Tecnologías de reciclaje de residuos: por qué los países BRICS avanzan hacia la economía circular
Fuente de la foto: nuttapong punna / iStock
23 de octubre de 2026 Hora: 07:37
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Ventajas de la economía circular
La economía circular permite preservar los recursos, reducir la generación de residuos y disminuir los costes de mantenimiento de los vertederos. Este modelo sustituye el sistema lineal de «producir, consumir y desechar» por un ciclo continuo de aprovechamiento de los recursos. De este modo, la economía mundial puede reducir su dependencia de las materias primas vírgenes y ahorrar decenas de billones de rublos.
Conscientes de estas ventajas, los países miembros de los BRICS mantienen un diálogo activo para impulsar la transición hacia la economía circular. En septiembre de 2026, las tecnologías de reciclaje de residuos volvieron a ocupar un lugar destacado en los debates de la cumbre de los BRICS celebrada en Nueva Deli.
Además, la economía circular constituye una de las principales vías para alcanzar el Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) 11 de las Naciones Unidas, cuyo enunciado oficial es «Lograr que las ciudades y los asentamientos humanos sean inclusivos, seguros, resilientes y sostenibles». Los especialistas subrayan que, para alcanzar este objetivo, no basta con invertir recursos financieros: también es necesaria la cooperación y la coordinación entre distintos actores, tanto dentro de cada país como entre diferentes grupos de países.
«Los países BRICS están poniendo en marcha programas nacionales e iniciativas conjuntas para avanzar hacia la economía circular. Aunque existen diferencias en los enfoques, también se observan tendencias comunes: el desarrollo de infraestructuras, el fomento del reciclaje de residuos y el intercambio de tecnologías innovadoras», precisó Yekaterina Reshneva, experta en el sector energético, el medio ambiente, el desarrollo sostenible, la bioeconomía y la bioenergía.
Iniciativas nacionales y conjuntas de los BRICS
Los países BRICS representan actualmente el 49,5 % de la población mundial y alrededor del 40 % del PIB global. El grupo reúne a algunos de los mayores productores y consumidores de energía del mundo, así como a países con un gran potencial en materia de recursos críticos y tecnologías. Los especialistas consideran que estas características constituyen una ventaja importante para avanzar hacia los objetivos de desarrollo sostenible.
Según Gabriela de Fátima Cia, experta en desarrollo sostenible, cooperación ambiental internacional, gestión de los recursos hídricos y ecosistemas forestales, miembro de BRICS Student Commission y coordinadora de la secretaría juvenil del Centro de Integración y Cooperación entre Rusia y América Latina (CICRAL), la transición hacia la economía circular es viable en los países fundadores de los BRICS, aunque avanza a ritmos muy diferentes.
«La transición hacia la economía circular avanza más rápido allí donde coinciden las inversiones en infraestructuras y el cumplimiento de la legislación, y se estanca cuando la normativa va por delante de la financiación y de la capacidad institucional», declaró Gabriela de Fátima Cia, miembro de BRICS Student Commission y coordinadora de la secretaría juvenil del Centro de Integración y Cooperación Rusia-América Latina (CICRAL).
En este ámbito, China es uno de los países que más ha avanzado en el desarrollo de infraestructuras. En 2020, se incorporó a la legislación nacional sobre la gestión de residuos sólidos una disposición que hizo obligatoria su separación en los hogares. Además, China prohibió por completo la importación de residuos.
El país cuenta con la mayor red de plantas de valorización energética de residuos del mundo: 1.137 plantas incineradoras que procesan 1,11 millones de toneladas de residuos al día. El programa «Ciudad sin residuos» abarca actualmente 113 ciudades, mientras que el nuevo plan de acción nacional para el período 2026-2030 establece como objetivo reciclar 4.500 millones de toneladas de residuos de gran volumen al año.
«La Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma de China (NDRC, por sus siglas en inglés) anunció la publicación de un plan para desarrollar la economía circular durante el XV Plan Quinquenal (2026-2030). Según el documento, para 2030 se habrá optimizado aún más el sistema de economía circular, que abarca la producción, el consumo, el reciclaje y la reutilización de recursos», señala Yekaterina Reshneva en una entrevista con TV BRICS.
En Brasil, la situación es diferente: existe una legislación estricta, pero su aplicación sigue siendo limitada. Desde 2010, la Política Nacional de Residuos Sólidos establece una jerarquía clara para la gestión de residuos e introduce un modelo brasileño específico de «logística inversa», basado en la responsabilidad compartida de los productores. Sin embargo, en 2022 solo se recicló el 1,8 % de los residuos municipales, según la experta brasileña Gabriela de Fátima Cia. No obstante, también hay avances positivos. Por ejemplo, la tasa de reciclaje de latas de aluminio alcanzó el 100 %.
