Trump buscando la guerra por el «oro negro» de Venezuela
Trump sabe que Estados Unidos tiene reservas probadas, a un ritmo de consumo de unos 20,25 millones de barriles diarios, para unos 6,3 años.
Donald Trump ordena el bloqueo total sobre buques petroleros venezolanos. Foto: EFE
18 de diciembre de 2025 Hora: 14:10
🔗 Comparte este artículo
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ordenó el martes 16 de diciembre «un bloqueo total y completo de todos los buques petroleros sancionados que entren o salgan de Venezuela», intensificando la presión contra el Gobierno bolivariano.
«Venezuela está completamente rodeada por la Armada más grande jamás reunida en la Historia de Sudamérica», afirmó Trump en su mensaje y añadió que «solo crecerá, y el impacto para ellos será como nada que hayan visto antes, hasta que devuelvan a los Estados Unidos de América todo el petróleo, la tierra y otros activos que nos robaron previamente».
LEA TAMBIÉN:
Trump ofrece el crudo venezolano a petroleras estadounidenses
Recientemente, el empresario petrolero venezolano Alejandro Terán afirmó que las declaraciones del presidente estadounidense, así como las sanciones impuestas por Washington, tienen un impacto restringido sobre el sector petrolero de Venezuela y en la dinámica de negocios global.
«Son seis barcos solamente los que están sancionados y esos seis barcos, evidentemente, no podrán hacer negocios con los Estados Unidos. Eso no quiere decir que no hagan negocios con otras partes. El resto de las embarcaciones del mundo no están sancionadas», enfatizó Terán, al tiempo que calificó el «bloqueo en el Caribe» como ilegal, al igual que la «confiscación del petróleo».
Además, el empresario interpretó estas acciones como parte de una estrategia de presión, pero también como una señal de «desespero» en Estados Unidos. Señaló que en Texas se registra una «caída dramática» en la producción petrolera, lo cual afecta el mercado interno en pleno invierno.
En este sentido, la excusa sin pruebas exgrimida por Trump sobre el petróleo, tierra y activos «robados» por Venezuela, pretende distraer del análisis que Estados Unidos, de mantener los niveles de consumo de hidrocarburos, solo le quedan reservas para aproximadamente unos seis años.
En la introducción a la ponencia Geopolítica del Agotamiento de los Hidrocarburos, presentada ante el Centro del Pensamiento Estratégico de Turkiye, Ankara, brindada por el Profesor Luis Britto, se recordaban las cifras de reservas mundiales de petróleo.
Según éste informe, «El “pico de los hidrocarburos”, a partir del cual estos se harán cada vez más escasos, difíciles de extraer y antieconómicos, ya está aquí. Materia tan compleja genera pronósticos disímiles, pero todos anticipan su proximidad.
El Ministro de Finanzas ruso Vladimir Kolichev estima que “el pico del consumo bien podría haber pasado”. La estimación más optimista es la de la OPEP, que lo fecha hacia 2040«.
Recuerda el profesor Britto que «el país con mayores reservas probadas de petróleo es Venezuela, con 303.806 millones de barriles, y el segundo Arabia Saudita, con 260.000 millones de barriles. Rusia ocupa el octavo lugar en el rango mundial de reservas, con 80.000 millones de barriles, casi el doble de las de Estados Unidos, el mayor consumidor de hidrocarburos del mundo, que ocupa apenas el décimo lugar en reservas, con 47.053 millones de barriles».

Compartiendo otras cifras expone: «La inmensa China se sitúa en el puesto 14, con 25.000 millones de barriles. La sigue Brasil, en el puesto 15, con 16.184 millones de barriles. La muy poblada India está en el puesto 22, con 2.625 millones de barriles. Y Sudáfrica en el rango 83, con 15 millones de barriles».
Estados Unidos, país décimo en reservas, es caracterizado por su voraz consumo de energía fósil y su necesidad de importar entre el 30% y el 35% de ella. A mediados de 2025, según el U.S. Department of Energy, su reserva estratégica alcanzaba unos 410 millones de barriles. A fines de 2023 tenía en el subsuelo reservas probadas de petróleo crudo y condensados de unos 46,4 miles de millones de barriles.
Estas reservas probadas, a un ritmo de consumo de unos 20,25 millones de barriles diarios, apenas bastan para unos 2.290 días, o sea unos 6,3 años.

La estrategia de Seguridad de EEUU
El objetivo de asegurarse de reservas de petróleo por parte de Estados Unidos, que ve acercarse en el almanaque el fin de la extracción rentable del «oro negro», está implícito en el Documento de Estrategia Nacional, dado a conocer públicamente hace pocos días.
Tres preguntas vitales se hace la clase dirigente estadounidense para el segundo mandato de Donald Trump:1) ¿Qué debería querer Estados Unidos? 2) ¿Cuáles son los medios disponibles para conseguirlo? y 3) ¿Cómo podemos conectar fines y medios en una Estrategia de Seguridad Nacional viable?
Entre las varias expresiones de deseo de la Casa Blanca se encuentran: «Queremos el sector energético más robusto, productivo e innovador del mundo, capaz no solo de impulsar el crecimiento económico estadounidense, sino de ser una de las principales industrias exportadoras de Estados Unidos por derecho propio».

