión que el mandatario apoyó «absolutamente».
De haberse concretado, la ejecución pública de Hasan habría sido la primera en Estados Unidos desde 1936. Al anunciar la cancelación, Trump dijo que «retransmitir la ejecución para que todos la vieran podría haber sido un fuerte disuasivo para que el mundo presenciara cómo Estados Unidos trata a terroristas y escorias como Hasan».
Aclaró que la ejecución, prevista para el 3 de diciembre por el Pentágono, puede ser vista en persona por las familias inmediatas de las víctimas, «si así lo desean».
A inicios de octubre, el secretario de Guerra, Pete Hegseth, había anunciado que la ejecución de Hasan sería pública. Poco después, el Pentágono informó que sería retransmitida en directo. «Nos aseguraremos de que la gente pueda verla, que sea pública», dijo Hegseth el 7 de octubre a la conservadora red Real America’s Voice News.
Trump declaró entonces que Hasan se «merecía» que su fusilamiento se retransmitiera en público, porque «mató a mucha gente». El vicepresidente, JD Vance, se desmarcó del asunto y afirmó que no pretendía presenciar la ejecución.
El plan provocó una fuerte reacción tanto de republicanos como de demócratas, muchos de ellos alertando de que las imágenes podrían usarse para alimentar la radicalización.
El presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de EE.UU., el arzobispo Paul S. Coakley, condenó la decisión de la administración Trump de retransmitir en directo la ejecución y afirmó que era una «promoción bárbara de una cultura de la muerte y debe ser reconsiderada». También hubo fuertes críticas desde el espectro político, incluida la del presidente de la Cámara Mike Johnson, republicano de Luisiana.
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El ejército de EE.UU. no ha ejecutado a un miembro del servicio por fusilamiento desde la Segunda Guerra Mundial. La última ejecución militar ocurrió el 13 de abril de 1961, cuando el soldado raso John Bennett fue ejecutado por ahorcamiento.
Además de Hasan, otros tres hombres están en el corredor de la muerte militar en Fort Leavenworth, Kansas. En 2008, el presidente George W. Bush aprobó la ejecución del soldado Ronald Gray en 2008, pero fue suspendida por un juez y Gray permanece en Leavenworth.
La decisión de transmitir para millones de personas la ejecución causó también un fuerte rechazo en la comunidad internacional. El papa León XIV declaró que la pena capital es «inadmisible» y consideró que «se han desarrollado sistemas penitenciarios eficaces que protegen a los ciudadanos y, al mismo tiempo, no privan por completo a los culpables de la posibilidad de redimirse».
El secretario de Estado del Vaticano, cardenal Pietro Parolin, condenó el plan de transmitir en vivo la ejecución del exmayor del Ejército Hasan y calificó el anuncio como «inaceptable». «No sé con qué propósito. Ciertamente es inaceptable convertir la muerte en un espectáculo. Por muy culpable que sea la persona, hay otras formas», dijo Parolin.
La Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos advirtió que la intención de llevar a cabo ejecuciones públicas, incluidas aquellas difundidas mediante retransmisiones en directo, constituye una forma de trato o pena cruel, inhumana y degradante, y vulnera la prohibición absoluta de la tortura establecida por el derecho internacional.
Hasan, expsiquiatra que tenía rango de mayor, quedó parcialmente paralizado cuando una agente de la policía civil de la base Fort Hood lo hirió de bala durante el ataque. En el juicio militar, reconoció su responsabilidad y afirmó que su intención era impedir que los soldados fueran a Afganistán a matar a sus compatriotas musulmanes. Él mismo estaba por ser desplegado en el país asiático.
En 2013, un tribunal militar lo declaró culpable de asesinato premeditado y tentativa de asesinato y lo condenó a muerte.
Autor: teleSUR - DE
Fuente: Agencia




