Renuncia de Joe Kent resiente a la Administración Trump y expone al lobby sionista

La renuncia del Director del Centro Nacional de Contraterrorismo no solo evidencia importantes divisiones al interior del Gobierno de EE.UU., sino que expone el poder del lobby israelí en la política exterior de Washington.

Joe Kent y Donald Trump en febrero de 2025.

«Usted puede rectificar y trazar un nuevo rumbo para nuestra nación, o puede permitir que nos deslicemos aún más hacia la decadencia y el caos», señaló Joe Kent en su carta de renuncia. Foto: @joekent16jan19


17 de marzo de 2026 Hora: 19:25

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La Administración de Donald Trump sufrió un duro golpe este martes, luego de que Joe Kent, director del Centro Nacional de Contraterrorismo (NCTC) de Estados Unidos, hiciera pública su renuncia mediante una carta dirigida al mandatario republicano en la que denunció que Irán no representaba una amenaza inminente para la nación norteamericana y que Washington fue arrastrado a la guerra debido a la presión ejercida por Israel.

Las repercusiones de la decisión no tardaron en llegar en lo más alto del gobierno estadounidense. En un primer momento se pronunció la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, quien acusó al exfuncionario de realizar afirmaciones falsas: «esta es la misma afirmación falsa que los demócratas y algunos medios de comunicación liberales han estado repitiendo una y otra vez», señaló la vocera. Pero hasta el propio Trump acusó recibo de la noticia y buscó restarle importancia, acusando a Kent de «débil».

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«Leí su comunicado. Siempre pensé que era una buena persona, pero siempre pensé que era débil en (temas de) seguridad…pero cuando leí el comunicado me di cuenta de que es una buena noticia que se haya ido, porque dijo que Irán no era una amenaza. Irán es una amenaza«, afirmó el mandatario republicano a la prensa.

Sin embargo, hace poco más de un año, Donald Trump anunciaba complacido a través de sus redes sociales el nombramiento de Kent: «como soldado, boina verde y oficial de la CIA, Joe ha perseguido terroristas y criminales durante toda su vida adulta (…) Joe nos ayudará a mantener a Estados Unidos seguro erradicando todo el terrorismo, desde los yihadistas alrededor del mundo hasta los cárteles en nuestro propio país. ¡Felicitaciones, Joe!».

Lejos de ese primer momento de luna de miel, el director del NCTC presentó durante la jornada su renuncia «con efecto inmediato» en una extensa misiva que hizo pública a tráves de la red social X, tratándose de la primera dimisión de un alto funcionario de la administración Trump directamente motivada por la guerra contra Irán. «No puedo apoyar la actual guerra en Irán y estar con la conciencia tranquila. Irán no supone una amenaza inminente para nuestra nación y es claro que empezamos esta guerra debido a la presión de Israel y su poderoso cabildeo en EEUU«, expresó el ahora exfuncionario.

En su comunicado, Kent señaló que, hasta mediados de 2025, Donald Trump comprendía que las guerras en Oriente Medio eran una «trampa» que arrebataron vidas al país y mermaron su riqueza y prosperidad. Agregó que, mediante una campaña de desinformación, altos funcionarios israelíes y figuras influyentes en medios estadounidenses arrastraron al país al conflicto con Irán al hacer creer al mandatario «que si atacaban ahora, habría un camino claro hacia una victoria rápida».

Kent enfatizó que se trató de una mentira «y es la misma táctica que los israelíes utilizaron para arrastrarnos a la desastrosa guerra de Irak, que le costó a nuestra nación la vida de miles de nuestros mejores hombres y mujeres. No podemos volver a cometer este error».

«Ruego que reflexionen sobre lo que estamos haciendo en Irán y para quién lo estamos haciendo. Ha llegado el momento de actuar con decisión. Usted puede rectificar y trazar un nuevo rumbo para nuestra nación, o puede permitir que nos deslicemos aún más hacia la decadencia y el caos. La decisión está en sus manos.», expresó el exfuncionario.

La dimisión de Kent no solo es notable por su alto cargo, además pone de manifiesto las divisiones internas dentro del aparato de seguridad nacional estadounidense y evidencia una fuerte crítica al alejamiento de Donald Trump de su política «Estados Unidos Primero» (Make America Great Again), que recibió un amplio apoyo de la ciudadanía estadounidense por su enfoque aislacionista, luego de decenas de intervenciones militares infructosas lideradas tanto por Gobiernos repúblicanos como demócratas.