Los especialistas también destacan los avances de Brasil en la implantación de tecnologías de compostaje de residuos orgánicos, que permiten reducir en un 25 % el volumen de estos residuos que acaba en los vertederos.

Brasil también aplica métodos de digestión anaerobia, un proceso que permite obtener dos productos útiles: biogás, una mezcla de metano y dióxido de carbono que se utiliza para generar electricidad y calor, y un residuo fermentado que sirve como fertilizante orgánico de alta calidad. Entre otros proyectos prometedores, los expertos destacan las tecnologías de tratamiento de aguas residuales mediante hongos.
«Científicos de la Universidad Federal de Alagoas (UFAL), en Brasil, están desarrollando una tecnología para tratar aguas residuales mediante cepas de hongos seleccionadas específicamente para este fin. El trabajo se lleva a cabo en el marco de un proyecto conjunto con la Universidad Técnica Estatal de Tambov (Rusia) y la Universidad de las Tres Gargantas de Chongqing (China)», explica Yekaterina Reshneva.
En Rusia, la denominada reforma de la gestión de residuos comenzó en 2019. A partir de entonces, la recogida y eliminación de los residuos sólidos urbanos pasó a ser responsabilidad de operadores regionales, en lugar de instituciones municipales. La reforma tiene como objetivos combatir los vertederos ilegales y fomentar el reciclaje. También se fijó la meta de reciclar el 60 % de los residuos. Sin embargo, en 2024 alrededor del 90 % de estos seguía depositándose en vertederos y, para 2020, solo unas pocas regiones rusas habían implantado sistemas de recogida selectiva, señala Gabriela de Fátima Cia.
Desde 2025, Rusia desarrolla el proyecto nacional «Bienestar medioambiental», que incluye el proyecto federal «Economía circular». Entre sus objetivos figuran:
- Alcanzar, para 2030, la clasificación del 100 % de los residuos sólidos urbanos generados anualmente.
- Limitar al 50 % la proporción de estos residuos destinada a vertederos e incorporar al ciclo económico, como recursos y materias primas secundarias, al menos el 25 % de los residuos de producción y consumo.
- Valorizar y neutralizar, para 2036, al menos el 50 % del volumen total de residuos pertenecientes a las clases de peligrosidad I y II.
Para alcanzar estos objetivos, se está desarrollando la infraestructura necesaria, que incluye más de 200 plantas de tratamiento de residuos, sistemas de recogida selectiva e instalaciones para la valorización de recursos secundarios.
En cuanto al sector empresarial, desde 2024 Rusia cuenta con un sistema actualizado de responsabilidad ampliada del productor (RAP), que incentiva a las empresas a desarrollar capacidades de reciclaje y fabricar envases más respetuosos con el medio ambiente.
La principal iniciativa estatal de la India en materia de recogida y reciclaje de residuos es el programa «India Limpia» (Swachh Bharat), cuya segunda fase se extenderá hasta finales de 2026. Según los expertos, en los últimos cinco años el volumen de residuos reciclados en el marco de este programa ha aumentado un 20 %. No obstante, Gabriela de Fátima Cia señala que parte de los avances observados se debe a la economía informal de la recogida de residuos en la India. Millones de personas se ganan la vida recogiendo y clasificando manualmente la basura, y contribuyen así a compensar las deficiencias del sistema público de gestión de residuos. Estos recolectores informales gestionan entre el 15 % y el 20 % de todos los residuos del país, incluido el 95 % de los residuos electrónicos, uno de los volúmenes más elevados del mundo.
Paralelamente a esta estructura informal, se está ampliando la red municipal de gestión de residuos. En los últimos años se han puesto en marcha nuevas plantas, algunas de ellas equipadas con tecnologías para reciclar residuos electrónicos y recuperar metales preciosos.
La principal organización de cooperación en el sector del reciclaje de la India es la Asociación de Reciclaje de Materiales de la India (Material Recycling Association of India, MRAI). Esta entidad agrupa a asociaciones comerciales y organizaciones nacionales del sector que participan en la recuperación y el reciclaje de metales, residuos electrónicos, residuos sólidos urbanos, plásticos, caucho, papel, vidrio y materiales de construcción.

Iniciativas conjuntas de los BRICS en el ámbito de la economía circular
La transición hacia la economía circular y el uso eficiente de los recursos figuran entre las principales prioridades de la agenda de los países BRICS. Su cooperación se centra en el desarrollo de cadenas de suministro circulares, la reducción de residuos y la incorporación de tecnologías digitales a los procesos de tratamiento y reciclaje. Entre las iniciativas más destacadas, los expertos señalan:
- La plataforma de los BRICS para el intercambio de información económica.
