Una verdadera revolución democrática
Lula gana las elecciones presidenciales tras una remontada inédita ante Flávio Bolsonaro AME9848. RÍO DE JANEIRO (BRASIL), 25/10/2026. – Simpatizantes del presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, celebran este domingo, en Río de Janeiro (Brasil). Lula da Silva, ganó la segunda vuelta de las elecciones con un 51,74 % de los votos, frente al 48,26 % del senador ultraderechista Flávio Bolsonaro, en una remontada inédita en la historia democrática del país, según los resultados oficiales con el 97,69 % de las urnas escrutadas. EFE/ Andre Coelho EFEEF. EFE
Por: Emir Sader
31 de octubre de 2026 Hora: 11:05
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Desde Río de Janeiro
El momento extraordinario que vive Brasil es una verdadera revolución democrática. ¿Qué cambió entre la primera y la segunda vuelta para que esto sucediera?
En primer lugar, la entrada decisiva de los jóvenes en la lucha política. Eran el sector que parecía menos interesado en la política, en la política tradicional. Y, de repente, al darse cuenta de que la democracia estaba en riesgo —que la posibilidad de vivir su juventud en libertad, tal como ellos quisieran, estaba en peligro—, entraron en acción de manera espectacular y protagonizaron las mayores movilizaciones políticas de masas que Brasil haya vivido jamás.
Fue un giro histórico que permitió a Brasil experimentar una verdadera revolución democrática.
Una revolución que tuvo, en este ingreso de los jóvenes a la vida política, su verdadero motor.
Fue posible convocar a votar a tantas personas que no habían participado en la primera vuelta: cerca de 10 millones de ciudadanos, llamados a ser decisivos para el futuro de Brasil.
Algo que solo fue posible en nombre de la defensa de la democracia y del gobierno de Lula, el líder más importante que el país ha tenido y tiene.
El panorama del país cambió. La amenaza de un retorno de la extrema derecha —sobre la cual el propio Lula afirmó que nunca más volvería a gobernar el país— provocó estas movilizaciones gigantescas. Si en la primera vuelta la gente votó a favor, en la segunda votó en contra. Y comenzaron a movilizarse para votar contra Flávio, contra los Bolsonaro, contra la extrema derecha.
Fue un proceso monumental de movilización de masas: jóvenes, mujeres, personas mayores, habitantes del nordeste, gente de todo el país. Un proceso que no se veía desde la campaña por las elecciones directas en Brasil.
Brasil se ha transformado; ya no será el mismo después de este formidable proceso de movilizaciones populares. Demostró que ya no tolera el riesgo de que un tipo de extrema derecha vuelva a amenazar a la democracia brasileña —conquistas logradas a un costo muy alto—, tras la resistencia a la dictadura militar más prolongada que tuvo el país en América Latina. Tras una difícil y compleja transición democrática —una mezcla de lo viejo y lo nuevo— que nos permitió salir de la dictadura sin llegar, no obstante, a una democracia plena en la que el pueblo decidiera, mediante el voto directo, quién desea que dirija el país.
El “Lula 4″ no será simplemente un gobierno más de Lula; tal como él mismo ha anunciado, se tratará de un nuevo tipo de gobierno y de una nueva forma de relación con el pueblo —especialmente con los jóvenes—, en la que las redes desempeñarán un papel esencial, pero donde, sobre todo, destacará la participación de los jóvenes en la gestión gubernamental.
Será su mejor gobierno, anunció Lula. Porque deberá pasar página definitivamente al neoliberalismo y entrar en una nueva etapa histórica, radicalmente democrática, marcada por una lucha profunda contra las desigualdades que aún nos caracterizan.
Democratizar el Estado, en primer lugar. Democratizar los medios de comunicación. Democratizar la sociedad. Democratizar las relaciones sociales. Democratizar el pensamiento. Democratizar la vida. Democratizar el tiempo. Democratizar el espacio. Democratizar la educación. Democratizar el país, de punta a punta, de norte a sur, desde Oiapoque hasta Chuí. Democratizar la propia democracia.
Un periodo en el que se empiece a debatir qué futuro queremos para Brasil: qué tipo de Estado, de cultura y de sociedad. Un proceso que movilice lo mejor del pensamiento crítico brasileño para proyectar el futuro que Brasil necesita, merece y cuyo derecho a tener se ha ganado. Un proceso que proyecte, para este nuevo siglo, un Brasil radicalmente democrático, joven, vigoroso y formidable.
Autor: Emir Sader
Fuente: Página 12
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