Petrolero sufre ataque en Ormuz y eleva tensión al suministro energético mundial
La oleada de agresiones no reivindicadas contra buques cisterna y metaneros agrava la tensión en el Estrecho de Ormuz.
Cada agresión eleva el precio de asegurar un cargamento y empuja a los armadores a sopesar rutas alternativas, más extensas y costosas. Foto: EFE.
3 de octubre de 2026 Hora: 15:02
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Este sábado 03 de septiembre un buque cisterna sufrió el impacto de un proyectil sin identificar cuando atravesaba el Estrecho de Ormuz, de acuerdo con la Dirección de Operaciones Marítimas del Reino Unido (UKMTO) y medios omaníes.
La agresión causó un incendio menor y averías en el sistema eléctrico, que la tripulación dominó antes de retomar el rumbo, las autoridades informaron que no dejó víctimas mortales ni vertidos de crudo.
El desenlace, con todo, no alcanza a ocultar la gravedad del hecho, que engrosa una cadena de ataques no reivindicados contra la navegación comercial en un paso decisivo para el abastecimiento mundial.
Por ese canal circula la quinta parte del petróleo que consume el planeta. Cualquier alteración sostenida de su tránsito se traduce de inmediato en tensión sobre el comercio energético.
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En los últimos siete días, cuatro naves dedicadas al transporte de hidrocarburos fueron alcanzadas por proyectiles o asediadas en incursiones armadas. Tres de ellas eran petroleros y una transportaba gas natural licuado. Los tres incidentes más recientes se concentraron en apenas 72 horas.
Esa frecuencia dibuja una pauta de acoso sin autor conocido. Ningún actor ha reivindicado las agresiones, y el silencio multiplica la incertidumbre en una de las rutas marítimas más vigiladas del mundo.
La oleada ocurre en medio de los choques militares directos que sostienen Estados Unidos, Israel e Irán desde finales de febrero. Ese acoso a las rutas de navegación ha obligado a interrumpir por tramos el paso de las embarcaciones y encareció los seguros que cubren la zona.
El nerviosismo se mide en las primas de riesgo marítimo, que se dispararon con la sucesión de agresiones. Se trata de un termómetro del temor que rodea al suministro de energía en la región, y su alza golpea a los cargadores antes que a los gobiernos.
La seguridad del tránsito por el Estrecho de Ormuz figura, además, entre los focos de fricción más sensibles de la geopolítica regional. Las conversaciones entre Teherán y Washington siguen trabadas en torno a quién controla esas aguas y cómo se gestiona el comercio del crudo que las atraviesa, y el estrecho permanece como un punto ciego de esa negociación estancada.
Los organismos navales de la zona y las instituciones británicas conservan activas las alarmas. Rastrean el origen de los proyectiles y piden a las compañías navieras redoblar la vigilancia al atravesar el canal.
Autor: teleSUR - er - JML
Fuente: Agencias