Al respecto, el corresponsal de guerra y analista Elijah Magnier señala que «las dimisiones públicas de este nivel son poco frecuentes y suelen indicar desacuerdos más profundos entre bastidores, en particular sobre la justificación y la estrategia a largo plazo de un conflicto».

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Magnier pone el foco en el papel que juega el lobby israelí en la política exterior estadounidense y el debate que genera el apoyo irrestricto a Tel Aviv: «las declaraciones de Kent refuerzan una creciente línea de crítica que sostiene que la guerra no estuvo motivada principalmente por una necesidad inmediata de seguridad para Estados Unidos, sino por las prioridades estratégicas israelíes. Si esta opinión cobra fuerza, corre el riesgo de avivar el debate en Washington sobre si la política estadounidense está siendo moldeada por la presión de los aliados en lugar de por un claro interés nacional, una cuestión que históricamente ha resurgido durante los conflictos prolongados en Oriente Medio».

En este sentido, a más de dos semanas de iniciada la «Operación Furia Épica», los supuestos objetivos de Donald Trump en Irán están lejos de concretarse y suponen un alto costo para el Pentágono. Las fuerzas estadounidenses gastaron al menos 30.720 millones de dólares en 17 días — 21.759 dólares por segundo desde el primer misil del 28 de febrero —, mientras que ninguno de los diez aliados convocados había enviado un solo buque para reabrir el Estrecho de Ormuz.

gasto guerra iran
Fuente: https://www.warcosts.org/analysis/iran-cost-per-second

Según informó el Pentágono al Congreso, el gasto de los primeros seis días concentró 11.300 millones de dólares, porque las fuerzas iniciaron la operación con misiles Tomahawk a 3,5 millones de dólares la unidad. Al cuarto día, ese arsenal se agotó y la operación pasó a bombas BLU-110 con guía de precisión, a menos de 100.000 dólares cada una, con idéntica carga útil. El Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS) de Washington registró que al día 14 solo el 1 por ciento de las municiones empleadas eran de largo alcance. La guerra disminuyó el uso de arsenal élite, poniendo en evidencia los límites operativos y armamentísticos, según el informe.

A medida que la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán se desarrolla con acontecimientos inesperados, aumentan las preguntas en Estados Unidos y otros lugares sobre quién tiene la responsabilidad de la escalada, escribió Stephen M. Walt para el medio Foreign Policy. Diversos analistas señalan que el conflicto no ha seguido las trayectorias previstas, lo que ha reavivado el escrutinio sobre la toma de decisiones políticas en Washington.

Un aspecto central del debate, según el politólogo, es el papel que desempeña lo que comúnmente se conoce como el «lobby israelí» en la configuración de la política exterior estadounidense. Citando a John Mearsheimer, Walt explica que el término se refiere a una amplia coalición de individuos y organizaciones que abogan por mantener una «relación especial» entre Estados Unidos e Israel. Este marco subraya que las gestiones de cabildeo tienen como objetivo asegurar el apoyo militar y diplomático continuo de Estados Unidos a Israel en todas las administraciones, independientemente de las decisiones políticas específicas.

Según Walt, la responsabilidad recae principalmente en el liderazgo político, en particular en el presidente estadounidense Donald Trump y en el primer ministro israelí Benjamín Netanyahu. El columnista establece paralelismos con George W. Bush en 2003, señalando que Trump fue quien finalmente tomó la decisión de emprender una acción militar y, por lo tanto, tiene responsabilidad directa por sus consecuencias.

Walt destaca el papel del círculo íntimo de Trump en la configuración de la política estadounidense. Funcionarios como Marco Rubio, Jared Kushner y Mike Huckabee son identificados como defensores constantes de los fuertes lazos entre Estados Unidos e Israel. También señala el reconocimiento por parte de Trump de influyentes donantes pro-Israel, entre ellos Miriam Adelson y el fallecido Sheldon Adelson, lo que sugiere que tanto el apoyo financiero como el político reforzaron la alineación de políticas a favor de una estrecha coordinación entre Estados Unidos e Israel.

Walt menciona que varias organizaciones han intentado activamente influir en la política estadounidense hacia Irán. Entre ellas se encuentran AIPAC, United Against Nuclear Iran (UANI), Foundation for Defense of Democracies (FDD) y Zionist Organization of America (ZOA). Según informes e investigaciones citados por The Nation, estos grupos han llevado a cabo campañas públicas, ejercido presión sobre funcionarios electos y tratado de influir en el discurso en torno al programa nuclear de Irán y las políticas regionales, incluida la oposición al Plan de Acción Integral Conjunto (PAIC).

Autor: teleSUR: JB

Fuente: RawStory - Foreign Policy - teleSUR