Entrevista especial: el pensamiento científico en el legado de Fidel Castro

El científico Fidel Antonio Castro Smirnov recorre el pensamiento de su abuelo, Fidel Castro, destacando su riguroso método científico de análisis, su disciplina en el estudio y la consolidación de la ciencia como un pilar fundamental para el desarrollo soberano de Cuba.

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A 100 años del natalicio del líder histórico cubano, su nieto detalla desde la histórica finca de Birán cómo el pensamiento de Fidel impulsó la creación y consolidación del sistema de ciencia en Cuba. Foto: Captura/ teleSUR.


2 de septiembre de 2026 Hora: 23:05

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El programa Entrevista Especial de teleSUR se trasladó a la finca de Birán —cuna y hogar de infancia de Fidel Castro y Raúl Castro Ruz— para conversar con el científico cubano Fidel Antonio Castro Smirnov, nieto del líder histórico de la Revolución cubana, sobre el pensamiento analítico del Comandante, el desarrollo de la biotecnología como trinchera soberana y la vigencia de su legado frente a los desafíos actuales.

A 100 años del natalicio de Fidel Castro, el encuentro analizó una de sus facetas menos visibles: su riguroso método científico de análisis, su disciplina obsesiva por el estudio y la consolidación de la ciencia como un pilar fundamental para el desarrollo soberano de Cuba.

Fidel y el método científico aplicado a una nación

El profesor explicó que Fidel Castro no operaba bajo la simple intuición política, sino que aplicaba un método científico de pensamiento. «Su objeto de estudio no era una muestra, un tubo de ensayo, una placa Petri con una célula. O sea, estamos hablando de que su objeto de estudio era una nación con todas las consecuencias de tipo histórica, política, económica y social», detalló.

Destacó que el líder cubano poseía una capacidad innata para conectar datos dispares de diversas disciplinas y que su primer laboratorio de observación estuvo en los campos del oriente cubano, donde convivió con campesinos y trabajadores en situación de vulnerabilidad, comprendiendo desde temprana edad que la realidad debía entenderse para transformarla.

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Esta visión sentó las bases para que, en enero de 1960, se planteara la necesidad de formar a hombres y mujeres de pensamiento y ciencia al servicio de la justicia social, una decisión calificada como sumamente audaz para una época en la que «no había nada de nada».

De la campaña educacional al polo científico

El impulso a la educación y a la investigación derivó en la creación de hitos institucionales como el Centro Nacional de Investigaciones Científicas (CNIC) en 1965 y, posteriormente, en la década de los ochenta, el surgimiento del frente biológico impulsado por la epidemia del dengue y el recrudecimiento del bloqueo económico, financiero y comercial de Estados Unidos. Ante las adversidades, la respuesta estatal priorizó soluciones científicas soberanas.

Durante el Periodo especial, en los años noventa, marcado por el derrumbe del campo socialista y una grave crisis económica en la que Cuba perdió de un golpe el grueso de su comercio exterior, la directriz se mantuvo firme. Ejemplos de ello fueron el desarrollo de equipos de resonancia magnética nuclear en la Universidad de Oriente —proyecto que se impulsó a pesar de las adversidades técnicas—, la fundación de centros especializados y el avance del Polo Científico, con institutos de primer nivel que irían abriendo caminos en la biotecnología y la farmacéutica.

Sobre este principio, Castro Smirnov rememoró una de las máximas de aquella época: «Lo que todo mundo comprobó fue que lo realmente imposible era decirle que algo era imposible».

Gracias a este esfuerzo coordinado de instituciones como el Centro de Inmunología Molecular (CIM) y el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB), Cuba logró consolidar tratamientos oncológicos y fármacos de vanguardia, tales como vacunas terapéuticas basadas en anticuerpos monoclonales para cáncer de pulmón, cuello y cabeza, anticuerpos para tumores cerebrales, gotas nasales contra el alzhéimer y el párkinson, así como la creación de varias vacunas con las que los cubanos fueron inmunizados durante la pandemia de covid-19.

Fidel, el legado familiar en la ciencia y desafíos contemporáneos

El entrevistado también reflexionó sobre la continuidad de la vocación científica en su familia, recordando los esfuerzos liderados por su padre, el doctor Fidel Castro Díaz-Balart, quien impulsó el desarrollo del programa nuclear cubano con aplicaciones pacíficas para la medicina, la agricultura y la industria bajo la directriz del Comandante en Jefe.

Mirando hacia el futuro y centrado en los debates actuales de la investigación, el científico señaló que temas como la relación entre la inteligencia artificial y la soberanía nacional ocupan un lugar prioritario para evitar la dependencia tecnológica de las naciones.

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En el plano más humano, concluyó recordando que la figura del líder histórico de la Revolución cubana sigue viva: «Fidel no era fácil, pero pese a su trabajo o a sus responsabilidades nunca dejó de tener un momento para su familia», dijo y enfatizó que, para las nuevas generaciones, su legado permanece activo en el trabajo diario, los sueños y la conciencia revolucionaria.

Autor: teleSUR - mr - DE

Fuente: teleSUR