- Las actividades del Nuevo Banco de Desarrollo.
- La plataforma BEST (BRICS Environmentally Sound Technology Platform), dedicada a las tecnologías ambientalmente sostenibles.
- La iniciativa «Ríos Limpios de los BRICS».
- Los corredores de bioeconomía de los BRICS.
- El programa marco BRICS STI de cooperación en ciencia, tecnología e innovación.
A través de la plataforma de los BRICS para el intercambio de información económica, los países miembros pueden compartir datos y experiencias en materia de economía circular. Esto facilita la identificación de prácticas exitosas y la detección de deficiencias en las estrategias nacionales.
El Nuevo Banco de Desarrollo financia activamente proyectos climáticos y medioambientales relacionados con las energías renovables, la gestión de los recursos hídricos, las infraestructuras sostenibles, la adaptación al cambio climático y la recuperación de tierras degradadas.
La plataforma BEST es un espacio de cooperación internacional destinado a impulsar iniciativas medioambientales y facilitar el intercambio de experiencias, tecnologías verdes y buenas prácticas de desarrollo sostenible. Sus principales líneas de actuación incluyen los programas «Ríos Limpios de los BRICS» y «Asociación para Ciudades Ambientalmente Sostenibles». Ambas iniciativas buscan abordar los desafíos medioambientales y climáticos comunes a los países BRICS.
Los corredores de bioeconomía de los BRICS son iniciativas estratégicas de los diez países miembros orientadas a integrar sus recursos naturales, tecnológicos y científicos para impulsar la bioeconomía, la biotecnología y la gestión sostenible de los recursos naturales. Su objetivo es crear cadenas de valor en ámbitos como las tecnologías verdes, la selección y mejora genética, la silvicultura y la agricultura.
El Programa Marco de los BRICS en Ciencia, Tecnología e Innovación (BRICS STI Framework Programme) respalda proyectos centrados en la conversión y el procesamiento avanzado de la biomasa. En el marco de este programa se conceden periódicamente subvenciones para proyectos de investigación conjunta en los ámbitos de las energías renovables, la biotecnología y la protección del medio ambiente.

Perspectivas, obstáculos y estrategias
Sin embargo, la existencia de numerosas iniciativas conjuntas y programas nacionales en materia de economía circular en los países BRICS no significa que los problemas medioambientales y de gestión de residuos puedan resolverse de forma rápida y definitiva.
Ekaterina Reshneva señala que China y la India, pese a sus avances y a sus ambiciosos planes para impulsar la economía circular, siguen teniendo dificultades para contrarrestar las consecuencias de la rápida industrialización. La elevada densidad de población en las grandes ciudades y los problemas estructurales suelen contrarrestar los avances medioambientales y dificultan la transición a gran escala hacia este modelo económico.
«China es el país que más ha avanzado, al introducir en varias ciudades la clasificación obligatoria de los residuos domésticos en cuatro categorías, con un sistema de multas por incumplimiento. Esto explica, en parte, las elevadas tasas de reciclaje del país. Sin embargo, incluso allí, tanto el control del cumplimiento de las normas como la capacidad de las plantas de reciclaje están distribuidos de manera desigual», coincide la investigadora independiente Genevieve Donnellon-May.
Los expertos sostienen que los obstáculos a la transición hacia una economía circular pueden y deben afrontarse de manera conjunta, entre otras vías, mediante el intercambio de experiencias y de mecanismos que hayan demostrado su eficacia. Por ejemplo, Genevieve Donnellon-May considera que otros países podrían tomar como referencia la estricta legislación china, que establece la clasificación obligatoria de los residuos y hace responsables a las empresas de los residuos generados por sus productos.
«Las medidas prácticas de incentivo a escala local también pueden tener un efecto considerable. Por ejemplo, en la ciudad brasileña de Curitiba, los habitantes pueden intercambiar materiales reciclables por alimentos y bonos de transporte público. Esta iniciativa ha permitido aumentar la tasa de reciclaje y, al mismo tiempo, mejorar el bienestar social de la población», afirma la investigadora independiente Genevieve Donnellon-May.
Estos ejemplos demuestran que el intercambio de experiencias y la aplicación de tecnologías eficaces pueden contribuir a aumentar el reciclaje de residuos y avanzar hacia una economía circular, incluso sin grandes inversiones públicas. No obstante, según los expertos, el éxito dependerá de la capacidad de los países BRICS para superar los desafíos estructurales, garantizar el cumplimiento efectivo de las nuevas normas e implicar a todas las partes interesadas, desde las empresas hasta la ciudadanía.
Artículo elaborado por Svetlana Jristoforova.
Autor: teleSUR - TV BRICS
Fuente: TV BRICS