Y aunque no alude a China ni al petróleo en forma directa, dice: «queremos un hemisferio que permanezca libre de incursiones extranjeras hostiles o de la propiedad de activos clave, y que apoye cadenas de suministro críticas; Y queremos garantizar nuestro acceso continuo a ubicaciones estratégicas clave». En otras palabras, haremos cumplir un «Corolario Trump» a la Doctrina Monroe.
Afinando las definiciones y de nuevo sin mencionar la posible ruta de la seda y reservas naturales afirma: «manteniendo al mismo tiempo el Indo-Pacífico libre y abierto, preservando la libertad de navegación en
todas las rutas marítimas cruciales y manteniendo cadenas de suministro seguras y fiables y el acceso a materiales críticos«.
LEA TAMBIÉN:
Congresistas demócratas en EE.UU. rechazan orden de bloqueo militar a Venezuela
Si el consumo actual de hidrocarburos y otras fuentes de energía ya son importantes, el Plan Trump de industrialización lo aumentará en forma sostenida. En tal sentido expresa: «Reindustrializar nuestra economía, de nuevo para apoyar aún más a la clase media y controlar nuestras propias cadenas de suministro y capacidades productivas«.
El capítulo más revelador del objetivo de la Administración Trump se titula: «Asegurar el acceso a cadenas de suministro y materiales críticos», donde desarrolla la cosmovisión imperial de Estados Unidos sobre los recursos naturales que provee entre otras regiones, América latina.
Fundamenta en ese sentido: «Debemos volver a asegurar nuestro acceso independiente y fiable a los bienes que necesitamos para defendernos y preservar nuestro modo de vida. Esto requerirá ampliar el acceso estadounidense a minerales y materiales críticos mientras se contrarresta prácticas económicas depredadoras».
Por si aún queda algún incauto, el documento no deja lugar a dudas: «Dominio energético – Restaurar el dominio energético estadounidense (en petróleo, gas, carbón y nuclear) y relocalizar los componentes energéticos clave necesarios es una prioridad estratégica máxima».
El corolario Trump a la Doctrina Monroe
«Estados Unidos reafirmará y aplicará la Doctrina Monroe para restaurar la preeminencia estadounidense en el hemisferio occidental y proteger nuestra patria y nuestro acceso a geografías clave de toda la región«, justifica el documento, siendo la avanzada sobre el Caribe parte de éste objetivo.
Bajo esta lógica, Trump no lo dice pero pueda referirse al contexto histórico donde, para detener el «desangrado» de recursos que realizaban las empresas norteamericanas, varias fueron nacionalizadas, como ocurrió en otras partes del continente donde arribaron gobiernos con una concepción de soberanía nacional.
Las empresas norteamericanas, como Standard Oil (Exxon), Gulf Oil, Chevron, Mobil, y Texaco, fueron importantes en la industria petrolera venezolana desde principios del siglo XX, a través de filiales como Creole Petroleum (Exxon) y Mene Grande (Gulf) hasta la nacionalización de 1976, cuando sus operaciones pasaron a PDVSA.
Sin embargo, la vicepresidenta ejecutiva de Venezuela y ministra de Hidrocarburos, Delcy Rodríguez, desmintió la matriz que intenta imponer la Administración Trump, de que la nacionalización petrolera venezolana fue un robo a Estados Unidos, con lo que pretende justificar el bloqueo naval y petrolero.
La ministra de Hidrocarburos comenzó recordando que la primera empresa petrolera de Venezuela (Petrolia del Táchira, 1878), se fundó con personal exclusivamente venezolano. Esa —subrayó— ha sido una “característica distintiva de nuestra industria”.
Fue el presidente Juan Vicente Gómez el que abre las puertas del capital extranjero en la década de 1920, iniciando un ciclo de dependencia de Estados Unidos y de los monopolios petroleros, liderados por la empresa estadounidense Standard Oil de John D. Rockefeller. Terminada la Segunda Guerra Mundial, Venezuela fue el principal surtidor de ganancias del cartel petrolero que integraba la Standard Oil y Shell.
En este sentido, la vicepresidenta ejecutiva de Venezuela afirmó que “los baches donde EE.UU. logró controlar Gobiernos títeres para la entrega de nuestros recursos energéticos se acabaron con el Comandante Hugo Chávez” y advirtió que “más nunca volveremos a ser colonia energética de nadie, ni de poder extranjero que sueñe con robarse nuestras riquezas”.

Las venas abiertas
Seguro Trump no leyó Las venas abiertas de América Latina de Eduardo Galeano; en uno de los capítulos de la expoliación imperialista, hay un capítulo dedicado al saqueo del «oro negro», a la explotación de un recurso que siendo una fuente de prosperidad, fue la condena de Venezuela.
Escribe Galeano: «Ningún otro imán atrae tanto como el «oro negro» a los capitales extranjeros, ni existe otra fuente de tan fabulosas ganancias; el petróleo es la riqueza más monopolizada en todo el sistema capitalista. No hay empresarios que disfruten del poder político que ejercen, en escala universal, las grandes corporaciones petroleras».
Denuncia luego: «La Standard Oil y la Shell levantan y destronan reyes y presidentes, financian conspiraciones palaciegas y golpes de Estado, disponen de innumerables generales, ministros y James Bonds y en todas las comarcas y en todos los idiomas deciden el curso de la guerra y de la paz».
Autor: teleSUR: Ricardo Pose - JB
Fuente: Agencias - teleSUR - OPEP - IEA




