Programa Mundial de Alimentos reduce la asistencia vital en Gaza por infrafinanciación 

La frecuencia de atención del Programa Mundial de Alimentos (PMA), pasará de un plato al día a una sola ración cada 48 horas.

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El PMA redujo a 150.000 las comidas calientes diarias distribuidas en Gaza por falta de fondos. Foto: EFE.


19 de octubre de 2026 Hora: 11:44

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El Programa Mundial de Alimentos (PMA) anunció este lunes 19 de octubre una drástica disminución en sus operaciones de asistencia humanitaria en la Franja de Gaza. La agencia de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) atribuyó la medida directamente a una severa falta de financiación presupuestaria que compromete la supervivencia de más de «un millón de desplazados palestinos». 

«La restricción de insumos provocará un recorte inmediato en las raciones comunitarias», detalla el anuncio. A su vez, el texto estima que «el volumen diario de comidas calientes distribuidas por las cocinas apoyadas por la entidad caerá de 250.000 a 150.000 viandas».  

Advirtiendo que «en los focos urbanos y campamentos de difícil acceso, la frecuencia de atención pasará de un plato al día a una sola ración cada 48 horas». Asimismo, expresa que «el número de beneficiarios que reciben sacos de harina de trigo y cajas de víveres esenciales descenderá de 1,1 millones a 600.000 personas al mes». 

En términos globales, la cobertura asistencial del organismo en el enclave costero «sufrirá una contracción aproximada de un tercio de su capacidad operativa, pasando de 1,6 millones a 1,1 millones de habitantes atendidos». Este repliegue ocurre a las puertas de la temporada invernal, en medio del asedio israelí, el desabastecimiento de insumos básicos y el riesgo latente de hambruna. 

A pesar del déficit financiero, la institución confirmó que «mantendrá la provisión de harina a las panaderías comerciales», las cuales cubren un tercio de la demanda del producto. También preservará «la asistencia nutricional para 300.000 mujeres embarazadas y lactantes, junto con la distribución de suplementos alimenticios a cerca de 200.000 menores en los refugios temporales». 

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El director del PMA en Palestina, Antoine Renard, enfatizó en su alocución que «la decisión responde exclusivamente a un colapso en la recepción de fondos internacionales». Aclarando el panorama general de la situación institucional, subrayando «la paradoja de contar con rutas logísticas abiertas, pero sin recursos económicos para adquirir alimentos». 

En este sentido Renard, aseveró que «Los recortes se realizan debido a la situación financiera y no a que las necesidades estén disminuyendo o a que carezcamos de acceso; sí tenemos acceso» dejando de esta manera sentada la realidad del programa y la institución. 

Por otro lado, según los analistas «el escenario se agrava por el bloqueo al ingreso de gas doméstico», clasificado por la Administración ocupante como un bien de «doble uso». Lo que suma «una capa más al círculo viciosos de asedio, apartheid y limpieza étnica ampliamente institucionalizada» 

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En consecuencia, a esta escases de recursos y ante los costos prohibitivos de la madera, miles de familias recurren a la búsqueda de desechos plásticos y cartón en las vías públicas para utilizarlos como combustible artesanal. Renard advirtió que «la reducción del apoyo humanitario agudizará este sufrimiento que las familias afrontan desde hace tres años». 

Durante el ejercicio fiscal de 2026, la delegación en Palestina recibió menos del 50 por ciento de las partidas presupuestarias en comparación con períodos anteriores. Para revertir esta parálisis operativa y garantizar la distribución de alimentos durante los próximos seis meses, la institución multilateral requiere de forma urgente un desembolso extraordinario de 450 millones de dólares. 

La crisis de financiación del Programa Mundial de Alimentos se enmarca en un escenario de colapso socioeconómico absoluto en los territorios palestinos. Tras más de tres años de hostilidades ininterrumpidas, 2,1 millones de gazatíes, permanece en situación de desplazamiento forzado, habitando en tiendas de campaña improvisadas y sin infraestructura básica de agua, saneamiento o salud.

La Clasificación Integrada de las Fases de la Seguridad Alimentaria (CIF) proyecta que dos tercios de los residentes enfrentarán niveles extremos de inseguridad alimentaria aguda en el cierre del año 2026, según sus últimos informes, donde explican que «la parálisis económica no se limita a Gaza».

En la Cisjordania ocupada, el organismo de la ONU se vio obligado a recortar a la mitad su cobertura en septiembre, atendiendo en la actualidad a solo 200.000 personas. El recrudecimiento de la violencia de los colonos extremistas, la pérdida de fuentes de ingreso locales y las restricciones de movilidad impuestas por las fuerzas israelíes han erosionado la capacidad adquisitiva de la población. Las transferencias en efectivo otorgadas por el PMA a medio millón de familias sufrieron recortes drásticos desde julio, privándolas del acceso directo a los mercados locales en medio del genocidio continuo. 

Autor: teleSUR: dm - RR

Fuente: Agencias