El 1% más rico concentra el 41% de las emisiones globales

El planeta arde en tres continentes a la vez. Los incendios golpean hoy a cuatro países al mismo tiempo, y un estudio publicado halló que el 10 % más rico llega al 77 %  de la huella de carbono.

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Los propietarios adinerados de Europa occidental figuran también como importadores netos de derechos de emisión y como dueños netos de actividades contaminantes situadas fuera de sus fronteras. Foto: EFE


3 de agosto de 2026 Hora: 15:00

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En Grecia, dos tripulantes de un helicóptero murieron el domingo cerca de Atenas, cuando intentaban frenar un incendio que ya llevaba cuatro días activo. El lunes trabajaban en la zona 450 bomberos, 125 camiones, 12 helicópteros y 11 aviones, con evacuaciones por tierra y por mar.

Francia atraviesa su peor temporada de incendios forestales desde el final de la Segunda Guerra Mundial, según reconoció el propio presidente Emmanuel Macron. En el suroeste evacuaron a 220.000 personas, y el fuego mayor, en Gironda, arrasó cerca de 42.000 hectáreas.

Las autoridades detuvieron a 375 personas por infracciones vinculadas a los incendios, entre ellas 142 menores de edad, según la cadena BFMTV. Treinta y seis quedaron encarcelados o en prisión preventiva. El Estado identificó a cada uno con nombre, edad y expediente en cuestión de semanas.

En el sur de Países Bajos ardió la reserva natural de Rosmolen y los trenes entre Nimega y Venray dejaron de circular. En Spokane, en el noroeste de Estados Unidos, el fuego destruyó más de 600 viviendas y obligó a evacuar a 60.000 personas. La alcaldesa Lisa Brown lo llamó «el peor desastre natural que ha enfrentado nuestra región», y en el peor momento del corte más de 30.000 usuarios se quedaron sin electricidad.

El consorcio World Weather Attribution halló que la ola de calor de junio en Europa occidental habría sido casi imposible medio siglo atrás, y que las noches sofocantes se volvieron cien veces más probables que a comienzos de los años 2000. En el suroeste francés y en el centro de España, las condiciones de sequía y viento que alimentan los incendios duplican y hasta multiplican por veinte la probabilidad registrada antes de la industrialización. El 45 % de las ciudades europeas alcanzó o alcanzará su nivel más alto de estrés térmico jamás registrado, la combinación de calor y humedad más peligrosa para la salud humana.

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Con datos de 197 jurisdicciones entre 2010 y 2022, los economistas Lucas Chancel y Yannic Rehm las calcularon por lo que posee. El resultado ubica al 1 % más rico del planeta detrás del 41 % de las emisiones asociadas a la propiedad, muy por encima de su participación en la riqueza mundial. Sus carteras de inversión dependen de actividades mucho más intensivas en carbono que sus autos, sus vuelos o sus casas.

Los propietarios adinerados de Europa occidental figuran también como importadores netos de derechos de emisión y como dueños netos de actividades contaminantes situadas fuera de sus fronteras. El humo sale por chimeneas de otro continente y los dividendos entran por cuentas domiciliadas en el propio.

Ese desequilibrio crecerá. La Organización Meteorológica Mundial prevé que El Niño se convierta en un episodio fuerte entre agosto y octubre, con temperaturas del mar más de 2,9 °C por encima de lo normal en el Pacífico y un 90 % de probabilidad de que el fenómeno se prolongue hasta noviembre. El episodio de 2023 y 2024 figuró entre los cinco más intensos jamás registrados, y contribuyó a los récords de temperatura mundial de aquel año. Los episodios fuertes anteriores inundaron las cuencas del Paraná, el Paraguay y el Uruguay, en América del Sur. Ninguno de esos dueños vive en esas cuencas.

Ninguna junta de accionistas decide un anticiclón, la mano criminal sigue encendiendo buena parte de los fuegos, y el abandono rural cargó de combustible los montes europeos. La ciencia de atribución nunca sostuvo lo contrario. Sostiene que el clima prepara la pólvora, y que sin cambios en quién asume el riesgo financiero de lo contaminante, el capital no tiene motivo para mudarse a una economía baja en carbono.

Con apenas 1,4 °C de calentamiento global, las sociedades europeas ya rozan el límite de su capacidad de adaptación, y el continente se calienta casi el doble que el promedio mundial. El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente calcula que, con las políticas vigentes, el planeta marcha hacia 2,8 °C en 2100, muy por encima de lo firmado en el Acuerdo de París de 2015.

Francia sabe cuántos menores detuvo. Grecia sabe cuántos aviones despegaron. Spokane sabe cuántos techos perdió. El inventario que nadie ha pedido es el de quienes cobran por el humo.

Autor: teleSUR - drb - JDO

Fuente: Agencias