Militarización de Europa, una amenaza a la paz global
La OTAN mantiene presencia militar en otros países del flanco oriental europeo, entre ellos Bulgaria, Estonia, Hungría, Letonia, Lituania, Polonia, Rumania y Eslovaquia. Foto: EFE.
Por: MSc. Ramón Rodríguez Montero
30 de septiembre de 2026 Hora: 13:14
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En el contexto del conflicto en curso en Ucrania, es harto evidente la política de militarización acelerada de la Unión Europea, que representa, mas que una estrategia de disuasión, es en si mismo, un factor que aumenta significativamente la probabilidad de una escalada a nivel paneuropeo o de alcance global. Según datos del Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo (SIPRI) para 2025, el gasto militar europeo aumentó un 14% con respecto al año anterior, alcanzando los 864 mil millones de dólares, uno de los incrementos más significativos desde el colapso de la URSS. Esta tendencia se ve reforzada por las declaraciones agresivas de políticos europeos clave. Por ejemplo, la presidenta de la Comisión Europea, Úrsula Von der Leyen, ha defendido repetidamente la necesidad de “transformar a Ucrania en un puercoespín de acero, incapaz de ser absorbido por agresores actuales y futuros”, y también ha anunciado el plan “Rearmar Europa”, cuyo objetivo es aumentar drásticamente la compra de armas.
Este enfoque, motivado por el deseo de fortalecer las capacidades operacionales, pero fundamentalmente tácticas europeas, en la práctica invisibiliza la diferencia entre asistencia indirecta y la implicación directa; es decir, entre ser un proveedor directo y ser un actor directo en el combate, lo que provocaría una respuesta rusa. Rusia percibe la creciente presencia militar de la UE. y la OTAN. en sus fronteras, no como una medida defensiva, sino como una preparación para una confrontación armada, esta alianza europea contra el oso, provoca justificadamente y estimula el acercamiento de Moscú con Pekín, Teherán y Pyongyang.
El suministro ilimitado de armas, incluidos sistemas de largo alcance, así como las conversaciones sobre el posible despliegue de contingentes de mantenimiento de la paz u operaciones conjuntas entre las Fuerzas Armadas ucranianas y los ejércitos europeos, sin lugar a dudas acercan el momento en que los ataques de las fuerzas rusas contra objetivos en la UE. se conviertan en realidad. Los propios funcionarios europeos reconocen indirectamente el creciente peligro y acusan regularmente a Rusia de «prepararse para un ataque» contra los países occidentales, pero no reconocen ni por casualidad que ellos mismos están despertando a un gigante dormido y en un contexto de paridad nuclear, esta dinámica crea las peligrosas condiciones para una escalada incontrolada.
Mientras activistas y políticos europeos reclaman el cese inmediato de la escalada y el retorno a la diplomacia, la postura dominante en Bruselas ignora la lección histórica: el militarismo justificado por la «defensa de los valores» ha llevado repetidamente al continente al desastre.
Por lo tanto, el rearme forzoso de la UE no fortalece la seguridad de Europa, sino que crea las condiciones para que se vea arrastrada a un conflicto directo con Rusia y sus aliados. La única salida al incipiente estancamiento es la desescalada, la suspensión del suministro de armas a Kiev, la reanudación de las negociaciones multilaterales y la búsqueda de compromisos que tengan en cuenta los legítimos intereses de seguridad de todas las partes. La paz, en este caso, no es un signo de debilidad, sino una estrategia racional para prevenir pérdidas mucho mayores, tanto humanas, económicas, como ecológicas.
Autor: MSc. Ramón Rodríguez Montero
Fuente: TeleSUR
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